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sábado, 16 de agosto de 2014

El acto de pensar


       --- Que tal mí querido pensante. Me complace que desees continuar la conversación. Pensar es el maravilloso acto que el creador nos permitió, para que alcancemos la verdad.
       Un mundo propio con poca luz, es para andar tropezándose con todo. --- ¿Ya encendiste la luz del auto estima? --- Si haz acordado nombrarte rey plenipotenciario, creador del mundo que te hace ser quien eres, haz valer tu autoridad. Por más que quieras no podrás dejar de ser un pensante. Es decir no te puedes evadir de ti mismo.
   --- Observa esto; un zapatero hace zapatos; un cocinero cocina y un pensante piensa. La misma palabra explica lo que haces, y pensar lo has estado haciendo desde que te conoces. Darte esa credibilidad es la estima cierta de tu poder. Las demás actividades de las cuales te quejas o te sientes orgulloso dependen de este acto. El orden de los factores altera el producto.
    La actividad pensativa, no ha parado desde que nacimos. Muy poca atención le ponemos a este acto. A tal punto que pensar es simplemente una actividad para responder a los estímulos externos, y a las circunstancias que se nos presentan. El automatismo es tal, que ahora romper la reacción involuntaria es un trabajo que casi siempre termina en fracaso.
     Con una actividad pensativa en automático, los pensamientos que ya están en uso se repiten con muy poca participación consciente del pensante. Es decir, no reconsidera el contenido, a pesar de vivir un presente nuevo y único. La vida de un pensante con un alto promedio de automatismo le impide crear una nueva unidad de tiempo. La vida es una continuación de lo mismo, ya que es incapaz de cerrar ciclos a voluntad. Y si no puede cerrar ciclos, tampoco puede realmente iniciar uno nuevo.
     --- ¿Estás cansado de la vida? ¿Ya no soportas el trabajo, la pareja, los hijos, los amigos, a la gente, o a ti mismo?  ¿O conoces personas que se quejan de la vida? Estas son condiciones que se padecen innecesariamente. Es más un descuido cultural con las nuevas generaciones. Si desde temprana edad se orientara a los niños para que atiendan el acto de pensar, así como se les exige que se preocupen por lo que piensan. No habría sorpresas, confusión ni misterios acerca de lo que acontece en el mundo propio.
    La automatismo no solo involucra el acto de pensar y los pensamientos, todos los mecanismos restantes a nivel físico se automatizan durante la comunicación o la acción que se produce.
      Un pensante puede lograr cambiar el contenido de sus pensamientos, o concluir en una nueva comprensión de cómo debe actuar. Llegar a esa idea le llena de regocijo, y da por sentado que no volverá a actuar de la misma manera. Sorpresa y desengaño. Ante una nueva circunstancia repite las mismas palabras, y con su cuerpo lleva a cabo la misma actuación. --- Ojo Pensante. Es posible que haya hecho una buena reconsideración de sus pensamientos, pero ya la mente y el cuerpo están programados en automático. Requiere tiempo y paciencia para coordinar nuevamente toda la línea de comunicación con las nuevas ideas.
     Ocurre que muchos pensantes al ver que el comportamiento que pensaron cambiar se repite. Retroceden para anular la credibilidad de sus nuevas ideas. El proceso de restablecer el nuevo orden, es gradual. --- Fíjate en esto: Sí la persona que quiere cambiar, después de los hechos se da cuenta de la mala actuación que hizo; ya eso es un paso positivo. Para la próxima ocasión, lo más seguro es que se dé cuenta en plena dramatización, pero no puede evitar repetir su acto. Ocurrirá varias veces, hasta que antes de actuar ya está consciente de la falla y mantiene más estable el acto de pensar introduciendo los cambios en la acción.
     La costumbre para introducir cambios deseados en algunos aspectos que lo permiten, es que una vez que se tiene la teoría aprobada. Se practica la acción como quiere ejecutarse hasta que el cuerpo y la mente rompan la automaticidad, para entonces coordinar el nuevo programa. Por ejemplo los deportistas que quieren mejorar su rendimiento. No solo cambian su conocimiento o ideas, deben practicar para que el cuerpo y la mente se alineen a los pensamientos. Pero la mayor falla es poder hacer ideas o pensamientos creíbles y que puedan permanecer instalados como nuevos programa.
      En los deportes y en todas las actividades aprendidas a conciencia, se puede predecir gran cantidad de circunstancias, y entrenarse en simuladores para siempre mantener el control del acto de pensar bajo control. Pero en la vida cotidiana de cualquier pensante, se reducen esas probabilidades de predecir como sucederán los hechos. Así que hay que estar preparado; con un acto de pensar accesible al control.
     Los pensadores que más tiempo dedican a pensar por iniciativa propia, aumentan considerablemente el poder para controlar el acto de pensar. Muchos ni cuenta se dan de este poder y permiten que otros aspectos de su vida cotidiana le empantanen su mundo. Por eso nos sorprende, cuando grandes talentos o pensadores permiten que sus vidas se les arruine por un descontrol, y fracasen repetidas veces al tratar de cambiar.
     Enseñar teoría, principios, fundamentos filosóficos o verdades incuestionables, no es suficiente para que el pensante haga los cambios que tiene que hacer en su mundo. La dotación de consciencia no es producto de lo que entra, sino de lo que puede cocinar el pensante. La conciencia no puede ser despertada con la información, el pensante se despierta así mismo. Este es un reconocimiento que se ha estado negando, y mantiene a los pensantes buscando quien los despierte, o les haga elevar la consciencia.
     Facilitar, es la palabra que debemos usar cotidianamente. Podemos reconocer la loable acción educativa u orientadora de nuestros padres, pero ellos no nos hicieron ser quienes somos, tampoco la carrera que se estudió, o las duras experiencias de la vida. Cada quien ha construido su mundo con sus propios pensamientos. De una manera consciente o inconsciente; para bien o para mal, pero la obra no tiene otro autor.
     --- Sonríe vale. Las cosas importantes parece que hay que tratarlas con seriedad. Pero la seriedad es dureza, es aplicación de energía excesiva, comienza a soltar las amarras para que hagas turismo en tu mundo.
     Este punto continua. Gracias pensante por la atención;