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lunes, 13 de octubre de 2014

¿COMO ESTÁS...? ¿COMO TE SIENTES...?


 --- Un gusto en verte de nuevo por aquí querida amiga(o): Para que una obra sea buena y de calidad, se cuidan los detalles, el trato con nosotros mismos y las demás personas no está exenta de esas pequeñas cosas que en definitiva determinarán la calidad de los resultados. --- Ser cortes, amable, o dar acuses de recibo a las comunicaciones de otros pensantes, son valores favorables en la convivencia. Pero, el convencional saludo conlleva preguntar por la condición en que se encuentra la persona en ese momento. Así que se pregunta; ¿Cómo estás? O ¿Cómo te sientes?
 --- Todos estamos conscientes que hay preguntas y respuestas solo como un cumplido social, no hay interés de ambas partes en ir más allá; esto de acuerdo a la relación de amistad o familiaridad que exista. Sin embargo sí existen muchas personas a nuestro alrededor que nos interesa saber por su bienestar, y por esa razón vamos a ponerle una lupa a estas dos usuales preguntas. ¿Cómo estás y cómo te sientes?
 --- Para el trato superficial la pregunta adecuada es ¿Cómo estás?, ya que esta se presta para responder sin ninguna pretensión de intimidar o entrometerse en asuntos donde no se nos ha pedido que lo haga. Respuestas como: “estoy bien” “más o menos” “aquí en esta esquina” “pasándola”, etc. En toda región hay modos comunes de responder sin profundizar. Ambos interlocutores están conscientes que es una formalidad y se cumple con el protocolo para la sana convivencia. --- Aquí viene el “pero”. Si le preguntas ¿cómo te sientes?  A una persona donde no existe confianza o deseo expreso de saber la verdad de su salud o condiciones para ayudarla, provocas una reacción que puede pasar desapercibida para ambos, y que no le va a favorecer si algo no está bien en ella. La expresión “cómo te sientes” es una invitación a que la persona se examine para ver cómo anda en ese momento de lo que le aqueja. Seguramente salió a la calle, al trabajo o a distraer la atención para no pensar en sus males, y esa pregunta le derrumba lo poco que había logrado. Seguramente ella te va a responder con cordialidad social que “está bien”, cada quién sigue su camino, pero ahora ha fijado nuevamente la ATENCIÓN en su estado y su poco buen ánimo logrado decae. --- Estamos hablando del trato superficial, pero también en esas ocasiones que no somos la persona indicada para darle ayuda o auxiliar a la persona. Por ejemplo; visitamos a un amigo que se recupera en un hospital, preguntarle ¿cómo te sientes? No le ayuda en nada y le incita a pensar en sus dolencias. Esta es la pregunta indicada para los médicos tratantes que necesitan saber el sentir real y verdadero para determinar el tratamiento.
 --- En el hogar y en algunas situaciones donde podemos ofrecer ayuda, debemos exigir a la persona que nos describa como se siente, en base a sus respuestas y lo que podamos determinar físicamente, sabemos si tenemos que salir de emergencia a un hospital o llamar al doctor. --- El uso de la pregunta queda a consciencia de cada pensante, ya que debe ser capaz de observar si la situación a merita preguntar “cómo te sientes”.
 --- Ahora, no podemos engañarnos a nosotros mismos, sabemos cómo evitar provocar que otra persona se fije más en sus males, pero los trucos para no pensar, o distraerse de lo que nos está aconteciendo ya no podemos caernos a engaños, así que debemos tener alguna herramienta efectiva para el auto-ayuda en casos de emergencia. --- Observa este detalle: Si fueras médico, y le preguntas a alguien ¿cómo te sientes?, debes estar preparado para oír la idea de como se ha sentido las últimas horas. El doctor necesita saber cómo te sientes ahora, en este momento, no como te sentías hace unos minutos, aunque esta información pasada puede ser necesaria para observar la evolución de lo que acontece. --- Nosotros con nosotros mismo hacemos igual, no describimos como nos sentimos en este ahora, justo ahora, sino como nos hemos estado sintiendo toda esa tarde, día, hora, o minuto. Estamos viendo el recuerdo de cómo hemos estado y esto es tiempo pasado, ya no existe. --- Oye “YA NO EXISTE” Necesitamos ver el acontecer presente, el ahora, el ya. Para poder hacer un pensamiento positivo basado en la realidad, en la verdad objetiva. --- Inclusive te digo un secreto…  lo más seguro que la realidad de nuestro mal no es tanto como la estamos imaginando. La tendencia con el dolor o malas condiciones anímicas es a magnificarlas debido a que incluimos ese efecto pasado que ya no existe.
 --- Quieres producir un pensamiento positivo para cambiar o mejorar algo en tú mundo o en tú cuerpo físico, entonces observa la realidad presente, si lo elaboras basado en otra idea de cómo te has sentido, esa energía positiva no tiene dirección, no estás observando el objetivo real y presente. --- Otro detalle amigo(a). La palabra describir es la clave. Para describir tienes que observar sentir. Describe tal cual como lo sientes, bien sea para ti o para el doctor. Usa tus propias palabras, esas con las cuales tú te entiendes perfectamente, revisa con cuidado para ver todos los detalles, quizás te lleve unos segundos hacer esta descripción de tú sentir, pero te apuesto que en este siguiente minuto vuelves a observar para describir lo que sientes, ya no sentirás lo mismo. En los efectos psíquicos el cambio es positivo, incluyo el efecto que le superponemos al dolor físico. Mientras más veces repitas el ciclo de descripción, más te actualizas, obligándote a estar en el aquí y ahora, impidiendo que el resto de la mente inconsciente se enganche o permanezca volcada al acontecer presente.
--- Espero haber aportado mi grano de arena positivo del día de hoy. Con todo cariño… Gracias.

  Nos vemos pensante.