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viernes, 24 de octubre de 2014

YO..SOBREVIVIENTE


  --- Hola mi querido amigo(a); Hoy voy hacerles un relato vivido en carne propia la última semana. Ya que resalta la importancia para sobrevivir en una sociedad en crisis. El domingo 19 de octubre, comenzó a brotar un extraño escalofrío de distintas partes de mi cuerpo. Temblando me arrope de pies a cabeza, contraviniendo la alta temperatura normal en esta zona. ¿Fiebre? Si es fiebre, me respondió mi esposa. El aguijón contaminado de un zancudo logró penetrar mis defensas, una víctima más del encarnizado avance del enemigo en territorios indefensos. ¿Será dengue o chikungunya? Las dos maldiciones pueden tener fatales consecuencias. Pero todos estamos muy informados, a través de la televisión las autoridades te explican lo que tienes que hacer. Bla, bla, bla… El día lunes con la fiebre a millón y dolencias en todas las articulaciones me decidí a cumplir con el protocolo oficial. Llevar mi caso para que lo certifiquen y entrar a los números de las estadísticas nacionales, según ellos muy importante para repartir los medicamentos como el Acetaminofén que no se consigue en ninguna farmacia y profundizar en los controles de fumigación. Llegue a la consulta del centro médico que se construyó paralelo al hospital general para dar cabida a los médicos cubanos. Llegue a visitarlo hace siete años y puedo dar fe que en ese momento hasta el servicio de hospitalización funcionaba muy bien. Llegó mi turno y una joven doctora me miro y como si mi imagen quemara por la fiebre retiró la vista y me hizo las preguntas pertinentes sin levantar el rostro. --- Lamentablemente no tenemos medicamento para los dolores en las articulaciones y el Acetaminofén no hay, el examen para identificar la enfermedad no se está haciendo. Le recomiendo que guarde reposo y trate de conseguir las medicinas en alguna farmacia. En esta última parte de la recomendación no podía ocultar la pena ajena de representar un proyecto dentro de un Sistema fracasado, ella sabe que estos medicamentos cuando aparecen en una farmacia todo el pueblo se vuelca para adquirirlo y no ha llegado.
 --- Una verdadera epidemia, que no se está controlando, la esperanza, es inmunizar la población pasando todos por la enfermedad. Pobre del que se complique su caso. Esta experiencia me permitió una vez más poner a prueba la eficiencia de lograr serenidad interior mientras se está acosado por dolores, malestares, el desencanto y molestia causada por la imposibilidad de recibir un servicio médico de calidad. Prácticamente todo ciudadano o familia se ocupa de su enfermo fungiendo de medico empírico, expuesto a cometer errores con fatales consecuencias. El martes los dolores en los tobillos, rodillas caderas, hombros y espalda estaban en su máximo festejo esperando que yo (el pensante) perdiera el control, se decepcionaron y el día miércoles mi cuerpo amaneció con una victoria a la inflamación de las articulaciones y ninguna erupción en la piel. La fiebre fue permanente pero haciéndose menos intensa en forma gradual, para ayudar al cuerpo el Acetaminofén y mucha agua (baño y bebiendo un promedio de tres a cuatro litros de agua) para bajar la fiebre. El día de ayer jueves, la derrota fue definitiva y mi cuerpo agotado pero feliz se sentía libre de la amenaza. Consciente de que necesito ayudarlo a recuperar la vitalidad perdida y la posibilidad de algún efecto no detectado, me moveré con cuidado por unos días. Comparando mi caso con todas las personas que conozco que se han enfermado, no pueden creer que camine y me mueva sin dolencias.
  --- Esta es la diferencia: La sobrecarga psíquica negativa a un cuerpo que está luchando con todo lo que tiene contra un enemigo que puede ser mortal, ni que esté recibiendo la mejor atención médica es recomendable. Todos estamos expuestos, ¿pero estamos preparados? ¿Somos capaces de mantener en control el acto de pensar mientas se está sufriendo la embestida de un huracán? Hay un dicho popular por aquí que dice: “después de ojo sacado no vale Santa Lucia” Después de perder el ojo de nada sirve rezar.

 --- Gracias por tu amabilidad. Nos vemos pensantes.