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martes, 9 de diciembre de 2014

DISPOSICIÓN PARA DISFRUTAR

     --- Muy buenos días amigo(a). No todos necesitan una palabra de aliento, o una mano amiga que les ayude a ponerse de pie. Hay quienes están muy bien de salud y satisfechos con sus logros y recursos para celebrar las fiestas navideñas, así es la realidad en la vida, guste o no, hay quienes están muy mal y quienes están muy bien. Pero en esta gama de condiciones diferentes que vive cada persona, cada familia, cada pueblo, hay una escoria desagradable que sale a la superficie ensuciando innecesariamente lo que ya se tiene y se vive. Personas que están mal o con algunas dificultades para celebrar sus fiestas navideñas como acostumbran o como las desean, y el hecho de no poderse complacer le hace brotar malos sentimientos hacia sí mismos o hacia aquellos que consideran puede hacer y tener lo que ella quiere y no puede. Estas emanaciones negativas no solo empeoran el estado anímico, también enturbian la paz y la tranquilidad de quienes comparten con ella (o él), la difícil situación. Esta negatividad que agrega contaminantes innecesarios, impide disfrutar las partes buenas que existen en toda experiencia que se vive, la envidia, la amargura y el mal humor no deja espacio para disfrutar la paz interior y oculta la presencia de Dios.
  --- Estas emanaciones de disconformidad o falta de responsabilidad para aceptar la realidad que se vive parece justificable, y se siente como un derecho a pensar de esa manera, ya que lo que se vive no debe ser así. Ideas de fe, esperanza y disposición para el disfrute quedan anulados aunque no se tenga la intención de debilitar valores que se saben son imprescindible para el porvenir. --- Si observamos con detenimiento; todos, sin distinción de condiciones de salud y disponibilidad de recursos, estamos expuestos a caer en la envidia, el egoísmo, la mezquindad y la falta de disposición para disfrutar lo que Dios nos ha permitido ser y poseer en este momento, y esto porque los hechos no se dan exactamente como se planificaron. Son descuidos que se pueden quizás ver al día siguiente, pero ya la vida pasó; la navidad pasó, la celebración de la llegada del nuevo año pasó, los familiares y amigos se despidieron. Es más beneficioso llegar a Enero con gratos recuerdos y ánimo para emprender con fe y esperanza las metas del nuevo año, que pasar varias semanas después, con la resaca de la insatisfacción carcomiendo el alma.

  --- Es un placer saludarte. Nos vemos pensante.