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miércoles, 3 de diciembre de 2014

SOLIDARIOS Y MALAGRADECIDOS

    --- Feliz día querida amiga(o). Temporada navideña, donde afloran los sentimientos compasivos, de bondad y de solidaridad entre las personas. Estas compuertas de amor sin condiciones deben ser abiertas los trecientos sesenta y cinco día del año, pero el reconocimiento es válido para todo el que lo practique aunque sea una vez al año. Estamos de acuerdo que no solo es en lo material, existen las más variadas formas de demostrar solidaridad, y cuando digo demostrar, significa estar presente o hacerle saber a la persona que se le está dando compañía, esto si hay de por medio una distancia considerable. --- Existen aquellos a quienes les quedó un mal sabor luego de hacer gestos o demostración de apoyo y solidaridad a alguna persona en especial que luego se les calificó de malagradecidos.
  --- Permiteme definir malagradecido a mí manera: Es aquella persona cuyo nivel de consciencia no es suficiente para iluminar su propio mundo, apenas si puede verse el mismo, no se puede esperar que vea a los demás. En otras palabras solo tiene una vaga idea de sus necesidades e intereses y ninguna idea que lo ilumine para ponerse en el lugar de los demás. Para estas personas, el intercambio, fundamento esencial de la interrelación solo tiene una dirección; recibir, recibir con la idea de que todo el mundo está obligado a satisfacer sus caprichos, cubrir sus necesidades o intereses, y si algo devuelven a cambio es malos tratos y despotismos. Malagradecidos los hay en todos los niveles sociales y solo se conocen cuando el buen samaritano está en posición de desventaja y evidentemente ahora se le ve que necesita apoyo. --- Los exagerados dicen que “de malagradecidos está lleno el mundo” No lo creo, más bien es lo contrario, el mundo está lleno de quienes dan esperando algo a cambio y luego que no lo reciben vociferan su decepción. La virtud de dar sin esperar nada a cambio, es una práctica que quienes la disfrutan no ven malagradecidos, ven espíritus enfermos, carentes de luz propia; por lo que no se vuelven efectos negativos de su propia causa de dar, inhibiéndose luego de ser bondadosos y solidarios porque creen que están decepcionados de aquellos que ayudaron, pero la verdad que lo están de sí mismo al no poder dar amor sin condiciones. –- Como me ha costado quitarme este pesado y sucio saco que me impedía libertad.

   Gracias, es un placer compartir. Nos vemos pensante.