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viernes, 27 de febrero de 2015

LA IMPORTANCIA Y LA NADA

      Hola amiga(o). La asignación de importancia es un privilegio que si se descuida afecta en forma negativa la salud mental y espiritual. Mata la auto-estima y se pierde el control de la actividad pensativa ante los problemas.

    El problema de los problemas es la condición que el pensante se crea a sí mismo, ante una situación adversa, que le quita el sueño, y lo carga angustia y un pensar desenfrenado las 24 horas del día. La magnitud de este estado o problema depende del grado de importancia que se le esté dando a los hechos. Si la persona no se logra tranquilizar o serenar, va a estar más imposibilitado para resolver la situación objetiva que espera por sus decisiones.

    El conocimiento y la experiencia son fundamentales para emitir juicios de valor, pero nos interesa repasar como llegamos a darle importancia a algo y luego no saber cómo quitar la atención en eso temporalmente, por ejemplo mientras dormimos o hacemos una actividad que exige concentración, o quitársela en forma definitiva. Las cosas no siempre permanecen o suceden como uno quiere, ganar y perder son dos resultados a las cuales estamos expuestos.

   Aquí entra la condición de NADA, una idea subjetiva que se utilizó para crear el valor, y que permanece sustentando su persistencia en el mundo propio. El hecho es el hecho, las cosas exteriormente siguen su curso, pero el pensante necesita paz interior, está en juego su salud y su futuro el cual depende de las decisiones que haga. Así, que si quiere deshacerse de la mortificación que padece, no lo va a resolver tratando de no pensar en el problema. Debe saber que la condición de Nada que le permitió asignar importancia, es la condición que le va a servir para reducir hasta donde quiera el valor del asunto para tranquilizarse. Utilizar la Nada es como apagar la luz o  la T.V para no ser molestado mientras descansa.

    En mayor o menor grado hemos estado asignando valor por inducción de quienes nos rodean o forzados por la necesidad. El estar siguiendo objetivos y metas que fueron implantadas por la sociedad ha causado que el pensante mantenga la auto-estima por el suelo, ya que la felicidad o placer por el logro de estas cosas es comida chatarra, matas el hambre por un rato pero siempre te sientes vacío, desnutrido. El que necesita buscar alrededor para ver que se le antoja ser, no puede darse  valor sin tener que oír la opinión de los demás para convencerse y creer en sus ideas.

    La disyuntiva se plantea al decidir experimentar la condición de Nada, el mal dicho popular dice “nada eres nada vales, o nada tienes nada vale”. Y hay mucha gente que lo cree con firmeza, se creen ser lo que dice su cédula de identidad, las fotos que se tomaron, las características físicas, lo que dicen los títulos, etc. Está bien que te reconozcas como un actor, y que depende del personaje que interpretes tendrás relevancia o no en la obra, pero de ahí a pensar que dejas de ser el que eres, hay un trecho sinuoso.

   Toda esta confusión con la auto-estima y la asignación de importancia a los hechos y las cosas tiene remedio. La respuesta está en saber cómo se ha hecho para asignar valor. Me explico mejor; no importa que motivara a que se le diera mucha o poca importancia a algo, me refiero al proceso pensativo para llegar a esa consideración.  Igual necesitó de la condición previa de ningún valor (NADA) para poder establecer los valores, no hay forma de escapar de la responsabilidad con uno mismo. Deja ya de culpar y justificarte.

    En la vida real se usan muchos instrumentos de medida y de escala, observa cualquiera y fíjate si la numeración comienza con uno o con cero. Toma una cinta métrica y mide cinco centímetros desde el uno, y veras que todo lo que cortes midiendo así te saldrá con defecto. La condición de Nada crea en el mundo propio el potencial para producir energía pero también funciona como centro de descarga y disipación de la energía, bien sea negativa o positiva.

   EL TODO incluye la NADA, bien sea que hables del universo físico o del universo propio. Es tiempo de considerar su uso en los procesos de análisis y reflexión para disponer la idea con conciencia a la hora de construir ideas de mayor rendimiento.

    Buen provecho.   Nos vemos pensante.