Translate

lunes, 23 de febrero de 2015

TRATAR DE NO PENSAR

Hola amiga(o). Ya tú sabes que los pensamientos se controlan, controlando el acto de pensar. Igual sucede, para deshacerse de aquellos que dictan conductas que se quieren mejorar, o lograr hacer que las nuevas ideas funcionen.
    Hacer esfuerzo para no pensar, o tratar de no pensar es contraproducente, es una acción contraria al impulso natural del pensante y de su mente. Él pensante crea situaciones pensando, y debe intervenirlas pensando. La mente tiene como propósito dar respuestas, y ese “pensar compulsivo” tiene ese fin.
     El pensar es similar a la comunicación, sin comunicación no hay vida pero, cuando las personas se meten en problemas con la comunicación optan por resolver el problema dejando de comunicar. Acción contraria a la vida, que no resuelve la situación y lo que hace es empeorarla. La solución en ambos casos, es mejor y más comunicación, mejor y más control del acto de pensar.
      Si se quiere no pensar, o parar el pensar angustiante que se tiene en algún momento, donde el pensante parece un espectador impotente forzado a ver y a sentir pensamientos que no quiere pensar, lo correcto es recuperar más control del acto de pensar para intervenir los pensamientos. La única manera de  contenerse usando la fuerza consigo mismo, es usando más fuerza de la que tiene, y si tuviera esa fuerza superior no estaría descontrolado.
     La regla; el pensante es efecto de sus pensamientos, así que si quiere experimentar no pensar debe hacerlo pensando una idea que le trasmita y le haga sentir ese significado.  El efecto de “no pensar” se logra con una idea de “no pensar”, o con la idea de Nada, o cualquiera otra que transmita ese significado; tiene que pensar para poder experimentar no pensar. Cualquier esfuerzo o pretensión de detener la actividad pensativa, lo que da es fracasos, y endurece la convicción de impotencia.
      Se tiene el pensar de la mente, que no puede dejar de recibir y computar las percepciones que provienen del entorno, y de mantener activo los programas a los que ya el pensante les dio su aprobación; y está el pensar del pensante. Si se tiene todo esto en un solo paquete hay dificultades. Hay que hacer esta separación, porque se supone que es uno, el pensante que desea no estar produciendo ideas de negatividad y el que padece el descontrol.
       Estando en descontrol no hay manera de detener el pensar compulsivo y la híper-actividad fija de la mente dando vueltas en un mismo problema. El uso de la fuerza puede presionar y contener la reactividad pero, ¿por cuánto tiempo se resiste o se mantiene la atención en eso?  Además esa presión interna que se mantiene busca salir por alguna parte, y lo hace por puntos débiles que estaban en ese momento calmados.
       El mundo propio se debe diferenciar del mundo físico en lo que respecta a la causa de los fenómenos que en cada uno de ellos ocurre; los problemas de control o manejo del universo físico que sea producto de la actitud, y no por falta de conocimiento, la causa son pensamientos, y un acto de pensar descontrolado. La falta de conocimiento se puede corregir, si es necesario pagando por él, pero desaparecer los síntomas negativos producto del pensar, requiere ir al mundo del pensamiento.
      Aquel que quiere no pensar, primero debe crear un estado donde experimente ese efecto y dejar la mente ocupada en sus funciones básicas. Es decir, no prestarle atención. Existen quienes lo hacen voluntariamente para experiencias espirituales y aquellos que quieren huir del tormento usando la fuerza; estos últimos primero deben reconocer que han perdido el control del acto de pensar. Le recomiendo Hacer Nada, ejercicio para el control del acto de pensar.

       Es todo por hoy, no vemos pensante.