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domingo, 8 de marzo de 2015

EL DOMINGO HABLO DE AMOR

MUJER BATALLADORA             

Para ti mujer, con todo mi amor.
Para ti que has permanecido de pie
enfrentando por siglos una confabulación
que te cierra los caminos para que te reconozcas
en tu verdadera naturaleza espiritual.
Has logrado que el cambio de mentalidad
acerca de las prerrogativas por ser hombre
sean reconsideradas en muchas partes del mundo.
Una gigantesca ola de igualdad inunda
a los más acérrimos defensores de sus privilegios.
No son dadivas ni concesiones de un hombre
que ha elevado su conciencia y aceptado sus crímenes.
El hombre se ha visto forzado a reconocer derrotas
tras derrotas  en su fortificado territorio.
La ventaja de batallar usando la fuerza física
y la autoridad impuesta estando en ventaja
no le favorece ahora que la lucha se efectúa
con la misma arma con la que Dios nos bendijo a todos;
el Don  de la capacidad pensativa.
El hombre que ha salido de esa confabulación
practica la igualdad, deja de ser un obstáculo
 y de prestarse a las remanentes pretensiones
de aquellos esclavistas que quedan en territorios liberados,
y se une a la mujer como un igual, para enfrentar
aquellos regímenes que mantienen implantados un yugo
despótico que construyeron para esclavizar a la mujer.
Querida amiga; es hora de derrumbar iconos y muros,
pero sobre todo, los dogmas que manipulan con la idea de Dios.
Te propongo, que  limpies la idea de Dios de la connotación
De que tiene GÉNERO MASCULINO, en otras palabras,
te inducen a creer que Dios tiene sexualidad, y esta
es igual a la que tienen los cuerpos de los hombres.
Tú con un cuerpo de mujer nunca podrás parecerte al padre
como se parecen los “dignos hijos de Dios”.
Tú mujer luchadora, limpia tu consciencia de esta
porquería con la que te han marginado en la familia de Dios.
Examina esta absurda idea, de que Dios tiene dos testículos
y un pene, y te encontrarás de frente, con toda la libertad
que te están escamoteando sutilmente con la manipulación
subliminal de un ortodoxo truco de darle un sentido físico a Dios.
Es el arma predilecta de los que quedan en los territorios conquistados,
y en aquellos países que aún mantienen el yugo implacable,
dónde ese “Dios hombre”  favorece  con todos los privilegios
al hombre terrenal y “ORDENA” tratar a la mujer, menos que a un animal.
Tu mujer tienes las condiciones para parir y criar los hombres
Del futuro, con tu ejemplo; enséñales los que es dignidad.
  “VIVAN LAS MUJERES”…  Y cuenten conmigo.
Autor: Emilio Fernández