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viernes, 20 de marzo de 2015

PENSANTE CON CUERPO DE MUJER


    Hola querida amiga, querido amigo.  El pensante que por tener cuerpo de hombre se considere superior al pensante con cuerpo de mujer; ha sido y será siempre un obstáculo innecesario en el camino de ellas. Muchos de ellos por ignorancia y otros con premeditadas intenciones han causado que la sociedad entre hombre y mujer esté plagada de abuso e injusticia.

   Es cierto que ellos han sentado poderosas bases y en férrea componenda se la están jugando con todo lo que tienen para mantener sus privilegios, pero ya la balanza se inclina para alcanzar la igualdad. Una igualdad basada, en ser pensantes con la misma capacidad y el potencial para traer a existencia pensamientos de gran calidad utilitaria y estética. 

    Estos pensantes con cuerpo masculino no son en verdad un problema insalvable. La gran barrera es el pensante mujer que se mantiene atrapada en ideas que ha concebido por inducción cultural.

    Sin libertad propia, las libertades sociales son una falsa; en este aspecto o en cualquier otro acuerdo que se llegue para establecer las reglas de juego.

   No hay libertad de uno mismo si no se toma el control del acto con el cual construimos lo que somos y como somos, y este maravillosos Don, el cual agradezco al creador, es el ACTO DE PENSAR.

    Los pensamientos son los frutos de los cuales vivimos, pero solo puedes digerir los que tú produces. No hay excusa de que, “él me engañó, él me convenció, él no me deja” ― La idea de estar de acuerdo, de aceptar o de permitir, es la que te tiene viviendo lo que vives, y esa la estás produciendo tú. Esto también les pasa a pensantes con cuerpo de hombre.

    Ser pensante es un hecho, y lo es tanto que se le hace caso omiso a esta verdad de Perogrullo. Se da por sobre-entendido a tal punto, que criamos a nuestros amados hijos  y somos incapaces de orientarlos a la importancia de su papel como pensante.

   Lo que si hacemos con frecuencia, es acosarlos con lo que deben o no pensar; “Piensa esto, piensa lo otro, no pienses aquello, esto es malo, esto es bueno, bla, bla,bla…” Nos preocupamos únicamente por los contenidos de los pensamientos, descuidando el énfasis en la importancia que tiene el acto de pensar y su rol ineludible de ser pensante.

    Es tonto sostener la tesis de que alguien puede pensar por otro, sin embargo al niño o al joven se le insiste que no permita que otro piense por él, y nosotros insistiendo en pensar por él. Y sabes lo que logramos con eso: de que él crea que eso es posible o que sienta que se le está diciendo que es un incapaz de pensar. Sí esto último es lo que siente, se está induciendo al niño a que se defienda con lo único que puede hacer contra un adulto, llevarles la contraria para demostrarles que si PUEDE PENSAR.

    Y si se le convence que otro puede pensar por él, se le induce a que se convierta en un dependiente fácil de manipular y un efecto sensible de lo que puedan pensar los demás. Su auto-estima no le responde, tampoco la motivación, la iniciativa y otros aspectos vitales de la personalidad.

   Los pensantes, las diferencias que  tienen son los cuerpos y los contenidos de sus ideas. Pensantes con el potencial creativo lo somos todos, las ideas nunca son más grandes o más poderosas que quien las crea, pero hay quienes se postran ante ellas y no valoran en toda su magnitud al pensante.

    Cada quien decide lo que siente o experimenta, pero se siguen oyendo culpas, quejas, arrepentimientos y pocas ganas de hacerse responsable de lo que se ha creado. Y de paso, hay quienes piden ser redimidos sin botar la basura que llevan en sus corazones.

    Ha sido un grato placer compartir contigo.  ― Si tú, tu que llegaste hasta aquí.  ¡Vamos Sonríe!, sonríe que estamos a tiempo.  ― Nos vemos pensante.