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viernes, 27 de marzo de 2015

PENSANTE OPERATIVO

       Hola amiga(o). ¿Sigues consolidando la credibilidad en tu poder? Cierto es que hay que hacerlo a la par de todo el desorden interno que se pueda tener y el caos social que ya existe, estas realidades golpean la convicción o la credibilidad que se quiere instalar. Paciencia y constancia, “a lo hecho, pecho”.

      Separa el mundo externo de tu propio mundo para que no se mezclen las causalidades de los acontecimientos. Primero lo primero, tu como pensante operativo, la eficiencia en uno mismo es la tarea inmediata; la recuperación de las actitudes puntales del buen vivir es una producción endógena que debe satisfacer primero la demanda interna. En otras palabras sentirse bien con uno mismo o mejorar todo lo que se pueda este sentimiento, ese es el gran objetivo.

      Ya tenemos consciencia que podemos materializar pensamientos, y también reconocemos que tenemos un presente donde no todos los pensamientos responden a nuestra voluntad y que inclusive hay unos cuantos dictando instrucciones fuera de nuestra consciencia, y que por ahora no los podemos ver o recordar.

      El siguiente paso es; observar el acto de pensar, nada más que el acto. Comienza por observar cuando piensas divagando con lo que se te ocurre; cuando estés reflexionando o analizando un asunto. Observa el acto de pensar cuando estás enojado, asustado ofuscado, triste, feliz, aburrido, fantaseando, etc.

    Hemos estado pensando y pensando desde que nacimos, que instintivamente solo vemos lo que pensamos. El hábito, la costumbre, es un impulso en automático que solo se interviene cuando hacemos consciencia del acto, del tipo que sea la acción que ejecutemos, si no volvemos al principio con premeditación clara de lo que pretendemos hacer, siempre nos daremos cuenta después que hemos  reaccionado.

    Queremos aislar el “acto de pensar” para separarnos nosotros como pensantes, nuestra cultura nos enseñó a ver dos culpables; Los pensamientos  y el pensante. Es decir; tú eres malo por causa de lo que piensas y materializas, y malo como pensante por pensar eso.

      Hasta hoy  el remedio es cambiar la manera de pensar (Las ideas), o hacer que el pensante se vuelva bueno, dejando de pensar lo malo. Un círculo vicioso que no le da a la persona un algo que ella pueda hacer para ayudarse. Si es víctima de sus ideas, mientras esté en posición de efecto involuntario, es una hormiga enfrentando a un elefante.

     Entre tú y los pensamientos está el acto de pensar, el pensante no pierde el control si no hay pensamientos que lo hagan sentir en ese estado indeseado. El pensante no se siente triste si no hay pensamientos de tristeza. Tu como pensante de la manera que te sientas, es resultado de pensamientos que estás considerando ahora. Lo que está fuera de tu control es el acto de pensar esas ideas.

     Cuando te ves a ti mismo estando fuera de control, es que estas bailando al son que te imponen las ideas que produces. Si agudizas tu mirada, en lo más íntimo de ti, no quieres ese comportamiento. Pero ahora que reconoces tú poder de materializar pensamientos, a provecha de tomar nota de cómo estás dándole un uso a ese poder que no te da el provecho o la satisfacción que quieres.

     Por estos días haz la práctica cuando te acuerdes, observa el acto de pensar, sigue pensando en lo que estás, pero échale una mirada al acto en sí. Te va agradar darte cuenta que el ambiente cambia favorablemente, es como cuando el profesor entra al salón de clase, su presencia se hace sentir en los discípulos.

     Mis amadas amistades, esta próxima semana tengo importantes visitas a mi mundo, nos vemos después de semana santa, algún presente les traeré.  Pero el domingo hablamos de amor.

     Un cordial abrazó.    Nos vemos pensantes.