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domingo, 29 de marzo de 2015

SOY EL CAMINO, Y LA VERDAD, Y LA VIDA

De niño tuve un sueño, quizás motivado por ser semana santa y fui abrumado por tanta información que se decía de Cristo. Deseé conocerlo, y esa noche me vi en soledad contemplando la nada, cuando de pronto vi que se formaba una imagen frente a mí.
       Supe de inmediato que era él. — ¿Para qué quieres verme? — Le respondí. —Estoy confundido con tanta información y opiniones que se dicen de usted señor. Quisiera oír su mensaje pero en pocas palabras para poder entender.
      Está bien hijo; repite después mi lo que te diga.  “Soy el camino, y la verdad, y la vida”. — Repetí sus palabras. “Soy el camino, y la verdad, y la vida” — ¿Entiendes con estas palabras lo que quiero decirte? — Sí señor.  — Muy bien, ahora en tus palabras dime que entendiste.
      Orgulloso le respondí. — Que usted es el camino, es la verdad y es la vida. — Pues, déjame decirte que no me has entendido y yo no voy hacerlo por ti.
       Presentí que se marchaba y angustiado le suplique. — Señor que puedo hacer para entender. — Sonriendo me respondió. — Sigue repitiendo lo que te digo. “Soy el camino, y la verdad, y la vida”
      Cristo se marchó y yo quedé repitiendo. — “Soy el camino, y la verdad, y la vida”.
      Con el transcurrir de los días entendí porque grandes maestros repiten insistentemente, que la verdad la iba hallar en mí, siendo mi propio camino, y la vida que tengo es la que yo  me he dado. Todo gracias a la bendición al creador.
   Autor: Emilio Fernández.