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lunes, 23 de marzo de 2015

SUELTA TÚ PODER

      Hola amiga(o). Para pensar sobra poder, (para pensar) todos los pensantes estás dando muestra fehaciente de esa genialidad. Ya sé que hay quienes no me creen porque solo unos pocos están en los Record Guinness, recibido premio nobel en alguna especialidad, o quizás no todos son una luminaria del espectáculo o las artes.

    La sociedad y sus estereotipos, con su Barbie, y todos los dignos ejemplos de lo que es un pensante modelo, exitoso e envidiable, es una realidad que está fuera del mundo propio de cada pensante, pero no son estas las condiciones que determinan tú poder.

     Los resultados de lo que pase allá afuera dependen de innumerables factores cuyas causas no están todas bajo la voluntad del pensante, por muy auto-determinado que este sea. Steve Job y el reciente fallecido presidente venezolano vieron como sus cuerpos se deterioraban y no pudieron conseguir un minuto más de vida y materialmente todo lo tenían al alcance. Solo ellos supieron cuan responsable fueron con la talentosa obra de ser quienes y como fueron. ― Pon atención, no me refiero a la opinión que tiene la sociedad acerca de la obra que hicieron mediante sus actos de pensar.

    Se requiere talento, maestría para construir una personalidad con pensamientos, hablo de todas y de cualquier identidad. El hecho de estar encerrado en un manicomio o ser un mendigo no le quita merito a esa demostración de poder. El poder para hacer realidad pensamientos que nos hacen ser, sigue siendo un Don infalible.

     Es este hecho de infalibilidad lo que les torció el camino a los pensantes. Tú piensas que eres inteligente y te comportas como una persona inteligente; yo pienso que soy bruto y me comporto como un tarado. ¿Cuál es la diferencia? Tú puedes ser y sentir lo que piensas y yo también puedo; eso es poder.

     El pensante que reconozca su poder y no tenga la necesidad de encontrar una fórmula mágica para ganar o recuperar lo que siempre ha tenido, o lo que nunca ha perdido, se coloca en la posición exacta para enderezar las cosas en su mundo y proveerse de pensamientos que le satisfagan, y sobre todo que no le hagan perder consciencia. Como yo pensando que soy un tarado y así me comportó.

    El pensante que reconoce este poder ya, en la medida que lo siga considerando, comienza a no dejar que los pensamientos distorsionantes de su talento y que hacen devaluar su estima sigan convirtiéndolo en lo que ya no desea ser.

   La afirmación de la idea de poder entra con la comprensión en primer lugar, como lo estás haciendo en este momento. Ahora, no la pierdas de vista mientras constatas en tu mundo la alteración que estás causando al mantener credibilidad en esta idea. Entre los detalles a observar está el cómo te sientes contigo mismo, este indicador es infalible para medir como andan las cosas.

      El yo inconsciente no es alguien más en nuestro mundo, soy el mismo pensante del lado donde hice pensamientos con un acto de pensar fuera de control y estoy convertido en eso. No se trata de una batalla entre dos opositores o de hacerle la guerra a una parte de mí que está mal, lo que puede estar mal son los contenidos de los pensamientos y el olvido de poner atención al acto de pensar antes, durante y después de los hechos.

    Poder es, materializar pensamientos que nos convierten en lo que somos o como somos, y eso es un hecho ineludible en todos los pensantes, si no se está satisfecho con los resultados, el problema se resuelve en el acto de producirlos. De ahí la importancia de la actividad pensativa.

    Gracias amiga(o).   Nos vemos pensante.