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miércoles, 15 de abril de 2015

UNA MIRADA AL FONDO DEL BARRANCO

       Hola amiga(o). Ya estamos listos para hablar del ejercicio que nos ayudará a ponerse en control del acto de pensar. Antes voy a responder algunas inquietudes, como es el hecho de tener problemas presentes, o trastornos de algún tipo que demandan atención urgente. Es un breve paseo que te va a interesar

      Te he dicho que en la medida que un pensante decae de ánimo, se deprime con frecuencia, los problemas por más pequeño que sean lo atormentan, o está pasando por pérdidas fuertes, fracasos, decepciones u otros males;  cae en una especie de círculo vicioso o tobogán que lo lleva al fondo de la impotencia.

     — ¿Cómo es esto? — Veamos, el pensante tiene ideas que lo hacen deprimir en algún grado, estando deprimido desea fervorosamente quitarse ese estado negativo y “no puede” No puede (está en posición de efecto involuntario por el descontrol) y trata de dejar de sentirse así, si no sube a Causa antes, fracaso garantizado. Se hunde un poco más en la depresión convencida que NO puede. Pero ahora se siente peor y con más desesperación quiere quitarse ese estado, no quiere sentirse así. ¿Resultado? Atrapado en el fondo.

        El estado final de todo el esfuerzo por estar bien, APATÍA, estado donde se comienza a ver la muerte como solución. — Quieres comprobarlo, pon cuidado a lo que dicen estas personas que ni ellos ni nada externo los motiva o los anima; quizás no mencionen la muerte, pero si se quejan de esta horrible vida, preferible no haber nacido. Estos bajones hasta el fondo del pozo es la condición ideal del SUICIDA, por lo que no solo son un peligro para ellas mismas, “sin querer” provocan accidentes que pueden involucrar a inocentes.

       Este círculo vicioso de querer y no poder, que mientras menos puede más es la necesidad o el querer. Es la trampa perfecta que se hace el mismo pensante. — Hace pensamientos que lo invalidan, estando invalidado hace más pensamientos para ayudarse y lo que produce no puede creerlo, sentirlo, hacerlo real. Lo mal que se siente en LA REALIDAD QUE SE IMPONE.

         Casi todas la terapias y tratamientos se enfocan en enfrentar “el problema”, (los efectos)  bien sea la depresión, el estrés, la fobia, la poca auto-estima, etc. Esa es la exigencia del paciente y sus familiares. Van de frente contra “el problema” y el pensante que es quien puede resolver, ya sabemos que no está en condiciones de PODER, no puede y tiene que dejarlo todo en manos del brujo, del terapeuta del medicamento, etc.

        Se puede buscar pruebas de cuál es el promedio de personas que logran romper de verdad el círculo vicioso y recobrar su poder para volverse libre de la medicina, de la pócima, el tabaco del brujo, y de los expertos que lo ayudan.

         Este enfrentamiento de frente con los males, no puede hacerlo el pensante solo, si ya está en una posición de efecto “involuntario”  lo que necesita urgente son ganancias para reanimarse como pensante, y ese enfrentamiento donde ya las evidencias demuestran que está vencida su voluntad, es muy, muy cuesta arriba.    

        Ya sé, que si tú estás leyendo estos artículos, has estado ocupado desde hace un buen tiempo en ser un pensante cada vez más consciente, y sales a flote en cualquier tormenta. Y casi que adivino… te gusta cooperar, compartir o ayudar de alguna manera a tus allegados y semejantes.

          Ahora te voy a decir porque mencioné estos estados deprimentes que sufre un pensante. Primero; no estamos exentos, y segundo, sin una comprensión del mundo propio producto de observación y reflexión profunda acerca de cómo es sentirse muy mal, es imposible “ponerse en los zapatos de quien queremos ayudar o aconsejar.  

         Volviendo al tema.  Reconocemos que tenemos un enemigo en nosotros mismos, que en mayor o menor grado nos resta consciencia y poder, (a menos que el pensante se crea perfecto). Pero no nos vamos a enfrentar con él (acuérdate que el enemigo también soy yo).

         Aunque no estemos en el fondo del barranco, debemos comenzar por donde tengamos más factibilidad de ganar. Con la idea de Nada siendo pensada continuamente para observar el acto de pensar, se aplican principios filosóficos demostrados y no se cae en la ley de Newton (ley de acción y reacción: Una fuerza aplicada (acción) contra un cuerpo este reacciona contra aquel con una fuerza de igual valor en sentido contrario)

          En la condición de Nada el pensante no ofrece resistencia a la re-actividad de la mente o de los pensamientos fuera de control que le acosan. (Fundamento budista y de otras filosofías, muy usado en las artes marciales con el aditivo de direccionar la fuerza de quien ataca en su contra).  Es obvio que con la práctica se va mejorando gradualmente esta valiosísima actitud, muy importante para responder a las causas externas que incitan o nos hacen reaccionar involuntariamente.

         Claro que hay ocasiones que el pensante siente alguna emotividad que no le gusta e impone su voluntad sin más ni más.  Decreta el cambio y se cumple su deseo, pero hay MUCHOS PENSANTES que no PUEDEN. Si se observa que alguien reacciona con frecuencia ante algo, no se le pide que controle sus emociones, ten por seguro que ya lo ha intentado y ha fracasado.

         Además mi querido amigo(a), aparte de las evidentes reacciones negativas, hay un enemigo invisible, silencioso, yo les llamo puntos ciegos en la personalidad, son pensamientos tan empotrados a uno, que le hemos hecho partida de nacimiento para confirmar ante el mundo que YO soy así. Pensamientos que ya forman parte del jurado que decide en nuestro mundo que es correcto o incorrecto, son como los ojos, ven pero ellos no se ven. (A menos que uses un punto de vista externo como el espejo, y te apuesto un café, a que mueves los ojos viéndote en el espejo y no ves el movimiento). Esto es broma, pero has la prueba.

          Nosotros con el ejercicio, HACIENDO NADA, Vamos a ir a la sala de parto para repasar nuevamente como es que se pare pensamientos. Los pilotos tienen simuladores para entrenar y ser capaces de mantenerse en control ante las peores adversidades. (¿Cuántas vidas se han salvado gracias a este poder incrementado para mantenerse en control, antes, durante y después de la tormenta?)

         Por fortuna, todos tenemos nuestro propio simulador, y lo único que vamos hacer es a observar el acto de pensar una idea… NADA.  

         Tu alegría  me alegra, buen provecho.   Nos vemos el viernes pensante.