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viernes, 22 de mayo de 2015

CAMBIÓ, PERO TOMÓ UN MAL CAMINO

      CUALQUIERA PUEDE DAR UN PASO EN FALSO

       Hola amiga(o). El mundo de la delincuencia, del vicio, de la inmoralidad o corrupción, etc.  Está lleno de personas que antes no eran así, esos cambios como todos, también se hicieron con decisiones. En muchos casos a los pensantes les gusta argumentar que fueron decisiones forzadas por las circunstancias, obligados o convencidos.
       Cuando se oye a una persona dar estos argumentos que justifican el hecho de ser lo que ahora es, y no está haciendo nada para regenerarse o recobrar su salud, no se les cree, se duda de su honestidad o verdadera intención.
       Sin embargo los hay quienes quieren, y ya no pueden, y esto es fácil de comprobar por los repetidos intentos para salir sin éxito. Estas personas se ganan toda la ayuda que puedan recibir de otros y no deben ser abandonados.
       Los medios que se utilicen para ayudarlos, o para ayudarse uno mismo deben tener presente que ese pensante padece de un gran descontrol del ACTO DE PENSAR; no de un DESCONTROL MENTAL. ¿Porque no es recomendable creer o convencer al paciente que tiene “UN GRAN DESCONTROL MENTAL”?.  Porque hacerles entender lo que es una mente y como funciona para que sepa que es lo que tiene descontrolado, en ese estado que ya se encuentra, es cuesta arriba. Ni los que están “normales” pueden hacer algo con  esta afirmación, y si se cree que el cerebro es toda la mente, menos puede hacer algo a menos que sea un experto en neurología.
       En cambio, ese pensante que está mal sigue estando consciente QUE PIENSA, y todavía puede hacerlo. Es a este acto de pensar a donde se enfocan los objetivos que en gradiente se le vayan dando el paciente o a quien se está ayudando o aconsejando.
       Con un objetivo claro en un aspecto importante de la condición, que el pensante reconoce, y está de acuerdo, puede hacer algo para ayudarse, participa con un estado de ánimo más esperanzador y positivo.
       Todos los caminos que se emprendan deben tener como objetivo aumentar el CONTROL DEL ACTO DE PENSAR. Inclusive si se le receta medicamentos o se le tiene que recluir, debe enfocarse en ese objetivo. Esto tiene como base que PENSAR es algo que sabe que puede hacer, pero falla en el control. Es decir, reconoce un problema de su condición que es completamente real para él y puede HACER ALGO AL RESPECTO.
      Mientras el pensante no reconozca o entienda un problema no tiene la posibilidad de poner algo de su parte, en nada se puede ayudar el mismo, o cooperar en la ayuda que está recibiendo. Discrepo de toda persona que afirma saber cuál es el problema psicológico de otro pensante, y basada en esa premisa procede. Ahora estoy de acuerdo en el papel de reducir las áreas de búsqueda, de guiarlos por el enmarañado mundo que tejen los pensamientos para que él encuentre su verdadero problema, es decir; ENCONTRAR  LA CAUSA. Esta Causa es el problema y cuando él la encuentre y la diga, es cuando otro se puede enterar que contenían esos pensamientos decretados.
      Los malos caminos emprendidos pueden reconocerse luego como errores, y ahí viene el dicho: “errar  es de humanos” lo cual no le justifica a nadie para arroparse con la excusa y no hacer las correcciones o verificar que en verdad ha mejorado o creado nuevos valores.
      Cualquiera puede dar un paso en falso, pero no cualquiera puede reconocer el error, y quien lo reconoce debe contar con la actitud y el valor para dar marcha atrás, hacerse del conocimiento necesario y  reforzar sus valores si estos les están fallando.
       Se oyen expresiones como estas en quienes han dado pasos en falso y aún siguen en el mal camino: “Sé que el cigarrillo es malo para la salud pero”; “No quiero que mi hija(o) lleve esta clase de vida pero”; “ya el daño está hecho”, etc. Y la sociedad a su alrededor le confirma su desesperanza afirmando; “el que nace barrigón ni que lo fajen chiquito” “árbol que nace torcido nunca su ramas endereza” y bla, bla, bla.
      Una persona que considera cierto un dicho popular que niega la posibilidad que alguien se regenere o cambie su vida positivamente, ella misma sin darse cuenta se impide cualquier cambio para bien. Ha hecho un patrón de comportamiento con datos falsos y la mente va a rechazar cualquier proposición que contradiga ese significado. Dios quiera que no tenga la necesidad de dar marcha atrás o romper con un tipo de vida que ahora reconoce que le hace daño.
      Estamos poniendo como ejemplo casos extremos de personas que tomaron un mal camino, pero como hemos visto al parecer nadie está exento de dar un mal paso, bien sea por desconocimiento, inducido por otras personas o las circunstancias, entonces todos debemos saber qué hacer para redimirnos nosotros mismos.
       No incluimos aquellos espíritus pensantes que con toda la consciencia que poseen trazan el rumbo de la vida o metas por el sendero de la criminalidad y la perversión. (Para estos casos hay que examinar otros aspectos espirituales).
       Como has leído, me he referido también a pacientes, casos que necesitan ayuda de otros, no pretendo inmiscuirme en los innumerables procedimientos terapéuticos que se han desarrollado en base a dura investigación, apunto al hecho de hacer RELEVANTE EL ACTO DE PENSAR. Virtud innata del espíritu para materializar mediante pensamientos su existencia en este universo.
        Los daños físicos, resultados por la clase de vida que el pensante optó por llevar durante un tiempo, a veces son irreparables y está obligado a vivir el resto de su vida con esas limitaciones.
        Mi objetivo es proveer datos prácticos para la autoayuda, para el autocontrol en el campo del pensamiento y hacer uso del poder creativo.

        Ha sido un grato placer compartir.          Nos vemos pensante.