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domingo, 31 de mayo de 2015

EL DOMINGO HABLO DE AMOR


   AMIGO Y CONFIDENTE

                 (RELATO EN PROSA POÉTICA)
Mi esposa lee de su diario la memorable historia de su gran amigo y confidente.
— Nos conocimos de adolescentes, época  de enredo entre el cuerpo,
el corazón y la mente. Despertó con fuego la sensibilidad al llamado del amor,
busqué en los rostros de mis amigos la profundidad de las miradas,
la armonía de los cuerpos y el estereotipo de atractivo que inundara mis venas,
alterara mis nervios e intranquilizara mi alma. Me deje llevar por la
fuerza invisible de la atracción más arrebatadora que se despertara en mí,
elegí a quien provocaba el trastorno con las más locas y deseables
sensaciones en las fibras de mi cuerpo, y rompiendo con la moderación
de mi cordura elegí y dije;  “es a este hombre que amo”. Rompí
las ataduras morales, deseché todo aquello que pareciera no darme
la soltura necesaria, me deje llevar por las corrientes y entregué
el cuerpo y el alma. Pero pronto, cayeron gotas de dolor que
empaparon mi corazón de sufrimiento. Desde el principio,
mi amigo y confidente vivió toda esa historia de amor. Recuerdo
cuando le confesé que estaba enamorada, su rostro se puso lívido
y le vi sujetarse el pecho, entendí que entendía mi alegría y la vivía
con tan grata intensidad, que lo ame como el mejor amigo del mundo.
No demoré en traerle mis dudas, mis confusiones, mis dolores y mis frustraciones.
Para todas tenía una orientación para que no perdiera a ese amor
de mi vida. Cientos de veces me despedí con las esperanzas renovadas
y le cubría las mejillas a besos por su encomiable comprensión y amistad.
Un día llegue a él con ganas de morir, no creí poder aguantar la vida
un minuto más. Me abrazó con fuerza hasta que pude prestarle
atención a lo que me iba a decir; primero secó mis lágrimas, se
reencontró con mi mirada y supe, que ese que estaba ahí, si me quería…
como amigo… como amigo y confidente.  Me dijo: — “Antes de que
cometas un disparate, y pongas en peligro tu vida, voy a demostrarte
que el error está en ti. Has abierto la válvula del amor y no te has
dado tiempo para atemperarlo, de modo que puedas diferenciar
“el amor que das del amor que recibes”. Has estado segura de tu amor
y de ese amor que ahora te ahoga en llanto. Vives con la incertidumbre
 de si todo este tiempo fue sincero y te amó de verdad. Voy abrazarte
 como si fuera alguien que siente por ti, un amor como el que tu
sientes por él. Tu solo siente y compara con tu comportamiento al dar amor.
— Me abrazó, vi  y sentí que era igual de apasionado como el abrazo que yo daba.
Luego me dejé besar, le cedí mis labios y mi lengua, y mis papilas se llenaron de un
abanico de sabores que electrificó mi cuerpo y deje de ser pasiva para prolongar ese
sabor. Estaba segura era igual al que yo le quería hacer sentir a ese amado.
Rodeé su cuello y corrí tras ese vivo sentir para comprobar de qué se trataba.
Fue tanto mi entusiasmo que mi amigo del alma se iba detener, solté mí
lengua y despegue mis labios lo suficiente para decirle, — no te detengas,
ya estoy encontrando la diferencia. — Volví con rapidez a la prueba
y por primera vez el tiempo se hizo nada, ahora quería que un segundo
durara una eternidad, para sentir a otra persona demostrando un
verdadero amor por mí. Recostada en su regazo, oyendo los latidos
de su satisfecho corazón  comprendí. Comprendí que mi amigo del alma me ha
estado amando en silencio, con un amor tan honesto, que me alentó
 para que siguiera la luz del faro  donde yo veía la felicidad. No me
costó mucho ver la gran diferencia “entre Un amor que viene a quedarse
 y un amor pasajero”.  Gracias esposo por la amistad, por la paciencia
 y por el amor.

Autor: Emilio Fernández