Translate

miércoles, 20 de mayo de 2015

LOS FRACASOS NO SON SIEMPRE ALECCIONADORES

        ¿SEGURO QUE APRENDISTE LA LECCIÓN?

       Hola amiga(o). Los fracasos no son siempre aleccionadores, o los cambios no son siempre positivos POR LEY, tropezar con la misma piedra ocurre con frecuencia, y hay mucho dolor y sentimientos de minusvalía, enterrado en el corazón de muchas personas, “por culpa de los fracasos”.
      En el mundo de los negocios es OBLIGADO que un empresario analice meticulosamente el último fracaso que tuvo. Debe desenterrar los problemas y reconocer cuales fueron los errores cometido para poder tomar nuevas DECISIONES. Aquellos que no hacen esto no aprenden de sus fracasos, y las decisiones de CAMBIO que hagan, es una suerte de “ruleta rusa”, en cualquier momento le toca la bala y le destroza el cerebro.
      Los cambios no son todo el tiempo forzado por las  circunstancias, para eso son las aspiraciones, los sueños y deseos de crecer. Los pensantes cuya vida se direcciona en mayor medida en función de alcanzar los objetivos de crecimiento, tienen un pasado bastante limpio de problemas sin resolver.
      La observación que hay que resaltar es en el mundo propio de cada pensante, que no se OBLIGAN a tomar el último fracaso y examinarlo exhaustivamente para encontrar sus fallas y repararlas antes de hacer la DECISIÓN DE CAMBIO. Ejemplo. Comienza una nueva relación de pareja y lo más seguro es que las fallas o errores que encontró de su último fracaso fueron todos culpa del otro, y si a esto le agregamos que la nueva pareja también viene de fracasos y no ha resuelto las fallas en su personalidad, es como dije, una suerte de “ruleta rusa”.
     Los pensantes que hacen cambios FORZADOS como una medida desesperada, y luego encontrándose en calma no corrigen las fallas o los patrones de comportamiento que le dan ese carácter a su personalidad, son personas que viven reprimiéndose, obligándose a tener conductas que lo alejen de la tentación, del peligro de volver a caer en lo que antes eran.
      Aferrados a su nueva tabla de salvación, que puede ser una nueva pareja, una nueva creencia, un nuevo trabajo, una nueva dieta, etc. tienden a caer en el fanatismo, en la obsesión, se agarran tan duro por miedo a soltarse o a que lo suelten, que impiden el buen desenvolvimiento de ellos, de la pareja, del trabajo, del grupo religioso, etc. no tienen tiempo para experimentar felicidad en lo que hacen.
      Estos pensantes de cambios forzados que no se obligaron a encontrar sus fallas para cambiar ellos antes de emprender una nueva vida, su nivel de tolerancia son muy bajos, discriminan sin misericordia aquellos que no se acogen a sus “renovados principios o creencias”. Si se ha vuelto vegetariano, no soporta a quienes comen carne; en la nueva corriente religiosa está con Dios, los demás que no pertenezcan están con el diablo; etc.
      A los pensantes reflexivos, que gustan de observarse para corregir posibles fallas o encontrar pistas para mejorar, les recomiendo; revisen lo que hay detrás de todos los CAMBIOS hechos en su vida, si encuentran confusión, problemas, dolor, enfermedad, etc. asegúrense que no son hechos aun cargados de energía negativa, o como dicen muchos, “malos recuerdos”. Estos “malos recuerdos” deben tener problemas no resueltos por fallas en la actitud, el carácter o falta de conocimiento que aún se pueden tener en el presente.
      Es como barrer por detrás de las puertas, o debajo de la alfombra, nunca está de más sumar aspectos positivos a la personalidad o aligerarse del peso.
      Hay otro aspecto de los cambios forzados, suceden hechos en el pensante; como que el esposo un día se vaya de la casa, o llegue al trabajo y le entreguen una carta de despido, u ocurrió  cualquier otro hecho imprevisto que obliga a plantearse una nueva condición de vida muy rápido. En estos casos, la posible confusión causada por los problemas que de repente se presentan, son candidatos para analizar en profundidad, ya que las decisiones pudieron ser tomadas sin dar tiempo a salir del caos o del dolor.
      Haciendo Nada es para fortalecer al pensante en su autocontrol, de modo que sea más resistente y se recupere en el menor tiempo posible del descontrol. Esta vida moderna exige tomar decisiones sin detener la marcha, no hay mucho tiempo que perder. Por eso lo primero que se le pide a Dios, es por la salud, sin salud se está obligado a reducir la marcha o a desatender las metas y sueños… Y eso duele.

      Ha sido un grato placer compartir contigo.   Nos vemos pensante.