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domingo, 24 de mayo de 2015

REVOLUCIONANDO UNA REVOLUCIÓN HECHA

         LOS CHEF SE PASARON DE COCCIÓN
Seguir revolucionando sin ya nada que revolucionar es un acto de inconsciencia.
Este acto es una sobredosis de un remedio que fue necesario en su momento.
Toda solución o preparado que se exceda del punto óptimo,
se destruye lo que está ya bien cocinado o lo que está solucionado
y aparecen  malestares que nada tienen que ver con el problema original.
Esto lo sabe un buen Chef de cocina, y lo sabe cualquier
persona consciente, que al lograr la meta debe reconocer el hecho,
que debe cerrar ese ciclo y emprender otro completamente distinto.
Es una soberbia y una torpeza mantener una legión de revolucionarios
agitados, en pos de una meta que ya está sentada en la constitución.
Con habilitantes y si ella se han aprobado todas las leyes  para
dar vida a los preceptos constitucionales. La ignorancia de las leyes
del pensamiento es lo que hace que se admire aquellos que cometen
el mismo error, les parece que tienen poder sobre las leyes de la vida.
Caso concreto los gobernantes de Cuba, 60 años revolucionando
sin ya nada que revolucionar, revolucionando su propia y buena
Revolución que una vez lograron. Pero mientras tanto, obligando
a un pueblo a mantenerse en una acción revolucionaria sin meta,
sin destino, comiéndose sus propias entrañas.  Este pueblo es el
que es digno de admiración por aguantar estoicamente un
sufrimiento innecesario. Cuba revolucionó y logró sus objetivos
como país, y dejó a su pueblo esperando para disfrutar del éxito
y emprender los caminos de sueños que se esperanzaron con
el triunfo de la revolución, para sus líderes revolucionar en países ajenos.
Esta incomodidad del pueblo, que no ve el momento de “parar” para…
empezar a trabajar por sus sueños, se les hizo reprimir a la fuerza.
Cuando una Rusia en crisis tuvo que desamparar al gobierno Cubano
casi se muere de hambre, hasta que llegó el benefactor Chávez.
Se murió Chávez, y Venezuela no puede con su alma, no puede
disimular su extraña solidaridad. Ahora los sobrevivientes líderes
cubanos “reconocen” que el extremismo y la soberbia mata.
Quieren reconciliación con el antes irreconciliable enemigo.
¿Por qué no se le cuelga del cuello a China? Cuba es un
paraíso turístico y los chinos están al otro lado del mundo,
hay mucha y buena competencia turística de por medio
(Y muchas otras razones más, fácil de imaginar)
En cambio el imperio enemigo tiene 318, 9  millones de habitantes
a unas pocas millas de sus maravillosas playas,
locos por variar sus vacaciones, y los inversionistas para
aprovechar la vendimia de billetes verdes que traerá
la forzada y conveniente “reconciliación”.  Los líderes
revolucionarios de Venezuela, están a tiempo de dar
 por cerrado el ciclo exitoso de la revolución, hacer
una gran fiesta nacional por el éxito logrado y después de la resaca
por la celebración,  centrar toda la atención en las metas para subsanar las
deficiencias, y empezar un ciclo con amplia claridad para el progreso.
Los nuevos síntomas  o males que aparecen cuando se pasa del punto de cocción
de la meta o del resultado que se espera obtener, se confunden con
viejas dolencias que hay que erradicar y justifica o hace ver que la
Revolución necesita seguir revolucionando. Espero que sea ignorancia
de los líderes de la revolución que se hizo en Venezuela que esto sucede
y no estén ellos conscientes que lograron ese objetivo y encubiertamente a
espalda de la consciencia del pueblo que los respalda, se tracen metas personales
usando la Revolución como “caballo de Troya” para arrastrar a un  pueblo
por sus senderos de gloria personal. Los errores para repararlos primero hay que
admitirlos, ya Chavez en los últimos años tuvo el valor de reconocer algunos de los
errores  del proceso que encabezaba, solo le faltó cerrar con broche de oro su sueño
 revolucionario y el sueño de una gran mayoría del pueblo que quería una renovada
Constitución que los favoreciera.

Autor: Emilio R. Fernández