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domingo, 21 de junio de 2015

HAY QUIENES VIVEN SU INFIERNO

      DESCONTROL  DEL  ACTO DE PENSAR ES LOCURA

        Hola amiga(o). Todo pensante con algo de consciencia sabe cuándo comete una transgresión, sabe cuándo hace o deja de hacer algo que el mismo considera mal hecho, o queda con la duda de si hizo o no lo correcto. En este momento puede ver el  descontrol del pensar en que cae, en menor grado pero es el mismo descontrol del que está demente.
       El darse cuenta que se ha cometido una acción que intranquiliza la consciencia, o se ha dejado de hacer algo que debiera haber hecho y que produce igual efecto, es un indicativo de que el pensante todavía cuenta con poder, con la suficiente responsabilidad para resolver en su mundo la transgresión que ha cometido. Pero darse cuenta no es suficiente solución, DEBIERA confrontar el hecho objetivamente contra quien o quienes lo cometió y asumir las consecuencias. Al esposo que engañó, sería confesar el crimen a su pareja y ponerse las manos en la cabeza para que no se la parta en dos, o ir buscando para donde irse.
        Si en algo se necesita VALOR  para asumir responsabilidad, es por nuestros actos criminales, en general se le puede llamar crímenes a toda violación o transgresión de los principios o normas con los que un pensante ha ACORDADO. Si alguien dice una mentira cuando siente que no debe estar mintiendo, eso para él es una transgresión, un crimen contra el mismo en primer lugar.
       ¿Quieres saber si lo que haces  o dejas de hacer contra alguien, contra un grupo u organización NO es un crimen? La respuesta es sencilla; obsérvate o imagínate cómo te sientes si alguien lo hace contra ti, contra las personas que amas o contra tú grupo. (Te acuerdas de: “No hagas lo que no quieres que te hagan”)  okey. Otro dato es, cuando se hace algo y se siente la necesidad de ocultarlo o de esconderlo, si es así, es un crimen.
      “El que esté libre de pecado que lance la primera piedra” moraleja que viene también como anillo al dedo en estos tiempos, pero aun así hay quienes se sienten inmaculados. 
        Hay crímenes con alevosía o con premeditación, el pensante sabe que está haciendo algo mal y aun así lo hace, hay quienes en momentos de descontrol cometen actos que no debieran, y hay quienes después del hecho es que reconocen que su acto fue una transgresión. Todos tienen oportunidad de enmendarse pero muy pocos tiene el valor de reconocer sus errores.
        Hay crímenes (estoy llamando crimen a toda transgresión  o violación de los principios, normas o acuerdos por las cuales se rige el pensante en ese momento del hecho) que se comenten contra o a las espaldas de los afectados o de quienes considera que no se debieran enterar. Estos hechos el pensante se siente en la necesidad de ocultarlos, y para esconderlos o mantenerlos fuera de la vista de quienes el piensa que no lo debieran saber, tiene que desarrollar una actuación (extraña) que lo pone en evidencia ante quienes no están tan ciegos.  
        Con la mano en el pecho podemos afirmar que cada día hay menos pensantes con el valor y responsabilidad suficiente para no tratar o NO ESCONDER sus crímenes. Un crimen oculto en un hecho criminal que remuerde la consciencia las veinticuatro horas del día y el pensante está en la imperiosa necesidad de evitar que se sepa. Cuando el pensante lleva a cabo esta peligrosa operación de ocultar su crimen, todo su comportamiento cambia con la persona o personas quien el siente “que no lo debieran saber”. Si eres papá o mamá debes haber observado el comportamiento “extraño” del niño o joven cuando sienten que hicieron algo que no debían hacer y están escondiendo. Pero es más sencillo observar estas “extrañas” reacciones del sospechoso de un crimen; observándose uno mismo, o si tú quieres recuerda una ocasión en que estabas “escondiendo algo” y verifica el típico comportamiento de un criminal que tiene miedo que lo descubran.
         Lo grave de ocultar un crimen es que para hacerlo tienes que seguir cometiendo crímenes, más transgresiones. Como inventar cosas, mentir, calumniar, atacar a quien sin querer o queriendo te pueda descubrir. Por ejemplo; La esposa le dice: “la vecina me dijo que te vio en el cine” Respuestas; Ahora esa vecina es una mentirosa, chismosa… y cualquier cosa que sirva para degradarla y lograr que no se le crea.
         El pensante que está lleno de crímenes, que ha estado escondiendo muchos hechos durante toda su vida, no tiene que ir al infierno cuando se muera, ya está viviendo en su infernal mundo las consecuencias de su propia justicia. Consecuencias;  conciencia espiritual disminuida, descontrol del acto de pensar y en su efecto pensamientos cargados de negatividad que le mantiene su salud mental y física en constante peligro.
        Ocurre muchas veces que se destapa la olla, al pensante no le queda más remedio que enfrentar las consecuencias de sus actos. La o las personas perjudicadas solo pueden ampararse en la justicia social para que se castigue al transgresor o romper o modificar el acuerdo o contrato. Pero solo él puede redimirse.  
        Crimen que se cometa y se oculta, su efecto es pérdida de consciencia, pérdida del acto de pensar, de responsabilidad y de poder.
         Aquellos quienes creen en vidas pasadas como yo, se les presenta una gran barrera a la hora de recobrar consciencia. Midiendo el valor que se tiene hoy para confrontar un crimen “sencillo” como montar unos cuernos, se puede hacer una estimación de cuánto será el valor que se dispone para encarar tantos posibles crímenes en las vidas pasadas.
        Si en esta vida preferimos ocultar todo lo que hacemos que nos huela mal, el “pasado pesado” más allá de esta vida está escondido por el mismo pensante. Podrá recordar cosas superficiales, ver cómo le quitaron la vida (lo que le hizo otro), pero no recordará tan fácil a cuantos y como los mató. Alguien que haya recordado una vida pasada donde estaba en una guerra y mató a mucha gente del bando enemigo, puede pensar “pero yo recuerdo mis crímenes”. Equivocado. Crimen hubiera sido si matas a tus propios compañeros, con estos fue que ACORDASTES las reglas o los principios por los que te regías, no con el enemigo. “El delincuente mata al policía, eso está bien para él y los de la banda”.
         Aquel que todavía no se siente bien consigo mismo cuando comete un crimen, puede dar gracias al creador que todavía es un espíritu con vida. Ahora lo que haga con sus transgresiones va a ser determinante para su futuro espiritual.
         En la religión cristiana en una época la confesión de los pecados era obligatoria, (una forma de espionaje para eliminar a los enemigos), con el paso del tiempo los que se confesaban, ocultaban sus crímenes y le decían al confesor tonterías, cualquier banalidad se disfrazaba de pecado y aun se siguen mintiendo y auto-engañándose en las confesiones.
        En otras corrientes cristianas “LOS QUE SON IRRESPONSABLES” encontraron otro medio o excusa para esconder  y no asumir responsabilidad por sus crímenes, repiten hasta el cansancio que “JESÚS PAGÓ POR ELLOS SUS TRANSGRESIONES”. Con esa poderosa e ilimitada tarjeta de crédito que se atribuyen, pueden pagar lo que le cobren para ingresar al cielo, allá ellos.
       Posiblemente algún cristiano que lea esto, uno de esos  que estando en la cárcel “se arrepintió” de sus innumerables crímenes, no esté de acuerdo debido a que pagó las penas impuestas por la ley social y ahora puede pararse en un pulpito y decir sin temor a cuantas personas asesinó, cuantas drogas consumió, cuántos niños dejó huérfanos, a cuantas madres, padres y familiares les destrozó la vida, etc. dirá que tiene el valor de confesar y admitir sus transgresiones y ahora es una persona “buena”. Pueda que tenga razón, pero yo siendo él, tendría el cuidado de no dejar de revisar el tiempo que perteneció A LA PANDILLA, el tiempo que fue traficante o consumidor de drogas, etc. Pero no revisar para saber a cuantos inocentes asesinó o les robó sus pertenencias, TIENE QUE REVISAR LAS TRANSGRESIONES A LOS CODIGOS DE LA PANDILLA, A LOS CODIGOS DE LOS NARCOTRAFICANTES, DE LOS CONSUMIDORES Y LADRONES. Con esos códigos es que va hacer su propia justicia.
        Me entiendes ahora; pertenecer a una Pandilla tiene sus códigos, y el que los transgrede sabe que comete una traición y esa delito tiene sus consecuencias, es para confesar estos crímenes a los camaradas que se necesita VALOR,  las personas que atracó o asesinó fueron actos celebrados como una acción buena, exitosa, la consciencia lo dejaba dormir feliz de lo buen criminal que era. El que ahora los confiese no necesariamente es prueba de que se ha quitado la “carga pesada”.
        Bueno amiga(o), como siempre te sugiero que reflexiones, tienes en tu mundo todo lo que necesitas para saber si los datos tienen algún valor. Buen provecho.
         Nos vemos pensante.