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domingo, 9 de agosto de 2015

NADIE HA REGRESADO DEL MAS ALLÁ


  
     ELLOS TIENEN RAZÓN, PERO…
       Hola amiga(o). Tienen razón aquellos que dicen no creer que haya vida después de la muerte de la vida física, argumentando que “nadie ha regresado del más allá”. Tienen razón porque el amigo Pedro, tan buena gente, con su agradable sonrisa y su protuberante barriga producto de tanto beber cerveza y comer como un desesperado, lleva tres años que murió y no ha regresado; tampoco mamá, papá y tanta gente que se ha conocido que han muerto y ninguno ha regresado para echar el cuento de cómo es la cosa por allá.
       Los años pasan y le toca el turno a cada uno de estos pensantes para matricular o para que el de la guadaña lo venga a buscar y no ven que alguien haya regresado. Y se van a seguir muriendo todos los que esperan esa prueba para poder creer que el espíritu no muere y nunca eso será posible de demostrar.
      Este lógico razonamiento no es producto de ignorancia, el conocimiento no se basa en suposiciones indemostrables o imposible de aplicar, de lo que si padecen estos pensantes es de una gran inconsciencia como espíritus que son. Existen otra gran cantidad de pensantes navegando en la incertidumbre, por un lado se cuadran con quienes exigen demostración de la prueba mencionada y otras veces se van para el lado de quienes sin esas pruebas y ninguna otra que hayan logrado están seguros que hay vida después de la vida.
       En el mundo de la espiritualidad donde el pensamiento es el artífice para la creación del mundo de realidades que se vive, se siente, experimenta y cree, el pensante que no puede pasar por encima de esta apariencia temporal o finita que con los pensamientos produce, es víctima del conocimiento que ha producido por iniciativa propia o adquirido de fuentes externas.
      La apariencia del mundo que rodea y la del propio mundo se convierte en barrera para el despertar espiritual. Estos pensantes son incapaces de pensar LA NADA tal cual como la hemos descrito tantas veces, están acoplados a la unidad genética y todo el esfuerzo o intención es sobrevivir, sobrevivir más allá de lo que normalmente vive un cuerpo físico. De hecho están obsesionados con la inmortalidad “física” como si fueran ellos que necesitan asegurarse que no van a morir. Por si no lo habías pensado y eres de lo que crees que no eres el cuerpo, amigo mío usted no muere. Hay apariencia de muerte cuando el espíritu se encuentra profundamente inconsciente, pero sigue siendo algo temporal, diez o mil millones de años dormido es una bagatela.
       Hay que ver con atención y sin subestimar lo importante que es “la personalidad” que en esta vida ha desarrollado el pensante, igual sucede con la dependencia física, la identificación que se forma con el uso del cuerpo es intrincada, ya que este organismo piensa para sobrevivir, tiene memoria y se mezclan los decretos o pensamientos del pensante con los registros necesarios que tiene que hacer la unidad genética para elaborar sus programas de adaptación para evitar el dolor, sinónimo o alarma de muerte, mientras se alimenta, descansa  y reproduce.
     La materia que hace a un  cuerpo, se renueva cada cierto tiempo y ni el pensante, ni le mente genética le da importancia ya que no representa dolor, perdida o muerte. Así que no sigas diciendo que eres el mismo de hace diez años pero un poco más envejecido, con lo único que te queda del cuerpo original y de todos los cambios de materia que has sufrido, es su memoria, sus registros y patrones de supervivencia. Este dato para aquel que le interesa el tema, le puede servir para comprobar que hasta el cuerpo físico tiene una esencia que es diferente a la materia como tal.
      Existen corrientes religiosas del lado del cristianismos que juran que cuando su “Dios” (aquel o aquella personalidad que imaginan para dar una identificación a Dios) toque la trompeta y los llame por los nombres y apellidos, los átomos que alguna vez formaron parte de su cuerpo y que ahora forman parte de otros objetos o elementos que ya ha salido del planeta en tantas artefactos que el hombre ha enviado al espacio exterior y se han perdido en los confines del universo, retornaran al sitio del cementerio donde fue sepultado, reconstruirán su cuerpo y se levantarán para ascender al reino de su Dios y vivir la vida física espiritual eterna. La respuesta razonable a mi critica que me harán llegar, es que “Dios todo lo puede” pero a capricho.
       Lo que si es cierto que el cuerpo físico juega un papel vital en las condiciones actuales en la que se encuentran los espíritus que nos encontramos por estos lares, muy importante entender esta simbiosis necesaria por ahora para no perder el rumbo del despertar. Pero el cuerpo no domina en la preferencia del pensante, su personalidad, quien es o quien cree que es, está a un nivel más alto de importancia y por tal motivo barrera más alta a la hora de superar sus impedimentos para liberarse completamente como espíritu.
        Aquellos pensantes razonables y con sentido lógico, cuya realidad física y mental o producto de los pensamientos que hacen su realidad, su creencia o su sentir,  cuando les toque dejar el cuerpo y se den cuenta que siguen pensando y conservando algunos recuerdos o referencias de sus roles o personalidad temporal, no se van a sorprender mucho viendo como el cerebro se empieza a pudrir y él sigue pensando, ni como conserva una apariencia física parecida al cuerpo que acaban de enterrar o de cremar. Ya sin el cuerpo sufre un cambio drástico en su sentir emotivo y sentimental, por alguna razón no se siente tan apegado a lo terrenal, aunque conserva sus creencias la nueva realidad de los hechos que viva en ese plano determinaran su futuro en ese ínterin o permanencia sin cuerpo real o físico.
         He ayudado a unos cuantos pensantes a recorrer su línea de tiempo y las vidas pasadas nunca han faltado, pero la identidad o quien es ahora, siempre es mucho más importante que cualquiera de las que haya recordado, no importa que tan importante personalidad haya sido, son recuerdos interesantes y de seguro llegaron a ellos porque tenían conexión con alguna condición activa de la vida presente, y esta es la única razón a tomar en cuenta para hacerlo. El pensante se reconforta sabiendo que ha sido alguien relevante, pero no se compara con su rol de mamá, de hijo, de amigo, sus metas o sueños con lo que se identifica en esta vida presente.
        Los principios del origen de toda condición están en el pasado a nivel de recuerdos; ¿dónde, cómo y cuándo? empezó algo que se padece, es importante determinar para recobrar el entendimiento de lo que ahora solo se sufren efectos negativos. Este robo de atención inconsciente, le resta poder al pensante en su accionar presente, y te aseguro amiga(o) que ha sido tan gradual y durante tanto tiempo, que nos hemos adaptado a manifestarnos como si fuera natural, como unos pobres espíritus carente de intención, voluntad y poder del que somos capaces.
          Para los amigos que quieren ver cuando una persona vuelva del más allá, les digo que mi manera de considerar este asunto es que los espíritus vuelven, quien fue su mamá o su abuelo, posiblemente fue el niño o la niña que te sonrió cuando fuiste de turista a otro país, o aún no le ha tocado volver a un cuerpo, pero lo que sí he comprobado, es que están muy ocupados y sus recuerdos terrenales se van “como olvidando” y muchas cosas de las que tú sigues pensando que le importaban mucho cuando estaba vivo, te sorprenderás saber que no le dan ningún valor y hasta no parecen tener recuerdos.
         Ocurre que de vez en cuando un espíritu en sus primeros años de vida terrenal recuerda detalles de su vida anterior, pero si no quiere ser tratado como un niño anormal debe cerrar el asunto, aunque no hace falta, su nueva personalidad que desarrolla y la identificación física a la que está sometido, en poco tiempo le harán ocluir esa vieja historia o quitarle toda importancia, es decir, ya quien fue su esposo o los nietos que no conoció no le llaman la atención.
         La búsqueda de vida “eterna”, es tratar de resolver un problema que no existe. La Nada y lo Eterno se estrechan las manos. Haz Nada como lo he explicado y luego hablamos.

          Buen provecho con las ideas que se te ocurran.  Nos vemos pensante.