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miércoles, 30 de septiembre de 2015

INTELIGENCIA Y CAPACIDAD DE REFLEXIÓN

 

          COMO CONVERTIRSE EN UN GRAN PENSADOR
       Hola amiga(o). Para reflexionar en profundidad y demostrar inteligencia se requiere algo que es fundamental, control de la actividad pensativa.
       Los grandes y reconocidos pensadores dedican tiempo a pensar asuntos que deciden con premeditación. Es un ejercicio constante de hacer el acto de pensar determinando el tema y el tiempo dedicado a pensar, con el tiempo ganan más control del acto de pensar y su poder para mantener la atención o estar concentrado no tiene límite.
       Un pensante consciente de su rol, no se permite andar divagando la mayor parte del tiempo o solo reflexionar cuando las circunstancias lo obliguen.
       El pensante que dedica mayor tiempo a solo intervenir en el acto de pensar incitado por la acción externa, se entrena para convertirse en un autómata, carente de voluntad y poder para entrar en reflexión profunda y mantener la atención concentrado y cómodo, sin estar susceptible a las interrupciones.
       La gran mayoría de los pensantes se comportan como autómatas, dependiendo de los cómputos que la mente puede hacer con los datos que tiene disponible. Es decir, nunca analizará o reflexionará más allá de los resultados que la mente pone a su disposición y su inteligencia o capacidad para generar soluciones acorde a la situación del momento se anula.
        Es la clase de pensante que tiene siempre la misma solución a problemas similares o que se le parezcan. Ejemplo: si se disgusta con el amigo decide no hablarle más, si se disgusta con el hijo o con la pareja se comporta igual, etc. para la mente todos estos problemas similares tienen una respuesta o solución, disgustarse y no hablar.
       Todo aquel que ha dedicado años al estudio, o adquiere datos, información, y no puede reflexionar con ellos, o simplemente los archiva para algún día usarlos en un proceso reflexivo, es solo un graduado que ejerce la profesión con lo que ha aprendido con la práctica y el entrenamiento que pueda adquirir con tanto tiempo haciendo lo mismo, pero de él no se puede esperar mucho. Se jubilará algún día y al no tener uso para la rutina habitual, su vida se apaga muy rápido, ya que no sabe y no puede hacer mucho con un acto de pensar al cual muy poco se ocupó para estar al mando.
       Los avisos de prensa solicitando especialistas, exigen cualquier cantidad de años de experiencias y buscan personas inteligentes, (se le llama inteligente al pensante que ofrece nuevas ideas, o soluciones novedosas en la profesión que ejerce).
       No hay pensantes menos reflexivos y menos inteligentes que otros por naturaleza, excepciones daños genéticos en el órgano que permite conmutar las ideas para materializarlas en el plano físico. Lo que existe son pensantes que no tienen control del acto de pensar. Sus voluntades son deficientes por el hábito constante de no ponerse por iniciativa propia a usar el acto de pensar a consciencia.
       El pensante que quiere ser más inteligente tiene que mejorar su determinismo ejercitándose en reponer el control del acto de pensar en aquellos temas o asuntos donde ya tiene problemas de control, y continuar entrenándose para aumentar su poder para controlar la actividad pensativa, de tal manera que sean pocas las circunstancias que lo desborden y entre a pensar sin control.
        Una sola área o factor en la vida de un pensante donde el acto de pensar se le salga de control por completo, puede ser mortal o arruinar toda su vida.
         Estos errores cometidos se justifican diciendo que; “perdí el control”. Esta actitud o comportamiento descontrolado se formó con pensamientos o ideas que se produjeron en un acto de pensar en el cual no se tenía control, había nada de reflexión o análisis y simplemente los instintos de ancestrales mecanismos de supervivencia fueron las respuestas al problema.
         Todo pensante sabe y piensa palabras obscenas, pero se supone que puede reflexionar y no usar palabras vulgares donde no le favorezca. La moderación en los actos importante del vivir, la disciplina, la constancia y el orden no se pueden enseñar o imponer en un pensante que internamente sufre de esos mismos males.
         En la responsabilidad de los padres con los hijos debe incluirse informarlos y fomentar el control de la actividad pensativa en ellos, y no ser causantes por ignorancia del daño que se les causa cuando se les incita, o motiva a perder el control del acto de pensar. ¿Quién soporta a una persona que quiera pensar por uno? Ni el bebé que está en la cuna se queda de brazos cruzados dejando que le asesinen su futuro.
     Ha sido un gran placer compartir, que tengas buen provecho.  Nos vemos pensante.