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lunes, 21 de septiembre de 2015

LIBERTAD DE EXPRESIÓN & LIBERTAD PARA PENSAR

     ¿DE QUIEN HAY QUE LIBERARSE?

      Hola amiga(o). La libertad de pensamiento (o libertad de expresión) Es el Derecho de pensar y expresar las propias ideas y criticar las contrarias sin ninguna presión de la autoridad. Como pueden ver esta libertad se refiere al tipo de pensamiento y su materialización o comunicación en una sociedad.
     Muy distinto es libertad para pensar, o libertad para ejecutar el acto de pensar, en lo anterior la defensa de la libertad de pensamiento se poya en las leyes nacionales e internacionales para garantizar el derecho y los pensantes pueden acudir a esas instancias a reclamarlos, pero en lo que se refiere a la libertad para pensar (llevar a cabo el acto de pensar) no es un derecho. No se le puede decir que es un derecho porque no es un acto discutible absolutamente con nadie.
    El solo intento de defender algo llamado derecho a pensar solo es viable si se refiere al tipo de pensamientos o ideas que deba o no comunicar, pero no procede en el mundo propio donde el único que decide es el propio pensante.
    Aquel que quiere ahogarse en un vaso de agua, que trate de defender ante otros pensantes su derecho  “A PENSAR, A EJECUTAR EL ACTO DE PENSAR” Si existe algún problema con el acto de pensar, el único enemigo es el mismo pensante.
    Sin embargo se observan pensantes en conflictos con familiares y otras personas alegando que les quieren impedir que piense, o sienten que la persona quiere “pensar por ellos” y el experimentar esto causa trastorno en la conducta.
    Nadie puede pensar por otro, es decir “nadie puede ejecutar el acto de pensar por otro” Si esto es imposible, entonces nunca puede otro ser el problema de las dificultades que otro tenga para pensar o para creer que quieren pensar por él.
    Ahora fíjate en esto querido amigo(a), cuando alguien invalida, rechaza o niega lo que haces o comunicas, está invalidando tus pensamientos y por ende tu manera de pensar y el estallido final es en ti como pensador. Este impacto en el pecho es el que duele y hace rabiar.
     En los niños que se comienzan a estrenar en el acto de pensar, los rechazos y maneras imprudentes de criticar lo que hacen, dicen o comunican con sus expresiones de todo tipo, el ser tan susceptibles les llega con facilidad la impresión que no pueden, o no deben pensar (ejecutar el acto) o que son malos pensantes, y si no sucumben al mal trato hundiéndose en la apatía, viven irascibles, propensos a irritarse cuando el que creen su enemigo les dice algo.
    Más de un adulto todavía vive a la defensiva acostumbrado a defenderse de sus padres, amigos o familiares de la infancia a los que veía como enemigo de su libertad para pensar. Todavía tienen la impresión reactiva de que quieren “pensar” por ellos y están obligados a impedirlo. Ahora lo increíble es que estos mismos pensantes admiten que solo pueden ser afectados por sus propias ideas, lo que quiere decir que nada de lo que piense otro se puede hacer realidad en él como pensante.
     Nadie puede ejecutar el acto de pensar por otro, lo cual significa que todo el mundo es libre por naturaleza para pensar. En esta misma libertad se incluyen los pensamientos que el pensante produzca, nadie puede impedir que piense un tipo de pensamiento a piense acerca de algún tema y mucho menos impedir que el pensante sea efecto o se afecte con sus propias ideas.
     Ante estas imposibilidades mencionadas, a todo pensante no le queda otra que asumir responsabilidad por la ejecución del acto de pensar, de los pensamientos que produce y de los efectos que está sintiendo o experimentando.
     Ningún pensante puede curar a otro de sus efectos psíquicos, o psicosomáticos, si curar se entiende como ser el que piense por otro. Ni el gran maestro Jesús sanaba si el paciente no decretaba estar de acuerdo, de producir la idea de ser fe o creer. Esta idea del interesado fue la que permitió y sigue permitiendo la ayuda.
     Las creencias son las verdades de los pensantes, y lo que sienten es la prueba convincente de que lo que están pensando es verdad. ¿Quién puede contra las ideas verdades de un pensante?
     Se puede afirmar que todos tienen razón, que todos tienen sus verdades o que todos sienten estar en lo correcto, pero que no todos están dispuestos a darle a estas verdades el carácter de verdad absoluta. No todos los pensantes se conforman con sentir que tienen la razón, a veces se preguntan ¿y de que me sirve tener la razón si mi mundo se cae a pedazos y mis sueños frustrados? ¿De qué me sirve sentir que tengo la razón si ya llevo cuatro divorcios?  ¿De qué me ha servido tener la razón si mi vida es una historia llena de dolor e infelicidad?
       Aquel pensante con dificultades en el control de la actividad pensativa, es de hecho un mal pensador, ya que los pensamientos que produce lo enferman, lo degradan, lo hacen ser una persona con limitaciones y un fracasado al intentar hacer cambios positivos en su vida. Investigue si lo desea, examine a una persona insatisfecha, infeliz, enferma, etc. y comprobará que no tiene control del ACTO DE PENSAR.
       Cuando la gente se queja que no controla sus emociones, que no puede controlar su errada conducta o dejar un vicio u otra acción nociva, está diciendo que no controla la actividad pensativa y los pensamientos así producidos son de la calidad del estado emocional en que se encuentra involuntariamente. Es decir, un apático produce pensamientos de apatía y más se hunde en ella; una persona en miedo produce más pensamientos de miedo y acentúa su cobardía.
      La libertad para pensar se pierde en apariencia, el pensante dramatiza ser víctima de otros cuando en verdad es víctima de sí mismo. Entonces, de quien hay que liberarse. La respuesta es; DE TI MISMO.
       La manera de liberarse de uno mismo o de sus propias ideas, exige que el pensante adquiera un mínimo de conocimiento de las leyes del pensamiento. Es una guerra donde no se debe usar la fuerza, la violencia, no debe haber enemigos, ni derramarse la sangre, ya que todo lo que existe en él, es producto de su creación. De esto hablaremos en la próxima entrada.
     Que tengas buen provecho de tus ideas. Nos vemos pensante.