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miércoles, 23 de septiembre de 2015

MI MISMO SE ENFRENTA A MI MISMO


             COMO PROCEDER PARA LIBERARSE DE UNO MISMO
        Hola amiga(o). El uso de la fuerza para dirimir las diferencias entre los pensante demostrado está que sus resultados no benefician a nadie. Al contrario, el dolor, el odio y la muerte acompañaran durante un largo futuro a los combatientes y a sus generaciones.
      En estos momentos el planeta vive interminables guerras que pudieron evitarse si no se hubiera llegado al uso de la fuerza, pero no ha sido por ignorancia de este principio. Dudo mucho que no exista una persona que no haya constatado como con el uso de la fuerza lo que se genera es caos, más problemas que los que se tratan de resolver.
       Hasta aquí, podemos darnos el lujo de criticar líderes, gobiernos y a todas las personas que diariamente reseña la prensa por las consecuencias del uso de la fuerza. ¿Pero donde están los valientes que pueden evaluar su comportamiento y reconsiderar sus actitudes donde se comportan usando la fuerza?  Sé que valientes hay muchos y pueden reconocer que no es la manera más idónea de obtener buenos resultados, y están intentando causar mejoras en su personalidad.
      Bien sea en el mundo compartido o en el mundo interior de cada pensante, el uso de la fuerza es contraproducente. En el mundo propio las consecuencias conducen a más inconsciencia y a más descontrol de la actividad pensativa.
      El mundo del pensante se construye de pensamientos usando el acto de pensar para fabricarlos, instalarlos, mantenerlos y experimentarlos. Todo efecto negativo reflejado físicamente o en el comportamiento está proviniendo de pensamientos decretados por el pensante. Sin embargo aunque se sepa que así es, instintivamente el pensante afectado se defiende con pensamientos de rechazo, de negación, de no aceptación y hasta de incredulidad de que sea el mismo quien se está enfermando.
      Estas actitudes reactivas ante efectos que no se desean, usted los puede observar, y comprobar que en la actitud de esfuerzo (fuerza, energía para negar o repeler energía). La actitud que se asume dice exactamente la posición adoptada por el pensante para encarar sus asuntos. El uso de la fuerza produce distancia, rompe la poca comunicación existente haciendo imposible que se dé una comprensión, y si algo no se comprende no se puede resolver.
     En el mundo propio el pensante consciente o no de lo que hace se enfrenta a sus propios pensamientos. En otras palabras se enfrenta así mismo, cualquier grado de esfuerzo es sinónimo de carecer de la capacidad de aceptación de los hechos y como pensante en apariencia se divide, un yo que no desea lo que su otro yo le está haciendo.
       Cuando una persona se queja de su estado anímico se le puede preguntar si está consciente que ella misma lo está produciendo con sus pensamientos, y si reconoce que es así, le dirá luego que es porque no puede controlar su manera de pensar.
       No poder controlar el acto de pensar es la causa primaria de todos los males del pensante, ya que está impedido de rectificar o corregir sus ideas, y como también se puede comprobar, la actitud usual de los pensantes cuando el pensar los atormenta y ya no saben que hacer, es tratar de no pensar.
      Hacen lo posible para no pensar para de esa manera no producir esos pensamientos deprimentes, y esto requiere esfuerzo, poder o control que no tienen, y es entonces que las drogas se convierte en el paliativo necesario.  
     Cualquier persona de comer compulsivo o de otra acción que sabe que la va a matar, puede contarle cuantas veces ha tratado de contenerse (contener requiere fuerza) inclusive, todas las veces que va a la cocina o la nevera lo intenta y cada vez que es vencido disminuye las fuerzas que dispone para evitarlo y así llega a la profunda apatía donde pareciera que nada le importa.
      Con el que menos se debe usar la fuerza o cualquier actitud de rechazo, negación o evasión, es con uno mismo, y uno mismo incluye el cuerpo físico y la mente. Dime que no aceptas de ti mismo o que estás negando o protestando y te diré donde usas la fuerza para resolver.
      La búsqueda de salud, de armonía o de paz interior es por el camino del amor, amarse uno mismo comienza por sentirse y aceptarse tal cual es. Aceptarse es asumir plena responsabilidad de lo creado y lo que se llama aceptación y responsabilidad no es más que el PODER de estar en control del acto de pensar que permite materializar estas potentes ideas, ideas que sientan las bases para edificar con mejores y nuevos pensamientos la nueva personalidad que se está soñando con tener.
       Culpar la mente o una parte de ella de ser la causante de los males, muestra la actitud que se está asumiendo ante la situación. Tu computadora es una imitación de la mente, funciona con programas y todos tienen que ser compatibles, introduces una orden contraria y veras que no hay resultado positivo. Tú tienes cualquier cantidad de pensamientos decretados, no importa si fueron hechos sin ningún análisis previo, o descuidadamente, todas estas consideraciones son métodos, patrones, directrices que te hacen ser como eres.
      Así que si quieres hacer cambios en tu vida, evita el uso de la fuerza, esto mejora la afinidad contigo mismo, pero puedes comenzar aceptando con agrado como eres o lo que eres y reentrénate en el dominio o control del acto de pensar. Yo te recomiendo el ejercicio HACIENDO NADA, está en mi libro con el mismo título y en entradas anteriores.
   Buen provecho querido amigo(a).  Nos vemos pensante.