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viernes, 16 de octubre de 2015

DE LA PERSONALIDAD A LA IDENTIDAD

   UNA MANERA DE PERDER EL PODER

     Hola amiga(o) pensante. La personalidad y la identidad intercambian sus significados y por lo general los pensantes creen que su identidad es su personalidad. Para identificar a una persona se usan rasgos físicos y se les asigna un nombre, un número o se toma en cuenta cualquier otra característica. Aunque el mismo pensante puede transformar su cuerpo como desee, estos cambios se suman a la identidad, y muchos de ellos sirven de indicios para deducir aspectos de la personalidad.
     ¿Qué pasa con una persona que se cree su identidad? Se aleja de su esencia espiritual para convertirse en el objeto, en todo aquellos detalles que lo identifican. Se convierte en su cuerpo físico, nombre y apellido, en el número de cédula, etc. Al punto que todas las imágenes o fotografías de su cuerpo es él. Él está en las redes sociales, en los archivos de la policía, en los álbumes familiares, y todo su fracaso o enfermedades son producto de la brujería donde usaron una de sus fotos y su nombre completo para hechizarlo.
      Todo lo que un pensante considera o cree se la hace realidad, el perfecto ilusionista consigo mismo. Esto no es fácil de entender o aceptar por algunos pensantes por una sencilla razón; a estos pensantes se les cumple más lo que rechazan que lo que desean. Ahora, si observas con cuidado estas cosas que desean y no se les cumplen son pensamientos contrarios u opuestos a las creencias que rechazan y que ya son una realidad por convicción. Dime a que tienes miedo o rechazas y yo te digo que deseas. Ejemplo. La persona rechaza la infelicidad, desea ser feliz, rechaza los negros, desea que desaparezcan. Rechaza las enfermedades, desea la salud, y que “casualidad” estos deseos no se le cumplen.
       A qué se debe que lo que rechaza o no confronta le sucede, y no lo contrario de eso específicamente. Observe: El pensante llegó a la creencia de que las brujerías, hechizos a maldiciones de otros se cumplen, ¿cómo llegó a esa creencia?, tenemos una cultura retrograda que no quiere salir de la ignorancia. Este pensante sabe que su IDENTIDAD es usada por los brujos, tiene la certeza que su imagen y su nombre es él, así que por arte de magia clavan un alfiler en un muñeco que lleva su nombre y apellido o usan una fotografía y él se muere del dolor a mil kilómetros de distancia. Su deseo es no poder ser hechizado y usted puede jurar que depende de otros, de objetos o materiales para protegerse y aun así siempre vive con el temor de que le echen una brujería.
        El ser espiritual que se vuelve la identidad sufre un proceso de materialización, y en la medida que se convierte en la identidad pierde consciencia de sí mismo y por ende de sus poderes.
        En cambio la PERSONALIDAD es producto exclusivo de los pensamientos del pensante, no importa si los hizo influenciado, obligado o bajo engaño, él es como es, producto de sus ideas, o de su manera de pensar. Los rasgos físicos ayudan un poco para deducir aspectos de la personalidad, y aspectos de la personalidad se usan para identificar a una persona, pero esto no quiere decir que el pensante es su identidad.
      Ya el hecho de que el ser espiritual se apegue de una manera obsesiva o inconsciente a la personalidad es una pérdida de consciencia, imaginemos la degradación que sufre cuando se convierte en la identidad.
       El camino de regreso a la normalidad debe ser hecho antes de emprender el camino al despertar espiritual. Todos hemos estado expuesto a la influencia cultural y estos puntos son detalles que no se han examinado de forma exhaustiva. Le recomiendo que lo hagan, se van a encontrar con muchas contradicciones, por ejemplo; “yo no creo, pero de que vuelan, vuelan”; o dice no creer en el diablo pero no se atreve a pensar en el demonio: ¿cómo te sientes, cuando tu o alguien rompe una foto tuya?; ¿Hay aspectos físicos que no aceptas y afectan tu conducta?
      La contradicción de ideas en el mundo social genera cualquier cantidad de problemas, pero en el pensante, contradecirse así mismo es paralizante, malgasta toda la energía intentando avanzar, mientras cae por inercia en una inconsciencia profunda.
      La manera más efectiva para descontrolar una mente, es un pensante que contradiga sus propias ideas. Y una mente descontrolada es lo que tienen los pacientes que ya están recluidos y los millones que viven con un frasco de pastillas en el bolsillo.

      Ha sido un inmenso placer compartir, buen provecho.  Nos vemos pensante.