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domingo, 11 de octubre de 2015

EL TORMENTO DE LA DISCORDIA.

De donde saco otro amor si te estoy entregando todo lo que mi alma campesina es capaz de generar, veo la alegría de los maizales ofreciendo espigas florecidas a las mariposas e insectos celebrando el amor que brota por mis poros. Tus costumbres citadinas de cómo demostrar que en verdad se ama, golpean en los puntos más sensibles de mi corazón, yo creí que el amor era como el fruto del maíz que al llegar al punto de ser cosechado todo el que lo coma disfrutará del sabor y los nutrientes de ser lo que es, maíz. Ya no sé, si sé amar, o si el amor que siento por ti es un error de un corazón soñador desinformado, te quejas de mi lluvia, mi sol, del saludo de las hojas rozando tu piel, mis aves no cantan hacen bulla y te atormentan, el trepidar de las aguas fluyendo por la quebrada es un sonido discordante y la visión del mundo desde esta perspectiva no te parece un buen futuro para amar y ser amada. ¿Qué pasó con la mujer que venía en temporadas de vacaciones absorbiendo con fuertes aspiraciones la mezcla de olores mañaneros, la que correteaba con las sandalias en las manos asperjando sonrisas por doquier? ¿Dónde están esas tentadoras miradas llenas de picardía amorosa que arponeaban de seducción a un corazón incólume de tempestades amorosas?, ¿que se hizo la flor que decidí fuera la reina de mi hogar y reina de todas las flores del campo? ¿Que otro amor puedo darte si este es el único amor que tengo? Dices que me quieres, pero… yo tengo que cambiar de vida, en cambio yo concluyo, que tú nunca llegaste a un acuerdo con tu mente y con tu corazón, y el amor que sientes por mi sufre ahora el tormento de la discordia.

Autor: Emilio Fernández