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viernes, 30 de octubre de 2015

¿QUE TANTO CONOCES A LAS PERSONAS?

        ¿TE DICEN TUS ALLEGADOS?  “LO QUE PASA ES QUE TU NO ME COMPRENDES”

      Hola amiga(o).  Muchas personas son para ellos mismos una incógnita, trabajen o no para conocerse mejor, pero juran conocer a los demás mejor que a ellos mismos. Aquellos que menos se conocen a sí mismo, más seguro están de conocer a los demás.
     Los comportamientos son evidentemente una fuente de información para predecir el tipo de contenido de los pensamientos programados para esa conducta. Pero esa probabilidad es solo para catalogar la manera de pensar de otro como positiva o negativa. No hay manera de saber cuáles son los contenidos de los pensamientos y mucho menos en que circunstancias de su pasado, ni cómo ni cuándo concibió esas ideas que le hacen ser como es.
      Debido a que en las relaciones personales y sociales en la mayoría de los casos solo se espera un comportamiento acorde a lo que cada quien lleva en mente como positivo, lo que ocurre en el mundo propio de cada quien es su asunto, ese es su problema, pero muchas personas quieren y exigen que se les comprenda hasta esa profundidad.
     El asunto se agrava en las relaciones con amistades y familiares, debido a que estas personas necesitadas tienen el acceso para reclamar que se les comprendan, lo que genera disgustos y contratiempos. Y no solo sufren por no ser entendidos, son personas que actúan con su gente de confianza “suponiendo” lo que la persona pensó, va a pensar o debiera pensar.
      La persona que se molesta con el familiar o amigo porque esta procedió suponiendo lo que iba a decidir o cómo iba a ser su comportamiento, si está consciente se molesta por invadir su poder de determinación, pero si el reclamo lo hace porque su amigo o familiar debía conocerlo mejor, es de los que clama porque se les comprenda al punto que sepan cómo pensará.
      La ayuda familiar o de las amistades con personas que repiten una conducta, muchas veces falla, al formarse ideas que lo predisponen a esperar con seguridad que la persona cometa el mismo error, y no es un asunto de espera silenciosa, no se resisten de decirlo de manera directa o indirecta. Creen que hacérselo saber es darle una opinión que lo va ayudar a cambiar.
      La confianza entre dos personas se cimienta en los hechos, no hay duda al respecto, lo que ocurre en el mundo interior es un asunto que le compete a cada quien y es hasta aquí donde debe llegar la injerencia de otra persona, sea quien sea. Nadie puede hurgar en los pensamientos de otros y esperar buenos resultados.
      Las motivaciones y las circunstancias donde el pensante elaboró el programa mental con el cual opera en un aspecto de la vida, es completamente desconocido para otro y muchas veces funciona a un nivel donde el pensante está inconsciente de sus propios pensamientos. Por tal motivo proceder con la certeza de que se conoce “muy bien” a otro, cierra todas las puertas para actualizar el entendimiento y evitar ser partícipe de la estigmatización que la misma persona hace consigo misma.
      La persona que goza de libertad sabe quién fue, quien es hoy, ¿y mañana? Mañana decide qué aspectos de su personalidad mantiene sin cambios, cuales modifica o si adquiere uno nuevo. Lo predecible de su personalidad y que genera confianza, es que se confía en su racionalidad, en su poder para ser reflexivo y tomar las mejores decisiones  en el bien de todos.
      Si es recomendable vivir el presente y usar el pasado solo como referencia, no se debiera juzgar a una persona con la estricta rigidez y la exacerbada importancia de quien y como fue en el pasado, y hace un segundo, es pasado. Hay que mantener abiertas las puertas de la libertad, en otras palabras, la esperanza cierta de que todo pensante puede hacerse libre cuando se lo proponga.
     El sentido de ayuda está entre los valores innatos del ser, pero no puede ser un impulso reactivo. Existen principios que deben ser tomados en cuenta a la hora de actuar, como por ejemplo: la libre determinación del que se quiere ayudar, es decir, este debe hacer la decisión de querer ser ayudado. Si lo intenta sin su consentimiento, crea dificultades y arruina las pocas posibilidades que tiene.
     Otro dato, pretender conocerlo más que él así mismo, y en estos casos donde la persona es evidente que necesita ayuda, mas certeza se debiera de tener, que la única manera de conocerlo, es ayudar o alentarlo a que despierte, para que ponga orden en su vida, usted no puede hacer eso por más que lo desee.
     La gran mayoría de los habitantes del planeta reconocen estar tratando de conocerse a sí mismo mucho mejor, pero miren la incongruencia, cada vez más permiten ser manipulados para que generen ideas o maneras de pensar que favorecen más los intereses de otros que los propios. Es obvio que solo están reconociendo quienes fueron en el pasado y quienes son hoy, pero no están haciendo énfasis en el como hicieron o hacen para producir estados de ser.
    Se obvia el acto de producir pensamientos y las condiciones deseables que se debe tener como pensante para operar con eficiencia en el acto de producir las ideas que materializaran las actitudes, conductas, comportamientos, estados emocionales y señala al organismo físico la senda por donde va a guiar sus reacciones.
     Conócete a ti mismo antes de pretender conocer a los demás y te quitaras un gran peso de encima, al cargar con la culpa que te hacen sentir quienes te reclaman tu falta de comprensión y de amor.
      Ha sido un grato placer compartir, que tengas buen provecho… Nos vemos pensante.