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miércoles, 21 de octubre de 2015

¿UN NUEVO DÍA CON EL ÁNIMO POR EL PISO?

 

          DESCUBRE QUE PASA Y QUE DEBES HACER
      Hola amiga(o) pensante. Desde el mismo instante que uno se despierta en la mañana se da cuenta de cuanto ánimo dispone para iniciar las acciones que debe emprender ese día. Ese es un momento crucial ya que si la energía está baja el pensante debe proceder a usar recursos pensativos para darse aliento y por lo generar lo que logran es levantarse de mal humor.
       ¿A qué se debe que el ánimo amanezca por el suelo? Cada persona va a encontrar razones que le explican porque su ánimo o entusiasmo está bajo ese día, pero de qué sirven los argumentos para darse la razón y que el decaimiento no se quite.
       De todas formas hay que levantarse y accionar porque a las obligaciones o compromisos no todo el tiempo se le puede inventar una excusa para faltar. Cuando el deber toca la diana y se está decaído, pero hay que cumplir, el día promete ser uno de esos interminables, donde no se ve el momento para regresar a casa.
    Ser un pensante emprendedor no solamente debe referirse al soñador que tiene la voluntad y el ánimo para iniciar nuevos proyectos, todos los días el pensante tiene que actuar como un emprendedor desbordando entusiasmo, ganas y voluntad de ver realizado sus sueños o compromisos.
      Pero aquí viene la pregunta que acorrala: ¿tiene sueños el pensante para ese día y todos los días? Por lo general, la gran mayoría, incluyendo a los estudiantes de todas las edades tienen obligaciones, lo que hacen “tienen” que hacerlo, si no trabaja no come, si no estudia no será nadie en la vida, etc, etc.
      Levantarse en la mañana y no tener algo interesante que hacer, ya es la primera falla para generar la energía que haga falta para emprender. Y la segunda falla es no cerrar con efectividad el ciclo del día anterior antes de dormir.
       La incapacidad para cerrar ciclos merma el potencial de los emprendedores con sueños vivos y los que emprenden el día por las obligaciones que tiene.
      Aquellos que están en pos de una nueva meta las dificultades son novedosas, imprevistas, desconocidas, etc, y lo son debido a que ese sueño está en proceso para traerlo a existencia o a la realidad por primera vez. En vista que por lo general estas barreras son nuevas, exigen soluciones nuevas, soluciones que no son las habituales y el pensante tiene una presión extra que le va a estar afectando al final del día. Si no puede cerrar el ciclo esa noche, no puede descansar bien, no duerme tranquilo y amanece acelerado y desanimado.
      El pensante que tiene la rutina del trabajo, en la oficina, en la fábrica, en el campo, en el hogar, etc., va a tener sus inconvenientes, pero por lo general no es la primera vez y tiene métodos y maneras para sobrevivir a esas dificultades, pero igual, para volver a la rutina del siguiente día con las pilas cargadas, debe cerrar bien el ciclo del día, sino tampoco descansa y amanece desinflado con ganas de quedarse en la cama.  
      El pensante usa recursos pensativos para superar su decaimiento y no salir de casa tan desanimado, puede repetir sus frases favoritas, hacer una revisión buscando cosas positivas y bonitas en lo que tiene que hacer, o las consecuencias negativas si falta al trabajo o a su obligación. El peor de todos estos alicientes es usar emociones negativas como el enojo o la rabia, levantarse protestando y de mal humor; este tipo de energía es como la gasolina con mucho plomo, daña el motor del carro y contamina demasiado.
       La persona que se levanta rabiosa se le puede contar los días que le faltan para que se hunda en la tristeza y la apatía o se enferme. Pueda que tenga la “suerte” de recibir una buena noticia o le ocurra algo muy bueno en el ínterin, y entonces sale a flote, sube a entusiasmo y así lo veremos por unos días hasta que se le agoten las reservas.
    ¿Qué debería hacer un pensante desanimado en las mañanas y lo que quiere es que llegue el día de descanso o que no tenga que hacer nada? Debería sentarse a revisar ese sin sentido que tiene la vida para él, ¿a qué se debe que ha perdido el entusiasmo que antes sentía? Si lo hace se va a encontrar con dos posibles cosas importantes, a) tiene protestas, disgustos o desacuerdos con alguien o algo en aquello que debe hacer y b) Se quedó sin sueños o aspiraciones en lo que hace, o carece de ellos.
     Resolver a) no es solamente encarar a quien se tiene en la mira y descargar el enojo, o decirle todo lo que se ha pensado. Resolver asuntos con otros pensantes exige un nivel de comunicación controlado, y para controlarse o controlar la comunicación se necesita controlar “el acto de pensar”. Para bailar bien ambas parejas tiene que llevar el paso.
     Resolver b) ya usted sabe la respuesta, SUEÑE si no lo ha hecho, SUEÑE si se le han apagado. Lo que se puede agregar es; si ya lo que está haciendo o la relación que mantiene, se cumplieron los objetivos y allí no se puede aspirar algo mejor, entonces, ¿qué hace ahí haciendo esfuerzo para sacar entusiasmo, o ánimo de donde no tiene? Claro, por ejemplo, dejar el trabajo con estas crisis no es una decisión que tenga que hacerse ya, pero sueñe a corto y mediano plazo y emprenda paralelamente ya, de una vez, algo que le guste.

     Les deseo buen provecho en sus reflexiones.   Nos vemos pensante.