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lunes, 2 de noviembre de 2015

CUANDO EL CASTIGO NO ES JUSTICIA

QUE HACER PARA PAGAR LAS DEUDAS CONTIGO MISMO
         Hola amiga(o) Desde niño se nos adiestran que el castigo es parte de la justicia, la sociedad da el ejemplo de cómo se hace justicia y en el hogar también existen reglas con sus respectivos castigos para quien no las cumpla.  Inclusive, hasta en el territorio de los dioses que el hombre ha imaginado en la tierra para formar grupos religiosos existe la pena, el castigo para quien no cumpla o transgreda las normas establecidas.
        Causa satisfacción cuando se aplican las sanciones o los castigos como establece la ley, con ello se mantiene la libertad permitida dentro de estas barreras de contención para que el juego se desarrolle de la mejor manera que permita alcanzar los objetivos individuales y de grupo.
        Hasta aquí está bien, pero lo que se ha olvidado es hacer énfasis en que cada pensante entienda que la justicia social no es igual a la propia justicia, no se procede de igual manera bajo el principio de que para hacer justicia hay que castigar y el castigo implica dolor y perdida de la libertad.
        Tan es así que una gran mayoría de los pensantes no intentan regenerarse, o reconocer sus transgresiones o crímenes y asumir responsabilidad para producir un cambio de comportamiento que sabe que lo va a beneficiar, que lo va hacer sentir mejor, por miedo al castigo, al dolor que va a experimentar y la perdida de libertad que no la desea.
        De hecho existen muchos pensantes que trabajan arduamente para hacer cambios positivos en su vida y ya han reconocido sus conductas equivocadas, pero viven a la espera del castigo que se merece. No solo ellos viven la vida pendiente de recibir el castigo que se merecen, también quienes le conocen están atento de que le pase, lo que le tiene que pasar como castigo.
       El pensamiento o la creencia es, que debe hacerse realidad el castigo para que suceda la justicia. Cuando a la persona le sucede una tragedia o algo doloroso, todo el mundo está feliz, hasta él mismo con todo y su dolor reconoce que se lo merecía y que bueno porque ahora si puede sentir la paz interna que tanto ha anhelado.   
        El asunto es complicado y hay que abordar varios aspectos importantes, distintos comportamientos que adoptan los pensantes para hacer justicia en sí mismo, pero el que imita el procedimiento social en sí mismo, depende del tiempo y las circunstancias para liberarse de la carga que considera lleva en su consciencia.
       Es decir, desperdicia mucho tiempo de su vida esperando se cumpla la ley de causa y efecto, pero ni siquiera es la causa y efecto que todo pensante puede ser para sí mismo cuando lo desee, se utiliza la ley física, donde el efecto puede tardar miles de años en concretarse. Es así que estos pensantes no se hacen justicia, ellos esperan por la justicia, y esta espera puede ser días, meses o todos los años de una vida con un cuerpo físico.
       Déjeme decirle querido amigo que la ley de causa y efecto en su mundo puede darse en el tiempo que tarde en deshacer los pensamientos que le hacían ser, (comportamiento que considera ahora equivocado) y establecer sus nuevas consideraciones para una nueva actitud o comportamiento. Este es el tiempo que le lleva, no hay castigo, no hay dolor, no hay pérdida de la libertad ni tiene que esperar reencarnar cien veces para pagar sus crímenes.
       Todo el retardo que pueda existir para que un pensante cambie o deje de ser quien ahora no desea ser, es el tiempo que le lleva ganar EL PODER para causar y materializar las nuevas ideas que ha pensado. Es obvio que si su comportamiento causó daños a otros y a sí mismo, padece de deficiencias en el control del acto de pensar y ya tiene sembrados pensamientos que han estado dirigiendo su conducta y por consiguiente su libertad y determinación ha estado en manos de su maquinaria mental.
       Recuerda que estamos hablando de la justicia propia, la justicia social y las reglas en el hogar o en todo grupo que se organice son fundamentales, única manera de poner de acuerdo a tanta diversidad de criterios para lograr los objetivos. El pensante que se regenera o hace cambios en su conducta, pero transgredió las reglas, debe dar el ejemplo de buena voluntad cumpliendo con aceptación su castigo.
       Esta información bien analizada es muy útil para aquellos pensantes con una envidiable libertad, pero que su brillo está empañado esperando se cumpla la ley de causa y efecto, se ven así mismo evolucionando después que se cumplan las etapas y cada etapa en algunas creencias les lleva milenios completar como espíritus, para pasar a la siguiente etapa o nivel.
       El pensante puede comprobar que tan rápido es para materializar un nuevo comportamiento, si es capaz en cierto y determinado tiempo adoptar una nueva conducta o una conducta mejorada, ese es el tiempo que le lleva hacerse justicia a sí mismo.
       Existen grupos religiosos que consideran tener un Dios al cual le pasan el costal de pecados (lo que ellos consideran hicieron mal) para que este se haga responsable por ellos, muchos son pensantes honestos consigo mismo y aceptan y tienen la intención y la voluntad para cambiar de comportamiento, y la justicia llega a ellos, con paz para su consciencia, pero haciendo una curva o un retorcido rodeo innecesario.
        Un despertar de la humanidad que suceda en un corto periodo de vida ha sido el sueño de grandes maestros. Han sabido que un ser espiritual puede dar un giro en trescientos sesenta grado en menos de un parpadeo, y estoy seguro que muchas veces en las mañanas se levantaban con la confianza que todos sus seguidores iban a estar  despiertos por la tarde, pero pasaban varias tardes y sus fieles amigos no daban muestra de haberlo hecho…  hola Pedro.
       En lugar de usar la inaplicable expresión “hay que enseñarlos a pensar” debemos decir “hay que enseñarles la importancia de mantener el control del acto de pensar”. Para que pueda pensar con la profundidad requerida que le permita ver la simplicidad y hallar la verdad.

      Ha sido un placer compartir, que tengas buen provecho de tus reflexiones.    Nos vemos pensante.