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viernes, 6 de noviembre de 2015

CUANDO SER, SE CONVIERTE EN UN PROBLEMA

             DESCUBRE COMO CREAS EL FENÓMENO  

        Hola amiga(o). Apenas llega el pensante a este mundo lo primero que decreta es “SER” Aquí comienza su lucha contra enemigos reales o imaginarios que considera pueden impedirle u oponerse a que sea. Pero hoy no vamos hablar de sus enemigos, ni lo que debe de hacer para no caer en el juego de auto-invalidarse. Antes es necesario hablar de la condición que se produce cuando decreta “SER”-
      Las metas, los sueños, los objetivos y todas las categorías de propósitos que se proponga un pensante, asume un estado de ser, no importa si lo piensa como “llegar a ser” ya que está creando la identificación de ser el que quiere llegar a ser. Esta manera, es la peor manera de decretar una meta y pensar que va a llegar a ser cuando la alcance, es como ir gateando pudiendo volar.
      Existen distintas maneras de un pensante considerar un estado de ser, muchas veces no está consciente del rol que ha asumido por la manera que lo plantea. Esta es una; cuando se desea ser, por no ser lo contrario de ese estado. Ejemplo: no quiero ser miedoso, quiero ser valiente; quiero ser valiente, no quiero ser miedoso.
    Con el “HACER” o la acción sucede lo mismo. Ejemplo, no quiero pensar negativo, pienso positivo; quiero pensar positivo, no quiero pensar negativo. Igual sucede con el “TENER”. Piensa en algo que no quieres tener y veras lo que quieres; o viceversa.
      Hay un paso muy sutil, y es cuando el pensante decreta, “no llegar a ser, no llegar hacer y no llegar a tener” Ejemplo; “no quiero llegar a ser pobre”; “no quiero llegar a comer de esa manera”, “no quiero llegar a tener esa enfermedad”
       De cualquier manera que lo plantee el pensante crea un estado de ser con el cual se identifica. En el momento que el pensante crea un estado de ser materializa una condición o se produce el fenómeno de bipolaridad donde él es un terminal (la identidad que ha asumido) y todo aquello que se le opone, lo que tenga que impedir que pase, o las barreras que tenga que superar para alcanzar la meta se le convierte en el polo contrario.
       Así funciona este universo y funciona el pensante cuando entra a jugar o involucrarse en la acción. Por lo general el pensante se identifica como el polo positivo, debiera decir que todo el tiempo y en todos los juegos de metas se considera el polo positivo, pero sucede que cuando se degrada, actúa considerándose enemigo de sí mismo y la lucha es contra él.
      El juego puede ser muy interesante y entretenido, pero se está involucrado con la generación de energía de dos polos opuestos donde él pensante se identifica con uno de ellos. Todo marchara bien si los pensantes todo el tiempo lograran ganar, lograran tener éxito con sus metas, sueños y objetivos, pero sabemos que no es así. Hasta los que logran exhibir su trofeo, tuvieron que levantarse muchas veces del piso después de recibir derrotas, fracasos o decepciones.
        En toda acción emprendida para alcanzar una meta u objetivo, la producción de energía por el pensante es inevitable. Ya creo el sistema de dos polos donde la diferencia de potencial entre él y lo que considera el otro terminal opuesto, va a generar la energía.
      La energía la experimenta el pensante en forma de una variedad de sentimientos, en una gama enorme de emociones, y como terminal o identidad que quiere lograr alcanzar la meta, usa energía en forma de atención, voluntad, e intención. Ejemplo. Al fin se concretó el sueño de casarse, meta lograda, felicidad. Si el pensante voltea a mirar, recordará todos los inconvenientes y barreras que tuvo que superar, que pueden ser personas, cosas o situaciones
      Una de las cosas que sucede con la energía es que se puede acumular, como sucede con la batería de tu carro que mientras el carro trabaja, se genera la energía que usa y va acumulando para tener siempre reserva. Esto está bien para un objeto mecánico, pero no para un pensante cuya naturaleza es distintas y solo se involucra con el universo físico de manera temporal. En otras palabras podemos decir que se materializa temporalmente.
     Pero sucede algo con la energía acumulada si el pensante no sabe cómo liberarse, o como neutralizarse para recobrar su esencia. Fíjese, En el ejemplo anterior, la persona logró al fin celebrar su matrimonio y todo es felicidad, pero puede ser que al revisar todos los obstáculos todavía este enojada con su suegra que se opuso, tenga como enemiga a aquella que trato de quitárselo, etc. Esta es una meta con carga acumulada y que si no se cierra bien el ciclo, seguirá considerando que tiene enemigos en una meta que ya logró y que por lo tanto va a seguir desperdiciando atención, experimentando emociones y sentimientos fuera del contexto de lo que fue su meta “casarse”.
     En este ejemplo vimos una meta donde se obtuvo éxito, y se encontró carga, energía acumulada y viva, imaginemos entonces, las metas abandonadas, los cambios de objetivos forzados por las circunstancias, los fracasos y decepciones. Etc. Las probabilidades de llevar una montaña de energía a cuesta son grande, lo que se traduce en un pensante cuyas condiciones han mermado, su rendimiento y eficiencia decae hasta el punto de la reversión que ya hemos mencionado. Un pensante que se considera a sí mismo un incapaz, un incompetente, no cree en él, no se tiene confianza, la fe brilla por su ausencia, etc.
      Toda la energía que se produce en forma de atención, intención, sentimientos o emociones, puede ser regulada y administrada si el pensante retiene la capacidad de neutralizarse (abandonar toda identidad) cuando lo deseé. Pero por lo general el pensante termina no teniendo paz ni descanso, de tanto ser o no ser. El poder lograr el estado de neutralidad le permite recuperar su libertad, volver a  re-experimentar su estado natural donde encuentra no solo la paz interna que tanto necesita, encuentra la posición ideal para poner orden en su mundo.
      La personalidad es una suma de identificaciones y cada identificación es creada con un propósito en este plano físico. Es natural experimentar todas las manifestaciones de la energía que se genera en la interacción para lograr los objetivos. Es natural vivir todas las variedades de emociones y sentimientos adecuados a las circunstancias reales que se viven. Es decir, un familiar muerto no causa alegría, ni ganar un ascenso en el trabajo tristeza.
     El apego a la personalidad implica la materialización del pensante, pero no como algo abstracto, es un hecho real y contundente como meter la mano en un tomacorriente. El agotamiento “espiritual” y las fuerzas descontroladas que se transmiten al cuerpo físico lo hacen ser un humano padeciendo las penurias de una mala suerte y un destino que hasta lamenta haber nacido.
     Pero no todos los casos de pensantes atrapados en uno de los polos o terminal del sistema bipolar son casos extremos. Todos, todos acumulamos en mayor o menor grado estas fijaciones y la razón es muy sencilla. Todos tenemos grandes y pequeños sueños, grandes y pequeñas metas, vivimos tratando de superar obstáculos, barreras, y si usted quiere puede llamarlos problemas.
      No se puede emprender una meta sin ser, aunque algunos lo vea cómo llegar a ser, siempre se tiene que identificar como el que quiere ser.  Y con esta identificación sabe lo que quiere, y sabe o está listo para identificar las barreras que tiene que superar.  Aspira graduarse de  ingeniero, ya sabe que tiene trabajo, y trabajo en física es:   La cantidad de fuerza multiplicada por la distancia que recorre dicha fuerza. Tiempo y distancia le dan una noción de cuanta fuerza o energía va necesitar para lograr el objetivo.
     ¿Qué pasa con las metas inconclusas, con los fracasos, con los abandonos de objetivos y sueños? Que esas metas son decretos que pueden quedar suspendidos en el tiempo, pero con vida, se mantienen activos y mientras estén activos el pensante sigue siendo quien quiso ser. Un polo, un terminal con sus terminales opuestos que le impidieron o le están impidiendo lograr su meta. Aquí el tiempo le puede decir cuanta energía ha acumulado desde que detuvo la meta o desde que se vio “forzado” a suspender o abandonar. Es decir, cuente los años transcurridos y podrá estimar cuanta energía está desperdiciando y a la vez haciéndole peso e impidiéndole libertad.
      Los pensantes se van adaptando en forma gradual a vivir con menos y menos poder, algunos justificando su merma a los años de su cuerpo, a lo duro de la vida y a miles de otras razones. Pero si usted quiere considerar estos puntos de vista y probar cómo se siente si se libera de esa carga acumulada, siga leyendo que le voy a decir cómo hacerlo.
     Recuerda “Haciendo Nada” el ejercicio para hacerse consciente de la importancia de controlar el acto de pensar y de recuperar el control en las áreas que se ha perdido. Esta es una manera fácil de crear el estado de neutralidad.
      La Nada es la reducción a cero, es dejar de identificarse como un terminal. Hágalo por unos minutos y obtenga todos los beneficios. Entre a el estado de plenitud, de serenidad, de quietud de una manera consciente y cuando vuelva a involucrarse estará descansado, relajado y renovado para continuar en pos de sus sueños.
      Por hoy ha sido un placer compartir. Que tengas buen provecho con tus reflexiones y conclusiones.    Nos vemos pensante.