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lunes, 30 de noviembre de 2015

LA MANIPULACIÓN Y EL ACTO DE PENSAR


        ¿POR QUÉ SERÉ TAN MAL PENSADO?
    El acto de pensar es tan rutinario, tan fácil de ejecutar que los niños aprenden solos sin ayuda de los padres. Lo natural del acto produce exceso de confianza y lo hace imperceptible, a tal punto que lo único que preocupa y en lo que se ocupa la gente es en lo que se piensa.
    Cuando lo que se piensa hace la vida imposible de soportar, o convierte al pensante en un infeliz deprimido, este se desprecia como pensador, y como pensador invalidado pretende cambiar su “manera de pensar”. Como se entiende “que la manera de pensar” es el tipo de contenido que tengan sus pensamientos, insiste en cambiar de ideas con un “acto de pensar” fuera de control.
    En la lógica se exige entre otras cosas una secuencia correcta, los pensamientos no pueden ser primero que el acto de producirlos. ¿Entonces porque se obvia el acto de pensar cuando se quieren hacer correcciones de los pensamientos que están dictando una manera de ser considerada negativa?
   Ustedes no sospechan, o no les hace pensar esa omisión como un descuido algo extraño para una humanidad que exige eficiencia y resultados probados para poder calificar una ciencia o un cuerpo de conocimiento y autorizar su uso. Pues a mis amigos que no son maliciosos, les puedo decir que veo esta omisión como algo intencional. Este sistema se sostiene de dependientes, de pensantes manipulables que hagan coro o hagan la ola cuando a otro le convenga.
    Comenzamos por los aspirantes a gobernar y los que están gobernando un país, pasamos por el mercantilismo explotador y podemos terminar con las personas con las cuales convivimos. La gran mayoría es feliz y se siente confortable cuando tiene el control de la voluntad del otro, cuando puede con sus pensamientos influir en la manera de pensar de la otra persona. Pero cuando se encuentra que no puede romper tu autodeterminación se trastorna, usa cualquier recurso sucio para doblegarte. Llegando al uso de la violencia o la fuerza para lograr su objetivo.
     Lo primero que hace un mal gobierno o el que se cree que gobierna o tiene el poder es reprimir la disidencia. Aquel que no soporta que no se esté de acuerdo con  él, muestra cual va a ser su manera de proceder si no logra por “las buenas” que la persona sea sumisa, y la única forma de someter a un pensante es que no controle el acto de producir pensamientos. Que por ningún motivo se dé cuenta que su poder para pensar no está en los pensamientos que produce, si no en su poder para ejecutar un acto con el que puede producir todas las ideas que le dé la gana de hacer realidad para experiencia propia.
      La primera misión de un pensante al pensar es producir efectos en él, y en la medida que solo viva para compartir los pensamientos de los demás, se vuelve un dependiente de los pensamientos de otros para sentir lo que más le gusta, como quiere sentirse o para lograr sus objetivos.
     No me mal entienda, la persona que con mayor sinceridad aprecia tus pensamientos es aquella que goza de libertad para pensar. El dependiente en cambio, idealiza al proveedor de sus creencias al punto de la perfección, o más allá si es posible. El fanatismo nace en pensantes cuyo control de la actividad pensativa es deficiente y se alimenta de ideas de otros, sin hacer su análisis.
     Este es el tipo de público que en este “sistema” debe prevalecer, y para lograr tener siempre un abundante rebaño, hay que impedirles que se mantengan en control del acto de pensar cuando comiencen a despertar de la inconsciencia o salir de la ignorancia inducida de donde se origina el verdadero poder de un pensante.
     Aquí en Venezuela tenemos un ejemplo de como la manipulación funciona y da buenos resultados a los manipuladores. Todos los interesados quieren lograr sus objetivos manipulando, no ayudando a crear consciencia, informando sin mentir o alterar la realidad de los hechos. Me da vergüenza ajena cuando encumbrados pensadores mienten, alteran y tuercen sus mensajes para lograr “convencer” al público. Pero la vergüenza no es por los manipuladores, es del público que es seducido como si fueran discapacitados pensadores.
     El caos es un caldo de cultivo para producir pensantes discapacitados para controlar el acto de pensar. Mayor descontrol inducido, más fácil de manipular, hasta los depredadores en el mar con los cardumen provocan intencionalmente el caos para comerse los peces uno a uno.
      En el caos o en un ambiente crítico, ante el desespero y la angustia, mucha gente creen todo lo que digan; los rumores se expanden, y funcionan de adelante para atrás y de atrás para adelante. Es decir; “como todo el mundo sabe” que se están diciendo mentiras por todos lados, entonces las verdades se camuflajean como mentiras y el público que puede reflexionar no sabe en quien creer, y no tiene los medios para investigar hasta qué punto los hechos o las pruebas que se publican son ciertas. Por otro lado el que menos tiene, lo poco que tiene no lo quiere arriesgar, y prefiere un “mal conocido que un bueno por conocer” y aquí, son la gran mayoría.
      El líder de opinión, o el comunicador que no verifica la que publica, el público que lo sigue lo puede juzgar como un mentiroso y se sabe que todo mentiroso es un cobarde, un agitador que a la hora de las confrontaciones huye y dejan a los bobos que paguen las consecuencias. Eso sí, si ganan son los que cobran el premio gordo.
     He dicho lo que pienso, ustedes son libres de pensar como lo deseen. Feliz inicio de semana y buen provecho de sus ideas.   Nos vemos pensante.