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viernes, 20 de noviembre de 2015

“TIENE UN TORNILLO FLOJO”

          ¿SE LE AFLOJÓ UN TORNILLO Y NO SABE QUE HACER?

        Hola amiga(o).  Con frecuencia oímos decir; “tiene un tornillo flojo” o “le falta un tornillo”. Se entiende que es un decir, y se refiere a que la persona tiene problemas de conducta, o está algo tocado de la mente. ¿Cuantos decires son entendidos de manera literal? Sobre todo por los nuevos pensantes o los niños.
        Pero el enfoque apunta hacia la mente, ahí si no hay duda, por lo que se deduce que muchos pensantes adultos creen que la mente es como la computadora que tiene en casa que se le echa a perder una pieza o “se le afloja un tornillo” y hay que llevarla al taller de reparación. Ellos no han estudiado y no saben cómo se repara una mente.
       Yo lo veo como tremendo dilema, se nace con una mente, la vida depende de ella y no trajimos al menos un instructivo para saber qué hacer en caso de que presente fallas. El asunto es grave, porque la ciencia todavía no puede poner la mente en los sofisticados aparatos que ha inventado para hacer las correcciones que hagan falta. En cambio ya tienen el código genético y están fabricando órganos del cuerpo y quien sabe cuántos clones humanos no han echado a la basura.
       Los que creen que el cerebro es toda la mente les doy mi opinión: Los defectos del cerebro no hacen al pensante padecer de esquizofrenia, ser un psicópata, o un hipocondríaco. Ni hace que el pensante disfrute el dolor, ni que practique deportes extremos donde expone la vida cada segundo, mucho menos lo hace o no un genio.
       El pensante, esté con un cerebro dañado o con un cerebro en buenas condiciones, depende de él ser un criminal o una persona socialmente aceptable. Depende de él ser un talentoso creador o considerarse un inepto.
       La mente no es solo la masa encefálica, así que por más que traten de corregir conductas erradas o de convertir a la persona en un genio manipulando el cerebro, terminarán en un callejón sin salida como les ha ocurrido en el siglo pasado, que se cometieron atrocidades rebanando cerebros.
      Y como ya lo he dicho, la ciencia tiene el deber de encontrar las maneras de corregir las fallas estructurales que traiga o que le ocurran al cerebro, tal como lo hace con cualquier órgano del cuerpo humano. Estas fallas rompen el flujo o el circuito, y es obvio que la persona muestre los efectos de esa anormalidad genética alterando sus conductas. Pero si la persona tiene un cerebro sano, las repuestas a sus males psicológicos dependen de él. Es con lo que hace él, que hay que lidiar. Y lo que hace un pensante es “PENSAR”
      Quien tiene “los tornillos flojos” es el pensante, cuyo control del acto de pensar le da pena hasta a él mismo. Esa conducta o esa “manera de pensar” que tanto daño le hace al pensante, no es porque le “falta un tornillo a la mente o al cerebro”.
       Esta manera convencional de enfocar los problemas psicológicos y psicosomáticos, predisponen y ponen al pensante afectado en un estado de impotencia para ayudarse, inducido por quienes menos debieran, que son las máximas autoridades acerca del tema.
      ¿No me crees? … acepto que seas libre para pensar, pero examina esto: Si ningún pensante nace con un manual, o instructivo que le dé detalles precisos de cómo usar bien un cerebro o una mente. Todos tendrían que estudiar años de neurología, psiquiatría, y todas las ramas de la psicología para medio sobrevivir cuerdo. Sin embargo, al enfermo se le pide que ponga de su parte, que deje esa mala manera de pensar, que aprenda de las experiencias, que controle sus emociones, su mente. Pero si quien se ocupa de todo es el cerebro o la mente, ¿qué puedes hacer tú? ¿Y ese tú, existe, o es la misma mente que se concibe ser un espíritu o un alma porque detesta ser mente o cerebro?
       Es diferente que se le recomiende a una persona reposo, una dieta, o la sencillez de tomar unas pastillas para que ella se ocupe de aliviar o corregir el problema. Pero no, se le pide a la persona que tiene que poner de su parte, y no sabe nada de neurología, ni dispone de tanto aparatos inventados para supervisar lo que está haciendo el cerebro.
       Yo tengo mi propia idea de la causa primaria de mi existencia “Dios”, y concibo que se nos permitió estar dotados todos, del poder para convertirnos en quien queramos ser, o dejar de ser aquello en lo que nos hemos convertido. Y esto que digo lo saben hasta los niños, quienes están en proceso de convertirse en quienes están pensando ser, y muchos adultos que quieren dejar de ser aspectos en su personalidad que no le satisfacen.  
     Todo lo que tiene que ver con efectos de los pensamientos, el responsable es el pensante, no la mente o el cerebro. Y es él, el que debe recibir el crédito si es un buen pensador y el descrédito de los tornillos flojos, si no lo está haciendo bien.
       El que quiere resolver todos los problemas causados por efectos de los pensamientos, y quiere resolverlos con tratamientos médicos, ayudas, o por su cuenta, no puede dejar de considerar que el problema es él con su control del acto de pensar. Si es capaz de considerar que esto es real, no necesita que nadie lo entrene para ejecutar el acto de pensar, o ir a la universidad a entrenarse como pensar bien. Ha estado pensando bien todo el tiempo, con control o sin él, pero lo ha estado haciendo.  
     Los tornillos sueltos están en el acto de pensar, es ahí donde debes ir a reparar la acción que ejecutas y de la que depende la calidad de tus pensamientos.

    Ha sido un inmenso placer, buen provecho y feliz fin de semana.  El domingo hablo de amor.   Nos vemos pensante.