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viernes, 4 de diciembre de 2015

“AL MAL TIEMPO BUENA CARA”

 

             EL CONSUELO DEL RESIGNADO
       Lamentable expresión en estos aciagos momentos. Agonizando en la resignación cuando queda mucho por hacer para acabar con la tempestad que está destruyendo vidas sin misericordia.
       El mal tiempo de la naturaleza por designios del creador no se compara con el mal tiempo propiciado y mantenido por unos cuantos descerebrados. No puede haber una buena cara o una sonrisa para el criminal incapaz de medir las consecuencias de las ambiciones de su podrida alma.
        Si lo que se pretende es mantener la compostura, o a no perder el control del acto de pensar al estar involuntariamente sometido a unas condiciones negativas por causa de unos pocos dementes, no se consigue forzando sonrisas o evadiendo la realidad. La paz interior de un pensante no es un recurso que solo se busca cuando caen rayos y centellas en la casa, la paz interior es la condición sine qua non (imprescindible) en la vida de un pensante.
        El pensante que mantiene “Paz Interior” dispone de una serie de excelentes actitudes que le permiten un mejor desenvolvimiento en cualquier situación que se le presente. Y no solo las mejores condiciones para los pensamientos que salen de él y que materializa; dispone de la mejor condición para resistir en momentos álgidos de la vida, los inevitables impacto de crisis sociales. No tiene que fingir ni ser hipócrita consigo mismo.
       De niño oí expresiones “filosóficas” como esta “al mal tiempo buena cara” que traté de usar y  de nada me sirvió en las fuertes crisis  existenciales de mi infancia y adolescencia, no pude hacer una buena cara a la vida con el caos interior que vivía. Hoy después de muchos años observo como la misma expresión se usa para invitar el pensante a ser sumiso, a ser indiferente a los crudos hechos que le hacen tener una mala calidad de vida a pesar de todo su esfuerzo para vivir algo tranquilo.
      Pasa desapercibido para el pensante su propia inconsciencia e ignorancia. “No sabe que no sabe, o no sabe que sabe” El que tiene conductas aberradas, en cierto grado de intensidad “no sabe que no sabe”, no ve que está loco. Cuesta hacerle entender que tiene un grave problema de salud mental. Y hay pensantes que saben todo lo que les ha enseñado la vida y conocimientos adquiridos, pero no pueden con toda esa data acumulada hacer que su vida sea cien veces más feliz y satisfactoria que antes (él en su propio mundo); les falta saber que saben. Les hace falta estar conscientes de que están conscientes.
      No basta con estar consciente, ésta consciencia por lo general es un estado de trance resultado del desenvolvimiento, de la comunicación necesaria con un cuerpo y todos los aspectos de la vida. El pensante “sabe quién es en la vida”, no tiene dudas, pero la gran mayoría despierta y empieza a cuestionar esta consciencia y busca estar consciente de que tanto está consciente de verdad. Para eso necesita deshacerse del conocimiento, desnudarse por completo para empezar “a saber”.
     Para mí; considerar (pensar) y experimentar el estado de Nada, me abrió las puertas para observar desde afuera o desde un punto de vista imposible de obtener cuando se es parte de algo. El pensante “que solo sabe”, no soporta el estado de no saber. Quedar sin conocimiento es aterrador, tanto como perder la consciencia o la memoria que es la que le da la consciencia y se siente vivo.
      El estado de NADA es la condición fundamental para que un pensante decrete metas y se haga de una identidad para alcanzar sus objetivos. Cuando el pensante reconoce o considera que no sabe, enseguida se propone saber.
      Para interesarse en saber debe ser el mismo pensante por iniciativa propia que debe considerar “no saber”, ya que de ahí nace el interés, la voluntad y el entusiasmo para conocer. La sociedad con los niños trata de convencerlos y obligarlos a entender que necesitan saber, y solo unos pocos sobreviven a esta manera inversa de ayudarlos, de ahí la poca voluntad y el poco entusiasmo por los estudios.
      Que me disculpen si lo desean, los amantes de la cultura que la ven como legado perfecto para el despertar de un pensante. La suma de experiencias y conocimientos individuales no discrimina ni pasa por un tapiz para descartar los datos falsos, los malos entendidos, las erradas interpretaciones de los hechos, ni todas las engañosas informaciones intencionales para manipular las consciencias. No se debe esperar cien años para que se descubra la estafa, o cien años para que la historia haga justicia a la veracidad del conocimiento. La trampa está aquí más vigente que nunca.
     Para no cambiar el tema; empecé con una expresión que viene siendo parte de un legado cultural, una expresión confusa cuya utilidad hay que extraerla con pinzas de lo miniatura que es, pero no es el único conocimiento poco útil para el que lo usa, la humanidad debe su atraso y el mal estado en que se encuentra a esta manipulación, en algunos casos por ignorancia e inconsciencia.
      Que conste amigo mío que no hablo de la experiencia y el conocimiento científico, si alguna vez tengo que ser atendido por un médico quiero que sepa mucho del asunto. El cómo ser mejores pensantes o pensadores para proveernos del mayor grado de bienestar, de satisfacción y aportar un mayor grado de beneficio a la humanidad, es por donde enfoco el asunto.
      Mi país en estos momentos vive una campaña abrumadora, el pensante está sometido a todo tipo de estrategia para convencerlo u obligarlo a dar un voto a favor de… El eslogan traspasa los más resistentes blindajes y hasta los bebes balbucean sus primeras palabras repitiendo lo que todo el mundo tiene que saber.

      Yo sé cómo no saber cuándo hay que no saber y duermo tranquilo con mi consciencia.  Ha sido un placer, que tengas buen provecho.     Nos vemos pensante.