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lunes, 18 de enero de 2016

YO, EL IRRESPONSABLE


       INCONSCIENTE, POR INCONSCIENTE
       Hola amiga(o) pensante. El mundo te necesita, tu familia te necesita, pero más te necesitas tú. Así como para el cuerpo hay necesidades básicas, indispensable para su subsistencia, que no debes, ni puedes descuidar, así hay necesidades básicas para el espíritu.
       El factor que sirve de termómetro, o diagnóstico de cómo se siente el espíritu consigo mismo, es la satisfacción. ¡Ojo! este sentimiento se puede perder de vista en los pensantes que viven una vida en automático o rutinaria; es decir, la vida o las circunstancias los llevan al garete y ellos rezando o protegiéndose con supercherías para tener suerte y que no les pase nada malo.
        La satisfacción se reduce “a poder amanecer vivo el día siguiente”, no importa en qué condiciones, lo importante es amanecer respirando.
       Pensantes como estos son los que promueve el sistema y sus gobiernos, gente fácil de manipular y que se sientan satisfechos con cualquier cosa. Pero el enfoque al que me refiero no es a echar culpas a todos lados. Enfocando el problema de esa manera nunca se resuelve, lo cual no quiere decir que no se esté consciente de los hechos, la injusticia y de la crueldad de otros.
     El enfoque va dirigido a la responsabilidad del pensante consigo mismo, esto quiere decir que; él, y solo él puede proveerse la satisfacción, llamase esta, felicidad, paz, tranquilidad, confianza, fe o credibilidad en sí mismo, etc.
     La responsabilidad es una condición que no admite quedarse solo en las palabras o los pensamientos, no es teórica; la responsabilidad sin los hechos que con ella se pretenda, no es responsabilidad. Nada sucede sin que exista responsabilidad, ya que es el poder de generar la energía para que se den las cosas que se desean, y de paso, asumir las consecuencias que de ellos se deriven como parte del paquete.
     Olvídense de decir que son responsables por algo y que no se estén dando los hechos que se esperan suceda, o asumiendo las consecuencias de la acción que se haya ejecutado o no. Es decir, si en este momento vuelves a rabiar de manera descontrolada, a “esperar” a que se te pase el enojo porque no puedes tranquilizarte como lo deseas, entonces se es irresponsable. O si no puedes evitar los remordimientos por lo que hiciste mal o dejaste de hacer, y tienes que recurrir a taparlo con justificaciones que van desde degradar a la víctima para considerarlo merecedor de lo que se le hizo, o hasta llegar a no poder observar para valorar los hechos y su consecuencias. (Personas que no ven nada malo en lo que hacen, o no miden las consecuencias de sus actos). Entonces, se es irresponsable.
    Una promesa incumplida con uno mismo, sin que haya habido una consciente reflexión para cambiar de decisión, es una irresponsabilidad. Así el pensante se haga el loco o no le de importancia para tranquilizar su consciencia, pierde poder, pierde responsabilidad. Se niega el poder y se condiciona con ideas y consideraciones que lo justifican de tal manera que en verdad se cree el engaño que se hace y se convierte en un débil y descontrolado pensante.
      La pérdida de consciencia del pensante no sucede como sucede la muerte del cuerpo, que se le apaga la luz de un solo golpe. El espíritu, considerándolo en este plano de factores bipolares, donde el contrario de la muerte es la inmortalidad, entonces, él es inmortal. Y como pensante inmortal no va a morir, pero se apaga gradualmente.
       Son pequeñas cosas insignificantes que van sucediendo en el transcurso de la vida, pero con el tiempo suman una gran irresponsabilidad, una gran pérdida de poder y por supuesto “consciencia disminuida”.
      Como es el mismo pensante o espíritu que se apaga en consciencia, el despertar debe causarlo él mismo. No hay tal cosa como despertar consciencia en otro, en todo caso, lo que hay es instrucción, dar datos, información útil para que tenga herramientas con que trabajar para causar su propio despertar y a esto se le llama también “crear consciencia”.
      Yo soy resultado de lo que considero que soy, yo soy, como considero que soy. Soy lo que considero. Mi realidad es resultado de lo que considero y no hay otra verdad para mí. Así considero que deben considerar todos, lo cual no quiere decir que tengas que considerarlo de esa manera. Por eso te invito a observar y tengas tus propias verdades. Quizás coincidamos en algunas cosas.

      Que tengas buen provecho al considerar.    Nos vemos pensante.