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lunes, 29 de febrero de 2016

“DE ACUERDO AL CRISTAL POR DONDE SE MIRE”

 ¿TU PAREJA TE HA DADO LA RAZÓN ALGUNA VEZ?  
       En cada aspecto, tema o asunto conocido el pensante tiene un cristal ya elaborado por donde mira. Este cristal le dará los tonos y matices a lo que observa, la imagen obtenida o su interpretación no varía, a menos que cambie de cristal.
       Este cristal está hecho de ideas, conclusiones “definitivas” a la que se ha llegado, y como resultado de ser una comprensión definitiva, quedan en la mente como el cristal por donde se va a mirar cuando el tema o asunto requiera atención.
      Cuando se tiene un punto de vista, el cual se ha estado usando por un tiempo, tiende a quedar “fijo”, instalado en la función automática de la mente, sobre todo si el pensante por debilidad en su personalidad ha llevado una lucha o forcejeado con otros pensantes para evitar ser invalidado o se le impide lograr sus objetivos.
      En otras palabras, hace todo lo posible para que no lo pongan en equivocado o le impidan “SER”. Puede ser tan firme en su punto de vista que nada ni nadie le va hacer ver que no tiene razón. Se está muriendo o se está matando y no hay explicación lógica que lo haga entrar en razón o a entender lo ilógico de su manera de pensar.
      Cambiar la manera de pensar sin cambiar estos cristales empotrados en la mente es imposible. La decepción es grande para aquellos que ven como mucha gente del pueblo se empecina en mantener en sus cargos a quienes los están traicionando y manipulando para sus propios intereses.
      No se le puede pedir que entienda, a quien se le ha forzado a “sobrevivir” en medio de la opresión, el maltrato, la injusticia y la necesidad forzada. Hay familias donde los padres a sus hijos ya adolescentes, viendo que van descarrilados le piden que entiendan, que reflexionen, que piensan en su bien, pero se olvidan que ellos debieron forzar a que ese pensante “concluyera” ideas para defender su determinismo a “PENSAR LIBRE” las cuales usa ahora como el “cristal” para evaluar a la gente.
      En pensante que piensa libre tiene puntos de vista libre o flexible, no ha dejado que la mente tenga el mando, por lo tanto son pensantes que “oyen”, se permiten reflexionar y no se sienten mal al reconocer que hay ideas mejores o que se ha equivocado.
      En la familia y sobre todo las parejas acumulan una gran cantidad de situaciones donde ella o él se quedaron con las ganas que el otro reconociera su error o que aceptara su equivocación. Siguen juntos porque no les queda más remedio que acostumbrarse a sobrevivir con esa “manera de ser” de la otra persona. 
      La mente está actuando por los intereses del pensante, para favorecerlo, esto se puede comprobar. Los llamados desórdenes mentales producto del pensar que el pensante ha tenido en la vida, le están dando la razón a ese pensante, fueron alguna vez las conclusiones “acertadas” que consideró y la mente no hace otra cosa que cumplir con el programa.
      Un alcohólico u otra mala condición, que en algún momento el pensante pida ayuda impactado por ver la eminente muerte que lo acecha, o por alguna otra razón, su recuperación se pone dura, porque tiene la resistencia de su propia mente, de sus propias ideas que alguna vez consideró le daban la razón o lo hacían sentir libre. Como cuando empezó en las drogas y no aceptaba que nadie le dijera algo, o cuando comenzó a beber o a comer obsesivo para calmar ciertos estados anímicos.
     Los códigos morales o códigos de conducta que en esencia son instruidos bajo coacción, amenazas de castigos u otros medios de ablandamiento, el pensante se ve forzado a cumplirlos y por lo general desarrolla un cuadro de pensamientos para no permitir que le quiten su libertad de “ser”. En la calle dicen, “Vemos caras pero no vemos corazones”. Mucha gente aparentado, fingiendo sentir lo que no siente, pero en su interior siguen siendo como decidieron ser, y cuando pueden, sacan a ese “Yo” a pasear, a hacer de la suya.
       El pensante que está pendiente de su desarrollo, no debe descartar la posibilidad de tener puntos de vistas que están fijos, fuera de control. No es como se piensa que al examinar son los primeros que se van a observar.
      Ellos forman parte de las creencias, de esas cosas que son verdades para uno, pero su debilidad se nota en la incomodidad que produce al intentar reflexionarlos, esto despierta el sentimiento de duda y la duda quiebra la certeza que se tiene de estar en lo correcto.
      Ningún pensante puede ocupar el mismo punto de vista de otro pensante, pero pueden “ponerse de acuerdo”.
      Para poder ponerse de acuerdo en el tema o asunto que se trate, el pensante debe tener un punto de vista libre, bajo su control. Ya que si el cristal está bajo el control de la mente, por encima de la voluntad o consciencia del pensante, este señor va a ser inflexible, jamás se permitirá llegar a un acuerdo.
    Y en el caso que se vea forzado a aceptar la opinión de la mayoría, de la autoridad o de quien sea, fingirá que ha dado su brazo a torcer y hará campaña oculta para demostrar que esas ideas o conclusiones acordadas, fue un error, y él, al final gritará a todo el mundo que tenía la razón.
     Vuelvo con la familia y la pareja, donde se tiene que llegar acuerdos por conveniencias que no se sacan a la luz, y el pensante que oculta su descontento. No es que se sienta a esperar que los hechos le den la razón, consciente o “sin querer queriendo” hace campaña para que fracase lo que el otro u otros pensantes acordaron.
     Observen los partidos políticos o tendencias políticas, “y que son tan necesarios para garantizar la pluralidad de puntos de vista”. Apenas se impone o gana una tendencia, los demás juegan al fracaso de quien la mayoría apoyó.
     Para ser reflexivo en un tema o asunto, primero hay que asegurarse que el cristal por donde se ha estado mirando no tiene soldadura de acero. Y por si acaso, verificar que se puede poner en dudas o cuestionar, esto permite que mediante “el sentir” o por los efectos que se producen de considerar que ese punto de vista no es “toda la verdad que pensamos”, nos demos cuenta que a la “voz de la conciencia” que te lo recrimina y se enoja contigo, hay que ponerla en su sitio.
      Poner en dudas las creencias que vemos como “verdad absoluta” no significa negarlas, basta con considerar que “esa verdad” acepta revisión y que puede crecer como verdad. Las ideas fijas no aceptan modificación ni para mejorar o ampliarse, así que si sientes que cometes una transgresión por examinar la creencia, ahí ocurre algo.
     Se necesita valor para vencer el miedo a las consecuencias o amenazas que acompañan a esas creencias. (Existen técnicas para abordar estos cristales o ideas acordadas como verdades absolutas)
     Ser libre de sí mismo implica tener el control de los puntos de vistas o cristales por donde se miran todos los aspectos de la vida.

     Ha sido un grato placer compartir, que tengas buen provecho con tus puntos de vistas.  Nos vemos pensante.