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miércoles, 24 de febrero de 2016

¿LA MENTE ES LA QUE MANDA?


              O ES,  A TRAVÉS DE LA MENTE        
    Hola amiga(o) pensante. Pensar que la mente es la que manda y cura el cuerpo es una deducción de la creencia de que es la mente que enferma el cuerpo, y esta creencia es el resultado de considerar que los pensamientos que generan ese estado de alteración de las funciones normales del organismo los piensa la mente.
    La persona que habla desde este punto de vista, se ve como pensante o como un “Yo” resultado de cómputos mentales. No existe tal esencia o ser espiritual, la que procesa y ejecuta los programas evolucionó se auto-programó y se creó una personalidad, “un Yo” que le rinde pleitesía.
     Es de suponer que sus sentimientos y emociones son artificiales. El amor debe ser tan hueco que el sufrimiento puede ser tan deseado para ella como cualquier otra percepción que le interese para auto-construir su identidad y darse una individualidad dentro de la gran cantidad de mentes con sus “Yo” resultados de la auto-evolución.
    Los cómputos o procesos de datos de la mente, alimentada e incitada por las percepciones que reciba a través de los sentidos del cuerpo físico y su capacidad para mantener activos programas de forma automática hechos de pensamientos, se le ha llamado “PENSAR”. (La cocina es la que hace la cocción de los alimentos, ella cocina, pero al que decide lo que ella tiene que hacer se le llama cocinera(o), él a través de la cocina, “cocina”, en esto no hay confusión)
    La mente piensa (procesa datos, información y ejecuta), el pensante piensa (considera). Pero a este amigo se le descalifica no tomándolo en cuenta.
    De los hechos que percibe la mente en todos sus detalles, ella efectúa sus cómputos respaldada por sus bases de datos ya registrados y da sus respuestas ordenando hacer lo indicado de acuerdo a sus programas, esté el pensante consciente o no de que ella cumple instrucciones de él.
    Los programas de la mente contienen un “factor” que es determinante para el valor o la importancia del procedimiento establecido. Y ese factor es “LA CONSIDERACIÓN” del pensante acerca de los hechos que generaron toda la información registrada en la mente.
    Es decir, si se te cae un vaso y lo rompes, la mente registra todo, pero lo que tú consideres de ese hecho es la importancia que entra como contenido del cómputo que haga la mente y es la que determina tu “sentir”. Otro; si te abandona tu pareja, lo que tu consideres de ese hecho, es lo que influirá para que la mente ejecute el mandato de acuerdo a esa apreciación y así sentirás y te comportarás.
    La consideración hecha por el pensante y no por la mente es el mandato o decreto que recaerá sobre el pensante como efecto real, (emotividad, sentimientos, etc.) y sobre su cuerpo para que accione de acuerdo a esas instrucciones. La mente cumple con el “ejecutase
             A TRAVÉS DE LA MENTE.
      Es a través de la mente que el pensante canaliza sus pensamientos. Es este el enfoque para que la efectividad de lo que el pensante desee hacer con su vida cambiando su “manera de pensar” o creando nuevas ideas para la salud, se incremente en un cien por ciento y “deje de invalidar su poder”.
      El que un científico se cuide la reputación no tocando el tema de la espiritualidad o considerando al ser pensante como algo o alguien distinto a su mente y cuerpo, es comprensible, pero que un espiritualista o mentalista que se basan más en hipótesis que en hechos demostrables, es contradictorio que afirme o crea que la mente es la que sana el cuerpo y el alma. Y a la inversa considera que enferma el cuerpo y el pobre espíritu sumiso a la mente.
    Observa este detalle. Todas las enfermedades infecciosas, esos microscópicos seres vivos, son detestables para la mayoría de las personas. Su actitud es reactiva ante la sola mención o presencia de esos seres. Ellos son considerados enemigos públicos número uno porque matan y hacen sufrir. Sin embargo los admirados científicos que han encontrado soluciones, han tenido que hacer muy buena comunicación con ellos, perdiendo el miedo para poder entender sus comportamientos y sus debilidades. Su actitud cómoda de mirarlos es preponderante y decisiva en los resultados que va a obtener.
    El hecho de ver a la mente como la causa que enferma físicamente, hace perder la cordura y crea todo tipo de trastornos. Generaliza una actitud de rechazo, de antipatía, de negación. Y la pregunta curiosa es: ¿Cómo es que se le pide a las personas que piensen positivo o piensen algunos pensamientos bonitos para sanar su cuerpo y cambiar su triste vida, si en él subyace un concepto de que la mente es la que piensa, es la que decide y de paso, es su peor enemiga?
     En una entrada anterior llame basura a datos, mitos, y otras creencias que se arrastran por el conocimiento llamado cultural, y que comprobado está que con ellos no se obtienen resultados positivos, pero que la sociedad se niega a erradicar porque “la costumbre es más fuerte que el amor” en este caso la consciencia.
    El hecho de que se produzcan uno que otro resultado positivo con ciertos datos, no significa que se ha encontrado un conocimiento valioso. La mayoría de estos resultados se explican con suposiciones y por las mismas ideas fijas no se han tomado en cuenta otros factores.
    El factor pensante es una variable dentro de su propio caso, no está atado a los casos de los demás pensantes. Cuando un fenómeno ocurre en él, bien sea positivo o negativo, solo él puede saber cuáles son sus consideraciones que determinaron que ocurriera el fenómeno, y por lo general, a él no le interesa entender, le interesan los resultados y punto.
    Observa la sociedad, solo quiere la utilidad de las cosas no le interesa toda la tecnología o el conocimiento que hay detrás de ese teléfono, remedio, o práctica. Así que si le preguntas, te dirá que el remedio lo curó. No toma en cuenta su actitud o los pensamientos que uso durante el proceso.
    El pensante está detrás de todas las leyes del pensamiento y él se puede dar el lujo de causar efectos en sí mismo del tipo que sea, buenos o malos, sin necesidad de tener que darse una explicación de cómo lo hizo. De hecho pregúntenle a cualquiera que se queje de sus estados anímicos y le dirá cualquier explicación, y si reconoce que es por los pensamientos que está teniendo, le dirá que “no sabe cómo lo hace, ya que no puede evitarlo”
    El pensante piensa, y es lo que él considera, lo que realmente se materializa en él y en su cuerpo. En el grado que no tenga dudas de su estatus y del rol que desempeña, en ese grado la eficiencia para sanar su cuerpo y dotarse de las actitudes valiosas que sueña, estarán a la orden del día.
    Comprueba si en tu mundo todo el pensar que ocurre lo efectúa la mente, trata de diferenciar tu injerencia en la actividad pensativa hasta que te separes y adquieras certeza de tu pensar.
    Con un poco de atención se recupera esa consciencia, y se da un cambio muy significativo en el pensante; de la posición de efecto de sus propias ideas, pasa a la posición de causa, pasa a la posición de mando y control en su mundo.
   Este pequeño cambio de punto de vista, es el comienzo para dejar de tener pírricas ganancias con el conocimiento valioso que tienes y del increíble uso que puedes darle a tu Poder. “pensar”.

    Buen provecho con tus nuevas consideraciones. Nos vemos pensante.