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domingo, 6 de marzo de 2016

ENGREÍDA


                       POEMA
Tócame… mi temperatura es normal
No siento por ti, ni frio, ni calor.
Ha llegado el momento de la verdad
creías que tu sola presencia era la causa
del derretimiento de este amor
que anega los pasillos de tu reinado.
Engreída, solemne engreimiento
tratarme como un blandengue
obligado a migajas de indiferencia
sin la caricia de un destello de admiración
que dignificara el amor que te entrego.
Este amor lo hice con amor para ti,
fuiste el motivo de inspiración
para apuntalar en horas de pensamientos
el altar de mis sueños donde te iba a colocar.
Fuiste el perfume que me provocó aspirar
la vida con la luz de los destellos
al incendiar las praderas del largo
suspiro, que desencadenó el interés
de mudarte a mi mente, para tejer
ilusionado con imaginadas fantasías
el clímax, cuando fuéramos a la ejecución
del divino mandato de “hágase el amor”.
Te confiaste y perdiste a otro trofeo
de los que exhibías entre colegas,
dedicadas a menospreciar corazones.
Puedes reír lo que quieras, para
satisfacer tu ego. Aprendí la lección
y me marcho en silencio a construir
otro altar para un amor que se parece
más a mí que a ti… engreída.

Autor: Emilio Fernández