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lunes, 21 de marzo de 2016

LAS MOTIVACIONES TIENEN SUS CAUSAS

          LOS MOTIVOS SE USAN PARA JUSTIFICAR

     Hola amiga(o) pensante. Has oído la letra de esta canción.  “Una rosa pintada de azul, es un motivo, unos labios queriendo besar, es un motivo” (“Motivos” de Chelique Sarabia).
     Refiriéndonos específicamente a los malos hábitos o vicios, actos que la persona está haciendo “de manera consciente”. Ella sabe las consecuencias y si no las sabe a profundidad, por lo general no le da la gana de enterarse, pero puede hacerlo.
      Quedamos en la entrada anterior que el pensante consideró, o revisó bien la satisfacción o el alivio que le produjo al comenzar hacer lo que hace, y que ahora quiere parar.
      Por lo general el pensante puede explicar los motivos que tuvo para caer en el vicio o tener esa mala conducta. Y si no las ha considerado, eso es lo primero que va averiguar quien analice su caso.
      Los motivos que tenga ahora en tiempo presente para continuar en el vicio pueden mostrar otras apariencias y no se parecen en nada aquellos motivos de hace cinco años cuando comenzó a beber porque quedó sin trabajo. Estos motivos del presente no son los que interesa revisar, hay que encontrar aquellos que lo motivaron a comenzar hacer eso.
      Es posible que aquellos primeros motivos aún sigan siendo su peor deficiencia como pensante, aunque estén tapados por algún efecto físico o mental como resultado de lo que hace que lo está matando o arruinando la vida.
      “Atender efectos de algo no cura” puede que produzca alivio. Así que no tome diez pastillas cada vez que le duela la cabeza o presienta que le va a doler, vaya al médico para que averigüe la causa si es que usted no puede hacerlo.
      Los motivos en verdad no son la causas principales, pero si son la zona donde se puede encontrar todo aquellas deficiencias por las que estaba pasando el pensante.
      Para la policía es suficiente saber los motivos y con eso atrapan al criminal y dan por aclarado el crimen. Pero lo más probable es que el culpable sepa sus motivos para ser como es, y siga siendo un criminal, ya que sus debilidades lo indujeron a tener esa conducta y la sociedad no lo conminó a rehabilitarlas y siga siendo una amenaza.
     En los motivos primarios, lo que interesa observar es que condiciones estaba viviendo el pensante en ese momento. Si estaba pasando por una fuerte crisis o tormentosos problemas, entonces hay aspecto de su personalidad que se resintieron y hay revisar.
     Por lo general estas actitudes débiles que tuvo, han empeorado, aunque se da el caso de personas que superaron la debilidad, pero son los efectos del vicio o el mal hábito que le producen los llamados síntomas de la dependencia (dolores, malestares, ansiedad, nervios, etc.)
      Aquellos casos donde el pensante entró en el vicio sin tener como antecedente una vida en crisis, y su motivo fue curiosidad o le dio la gana de probar. Si se decide a dejar el mal hábito de verdad… verdad, lo más difícil es superar los efectos físicos y mentales surgidos y desarrollados durante el proceso.
      De todas formas, en ambos casos las aptitudes de los pensantes para resolver las condiciones generadas por su “manera de pensar”, no son muy buenas, y necesita rehacer sus valores y calidad como pensante.
      La calidad del pensante se mide por la capacidad que tiene para darse satisfacción, causándose y causándoles a otros mayores beneficios que perjuicios.
       Gran parte de la vida se vive incitada por motivos, la publicidad, la comunicación en general busca motivar. Te gusta una persona y muestras tu mejor perfil, llamar la atención tiene el propósito de motivar a otro pensante a que “PIENSE”.
       Interesa “lo que piense”, ésta es la mejor prueba, que todos estamos conscientes de lo importante que es, que la otra persona PIENSE. Y por supuesto; ellos de lo que nosotros pensamos.
      Así mi querido amigo, que los motivos son inofensivos, ellos no son la causa de lo que acontece en nuestro mundo producto de nuestro pensar.
     Los motivos ayudan a localizar el espacio-tiempo donde pensamos, donde producimos los pensamientos que determinaron el camino que se tomó. Éstos pensamientos son la causa, ahora viene lo bueno “asumir su autoría”.
     Asumir la autoría, es algo como el concepto de “aceptar”. No son conceptos que se asimilan por el solo entendimiento de que se trata el proceso, este como muchos otros conceptos son pragmáticos. Requieren energía, poder para que se dé el fenómeno que se espera.
      Es decir, no basta con decir o repetir “asumo responsabilidad de mis decisiones” Inclusive si quiere no diga nada, actúe y en la práctica verá si en verdad aceptó, o asumió la causalidad de sus decisiones.
     Si no puede cambiar la conducta, por lo menos de manera gradual, lo invito a reflexionar sobre el control del “ACTO DE PENSAR”. Este acto no tiene que asumirlo, con él es que ha llevado su vida a quien es hoy, o al estado en que se encuentra
      Y como le he dicho tantas veces, el poder lo ha desperdiciado o lo ha usado con muy poco rendimiento positivo. Eso es todo, no necesita conectarse con el cosmos, con su pensar puede producir toda la energía que necesite usted como pensante. No se equivoque, a su cuerpo dele sus alimentos, y protéjalo que él es débil y depende de ti.
     Ha sido un grato placer, que tengas buen provecho con tus motivos.  Nos vemos el próximo LUNES pensante. (Si la CANTV (Compañía de teléfonos) corrige las fallas de Internet en el pueblo).