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viernes, 18 de marzo de 2016

LOS VICIOS Y LA SATISFACCIÓN

 

             NO TODO EL PROBLEMA ES FALTA DE VOLUNTAD
      Hola amiga(o) pensante. Quizás tu no tengas problemas con algún vició o mal hábito que te esté poniendo en riesgo la salud, la vida o el bolsillo. Pero de que hay alguien conocido y de que se corre el riesgo de caer, eso sí es bastante probable.
      Los vicios o malos hábitos, por lo general los pensantes “saben” que se están haciendo daño. No se le está diciendo nada nuevo cuando se les trata de convencer que moderen la bebida, la droga, la comida, el juego o cualquier otro exceso.
      La pregunta lógica; ¿Cómo es eso que sabe, pero aun así no puede dejar de hacerlo?
       En algún punto del camino el pensante pasa un gran susto y en seguida considera “dejar el vicio” o el exceso. A todos les ocurre en algún momento, y pueden recordar las consecuencias de lo que está haciendo o dejando de hacer.
       Los fracasos en dejar el vicio son tan comunes, que se ha concluido con certeza que se carece de “VOLUNTAD”. ¿Pero que es la voluntad? ¿Cómo se recupera la voluntad?
       Y comienzan las acciones para hacer salir esa voluntad que se necesita para abandonar el vicio. (No voy a profundizar aquí en la voluntad, en casi todas mis entradas les he sugerido una formula sencilla. Empezando por el control del “acto de pensar”).
       Y no voy a abordar el tema de la voluntad porque quiero hablarles de otro factor importante que no se toma en cuenta cuando uno se quiere ayudar, o ayudar a otro a poner orden en su vida.
       “Los malos hábitos”, no son tan “malos” como piensa aquel que no tiene el problema que está sufriendo el otro pensante. Y esto lo podemos observar en el otro factor que vamos a explicar.
       Este factor es el adherente, es la soldadura que pega al pensante a vivir esa experiencia una y otra vez sabiendo que lo está matando. Este factor adherente es la “SATISFACCIÓN”
     La satisfacción es la pega y como toda cosa pegada, para despegarla hay que deshacer la pega.
      He ahí el problema, se trata de satisfacción, alivio, de placer para el pensante. No es placer para la mente y el cuerpo. La mente obedece, ella le recuerda que sabe, le recuerda el peligro, pero al pensante le interesa más la satisfacción que obtiene en lo que hace y no le hace caso, y ella obediente suelta el ancla y fija el patrón para ocuparse de complacer al pensante.
       Y el cuerpo en principio también le advierte que no se siente bien, pero el pensante prefiere la solución que encontró.
      En aquellos vicios (como las drogas) donde es a través del cuerpo, este tiene que arreglárselas para sobrevivir con la sustancia y crea un balance o equilibrio con sus componentes vitamínicos y minerales para sostenerse, pero después no pueden quitarle el químico o sustancia de la noche a la mañana.
      Vicios como el juego de azar, que se salga de control, con el cuerpo no hay mucho problema, pero si con la mente que ya está en automático con un pensante que le ha ratificado que eso es lo que quiere experimentar.
      Nos quedamos con el pensante como raíz del problema. Es posible que se encuentre en estos momentos intentando recapacitar y dejar el vicio, y lo primero que detecta, que la “voluntad” no le responde.
     Hemos hablado en entradas anteriores explicando de donde nace la voluntad. Aquí te recuerdo que es directamente proporcional al control que se tenga del “acto de pensar”. No hay control del pensar, no hay pensamientos “creíbles que se materialicen”.

            LA SATISFACCIÓN

       Después que se describen todos los beneficios o soluciones que busca el pensante en la acción o vicio que ha emprendido, concluimos que en esencia busca “SATISFACCIÓN”.
      Si resuelve el problema que está pasando, se siente satisfecho; si crea una obra de arte igual, todo aquello que se da como lo ha pensado, lo llena de satisfacción y hasta de orgullo, y la auto-estima se catapulta hasta las nubes para luego caer como meteorito a la superficie terrestre en el caso de los vicios.
     Entonces tenemos el pensante que ha hecho todo lo posible para dejar el vicio o esa actividad que antes le gustaba, pero ahora ha recapacitado, está viviendo en carne propia el peligro y las consecuencias, que ya sabía, y no puede despegarse.
     Entonces amigo mío, considere toda la satisfacción desde el primer momento que consideró que le gustaba lo que experimentó. Revise durante todo ese tiempo la cantidad de veces que se sintió satisfecho, aliviado y se encontrará como sus pensamientos de “quiero esto” (o algo parecido) lo estuvo decretando e insistiendo para que su mente obedeciera a su mandato.
      No le voy a explicar detalles de cómo “deshacer la pega satisfacción” todo el tema de “ACTIVIDAD PENSATIVA” se enfoca en la raíz del problema; “la fábrica de pensamientos” o sea, el acto de pensar.
     Pero no deje de hacer esto: Considere la satisfacción, reflexione lo tanto que le ha gustado y lo que aún le sigue gustando lo que hace, y se encontrará con la enorme disyuntiva o contradicción. Por un lado le satisface y por el otro lo va a matar, o arruinara su vida y usted lo sabe.
       Es posible que se encuentre con que toda la falta de voluntad, es que en verdad no quiere cambiar de consideración. En verdad no desea perderse la satisfacción que le produce o el alivio que le produce hacer lo que hace.
      Si es así deténgase, vuelva a reflexionar antes de intentar remedios o curas para su mal. Hasta que no consiga reducirle la importancia a la satisfacción que le produce eso, deshaciendo sus propios pensamientos. Lo más seguro es que va a fracasar usted, el terapeuta o el consejero y los familiares que lo apoyan.
      Caminos para deshacer la importancia del placer o del alivio que siente, hay varios, ya que las causas de haber llegado a esa necesidad son deficiencias como pensantes que ya viene arrastrando y todo era cuestión de tiempo para caer en su propia trampa.
      Todo ciclo de acción tiene un comienzo y un final, para cerrar un ciclo se necesita estar consciente de su comienzo y en ese comienzo siempre existe DECISIÓN.
      Como dicen en el argot policial, descubrir los motivos del crimen para entender por qué y para que de la decisión de matar a la suegra.
      Si echa una mirada al comienzo de ese vicio, se encontrará que la motivación pudo haber sido simple curiosidad, pero en el 99 por ciento de los casos la decisión fue voluntaria “buscando satisfacción”, si fue convencido por otro, igual es voluntaria. (Existen casos donde se obliga por la fuerza u otro medio de opresión para que la persona haga algo, pero en su interior nunca se doblega y no decreta estar de acuerdo, pero su cuerpo y su mente se deterioran)
      Y viene lo mejor después de la experiencia, el gusto, el alivio, todo lo que siente que le satisface. Por ejemplo tienes problemas con la pareja o en el trabajo y prueba con eso, (comer, beber, etc.) y se encuentra que le alivia. En otras palabras produce algún un alivio que no encuentra de otra manera.
      Toda esta explicación parece un poco compleja, así que se lo voy a resumir. Cuando quiera cambiar una conducta y le da mucho trabajo y fracasos, revise y reconsidere las veces que se sintió satisfecha.
     Allí en esas consideraciones de satisfacción estaba su “VOLUNTAD” presente. No busque ahora una nueva voluntad, para no hacer lo que por voluntad está haciendo.
      ¡Ah! que los efectos físicos y mentales son otros problemas que no tenía, no tiene por qué sorprenderse, eso lo sabía. ¡Verdad!
      Los pensantes cometen errores, no es una ley, pero las probabilidades abundan. Y una vez que se ha metido la pata y se quiere salir del problema o sus efectos, es necesario comprender que en el fondo del asunto subyace la satisfacción.
       El deseo voluntario de iniciar el ciclo de acción. Comprenda la motivación y se encontrará, que la motivación también tiene sus causas o problemas. Pero de estas motivaciones hablaremos aparte.

      Ha sido un placer compartir. Que tengas buen provecho con tus satisfacciones.   Nos vemos pensante.