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viernes, 4 de marzo de 2016

QUIZAS NO ESTÉS TAN INCONSCIENTE COMO CREES


            EN TI ESTÁN LAS RESPUESTAS Y SOLUCIONES QUE NECESITAS
     Hola amiga(o) pensante. No necesariamente el pensante se encuentra en un estado de inconsciencia a tal punto que no sepa que es lo que le conviene, o se haya olvidado que en él puede encontrar las respuestas a sus propios problemas.
     En su esencia espiritual el pensante “sabe” lo que necesita saber, y no solo sabe, tiene respuestas a cada una de las dificultades que se le presentan en su manifestación terrenal o con cada rol que desempeña.
     El estado de plena serenidad, o el estar en conciencia plena, no es un estado desconocido que se va a experimentar por primera vez, ese es el estado natural de todo pensante en su esencia.
     Condición que ya no trasciende a su manifestación terrenal en este juego, por demás absorbente de la atención que se dispone para desenvolverse en la interacción con otros pensantes.
     Esta aparente discrepancia, entre ser consciencia plena y andar en la vida como si fuera un incapaz, suena a absurdo, no se puede concebir que sabiendo o teniendo respuestas, el pensante en su expresión terrenal este sufriendo por falta de soluciones.
    Es tan absurdo como considerar o estar de acuerdo que se esté pensando para hacerse daño uno mismo. Dígale a una persona que su enfermedad o condición psíquica se la está creando ella, sin darle más explicación para convencerla, y negará que ella tenga la intención o el deseo de estar enferma o sufriendo por gusto, sin embargo son sus propios pensamientos que le están dando muerte.
    No se trata de intención de sufrir, de estar en una fuerte depresión o de negarse a sí mismo respuestas a los problemas “sabiendo que hacer”. En su esencia el pensante no sufre ni tiene problemas, estos existen en su manifestación terrenal, las dificultades o barreras están entre “él y él yo que representa en innumerables roles para desenvolverse”.
     La personalidad es un producto y está compuesta de muchos roles, como ser hijo, padre, amigo, ingeniero o un vago. Para alcanzar las metas o los sueños se deja en apariencia de ser la esencia, o consciencia plena, para ser un alguien con características definidas que permitirán el papel adecuado para el logro de esa meta.
     No se puede llegar a ser un maestro de la música, con el rol de un comerciante y viceversa.
      Las barreras que se encuentran entre el pensante en su esencia y “los él”, o “yo” con los que se desenvuelve, son varios. Entre ellos el cuerpo físico que usa, esto lo ha confundido y ahora se identifica y cree que es su cuerpo, y como cuerpo no le queda más remedio que esperar por la evolución y morir para hallar respuestas a su supervivencia aunque sea en el más allá.
      La mente instrumento fundamental para que su yo terrenal canalice el saber desde su “esencia” para crear y resolver las dificultades que se ha creado en su rol para lograr sus objetivos, ahora le impide esa conexión y le crea dificultades.
      La mente no se lo impide porque ella tenga ese propósito, es el descuido del pensante al perderse en los reductos de la vida, olvidándose de quien es en verdad y quien es el que tiene el poder.
     En la sociedad, o los grupos con el cual se convive, se terminan estableciendo e imponiendo creencias, reglas de juegos o modelos de identificación que los pensantes se ven inducidos a adoptar. Estas maneras de pensar y de ser lo alejan y lo separan de su esencia, perdiéndose en el laberinto de las apariencias.
     ¿Cómo creer que se tiene el poder cuando se está siendo víctima? ¿Cómo aceptar que alguien pueda permanecer equilibrado, calmado, con expresión de satisfacción cuando el mundo a su alrededor se está cayendo a pedazos, o no reúne los requisitos con que la sociedad distingue el ser exitoso?
      Las razones para sentirse satisfecho con uno mismo, por los general son los motivos que la sociedad ha establecido como comportamiento normal. La mayor parte de la infelicidad de la gente es por estar esperando por los motivos que se han acordado para poder sentirse feliz. Él o ella es infeliz por que no  ha venido nadie a darle felicidad o han sucedido cosas que lo hagan feliz.
      Los acuerdos son tan rígidos que Las personas que padecen de intranquilidad, que saltan de la silla ante el mínimo ruido, no pueden entender como alguien puede permanecer tranquilo.
     Una persona con un acto de pensar descontrolado no puede entender cómo puedes dormir teniendo un problema “tan grave”. Los modelos de como tienes que ser lo impone la mayoría y las autoridades, es así, que es un peligro si no te comportas como una persona “normal”. Es mejor que muestres que te preocupan los problemas arrancándote los cabellos o padeciendo de insomnio o te calificaran como una persona sin sentimiento, que nada te importa.
      Cuando hay caos y confusión buenos son cualquier alguien, o cosa que pare o calme el movimiento descontrolado. Los dictadores se hacen a sí mismo del caos existente y por eso la gente que está dentro del remolino de confusión se aferra a él y lo quieren conservar hasta la muerte. Y también creando caos intentan mantener su dominio.
     Hay maneras de sintonizar con tu esencia y canalizar tu sabiduría para rehacer tu mundo interior y sentirte como lo deseas además de aportar a la sociedad una presencia ética que dé más beneficio que pérdida.
     La sociedad se alimenta y se mantiene como está, de cada uno de nosotros, la realidad que vivimos es el resultado de todos estos aportes. Nadie puede creerse que está exento de responsabilidad por lo bueno a malo que está ocurriendo en el planeta, y si se lo cree, igual vive las consecuencias.
     Actividad pensativa te invita a reasumir el control consciente del acto de pensar. Esta es la acción para crear, es el poder del verbo, es el poder para decretar y lograr que se materialicen lo que consideramos.
     La resolución de las barreras entre el pensante manifestado y su esencia comienza con un poco de observación de lo que has estado haciendo desde que naciste, eso es  “PENSAR”. Observa sin esos mismos cristales con los que te has estado observando hasta hoy.
      No me creas, observa, que en ti ocurren todos estos fenómenos causados por pensamientos de los que te he estado hablando.
       Que tengas buen provecho.  Nos vemos pensante