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lunes, 7 de marzo de 2016

SE PERDIÓ BUSCÁNDOSE A SÍ MISMO


   ¿ANDAS BUSCANDO DENTRO DE TI?  ¡TEN CUIDADO!
     Hola amiga(o) pensante. Recomendaciones frecuentes; “busca en tu interior”, “encuéntrate a ti mismo” “en ti hallaras las respuestas”, etc. De muchas maneras este mensaje se ha insistido y se insiste para que sea tomado en cuenta por los pensantes a la hora de reflexionar acerca de su vida, su origen, su camino y su destino.
     Por lo general los pensantes se dirigen a otros confiados que así como él entiende la idea que transmite, así la está entendiendo la otra persona. Pero la verdad, no ocurre todo el tiempo, un porcentaje comprende las palabras, pero se forma una idea que muchas veces no tiene nada que ver o difiere de tal manera que le es de poca utilidad.
     La gran dificultad al hablarse del tema espiritual, es que las palabras están hechas para este mundo físico. Este conjunto de sonidos que expresan una idea y se representan con una serie de símbolos, definen y describen objetos, cosas, asuntos relacionados con la existencia material.
    Por tal motivo al hablar del plano espiritual las definiciones o conceptos de las palabras tienden a ser usadas exactamente con el mismo significado. Con este entendimiento que nadie le puede poner en dudas al pensante, es con el que va a interpretar y a proceder con las recomendaciones que se le den.
   Expresiones como: “dentro de mí”, “en mi interior”, “encontrarme a mí mismo”, etc. A veces hasta el que las recomienda está trasladando al plano espiritual los mismos significados usados para el desenvolvimiento, manejo y control del universo físico.
     Por si no lo habías reflexionado, las palabras como portadoras de ideas acordadas, les permiten a los pensantes controlar el juego con otros pensantes en el universo físico. Las palabras son portadoras de una verdad acordada para este mundo material. No son la verdad, ni aquí ni allá.
    Casi todo el mundo sabe la idea que transmite la palabra “interior”, “dentro”. Si se le recomienda a alguien que vaya dentro de él, lo más seguro es que imagine primero que él es algo hueco. Y lo que está seguro que es hueco es su cuerpo, sobre todo su cráneo, y al sentirse dentro de la cabeza ratifica que es su cuerpo ya que está dentro de, el mismo.
    Palabra como “encontrarse” “reconciliarse con uno mismo” es una suerte de contradicción por lo siguiente, para encontrarme, debe un yo estar perdido de un yo que no lo está, y que es el yo que sale a buscarlo como otro yo.
    La lógica prevalece con toda razón, para reconciliarme conmigo mismo debo ser dos “yo”, al igual para “perdonarme”.
     El pensante que entra al mundo espiritual no puede quitarse la idea de que tiene que conocerse como espíritu. Así que durante todo su trabajo está esperando ver una imagen de cómo es; de antemano se imagina que por lo menos debe ser parecida al cuerpo físico que usa.
     Las interpretaciones pueden ser muchas, pero ninguna idea que trasmitan las palabras define en el mundo espiritual. Hay pensantes con los que he trabajado que he descubierto que su idea de espíritu es también un cuerpo hueco, que tiene una cabeza para pensar y dentro de ese cuerpo espiritual es que él va a entrar.
      Sin querer se ha armado un lio, y no es sencillo, ya que después que un pensante pasa años considerando y actuando con ciertas ideas, para romper con ellas le cuesta trabajo. Necesita contundentes pruebas que le demuestren y lo convenzan de que un espíritu no tiene un “a dentro donde él llega cuando se quiere relajar de la presión”.
      Las palabras son indispensables para comunicarnos, para entendernos, pero el pensante debe entender que cuando se usan para el mundo espiritual, ellas solo son los transportes que te trasladan a la orilla “del mar”, de ahí en adelante las dejas como si fuera tu ropa y te lanzas al agua desnudo.
     Deja las palabras, abandona el conocimiento y lánzate al mar, lo que experimentes es espiritualidad pura. Nacerá un entendimiento que no se puede explicar en palabras y que ningún conocimiento de todo lo que el hombre ha acumulado y ha llenado biblioteca te lo puede hacer experimentar.
      Esta es la razón que al usar la palabra Dios, completo la expresión diciendo “el Dios que cada quien considera”. No solo respeto su libertad de pensar, estoy consciente que así como considera a su Dios, así es su gran verdad.
      Te preguntaras que no he mencionado el “acto de pensar” con relación a este tema del uso del lenguaje para abordar el tema espiritual. Si lo voy hacer, oye bien esto:
      El pensante al entrar al mar sin ropa sigue “pensando”. “El acto de pensar” es su varita mágica para concebir y materializar ideas, que luego si las quiere comunicar debe darle persistencia en el tiempo y en el espacio, mediante palabras con significados acordados.
      Ha sido un grato placer compartir palabras, que tengas buen provecho.
     Nos vemos pensante.