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miércoles, 13 de abril de 2016

LA ATENCIÓN Y EL ACTO DE PENSAR

  
              DOS ACTOS VITALES PARA EL PENSANTE
    Hola amiga(o) pensante. La atención es una manifestación del pensante que dice mucho acerca de su estado de consciencia. Si pudieras seguir el foco (atención) que fluye el pensante, te encontrarás con él al comienzo de la trayectoria.
   Quizás no logres ver donde está el pensante, pero basta con observar donde tiene la atención colocada y podrás tener una respuesta de donde está y cuál es su realidad en ese momento.
    Si no logras precisar donde tiene la atención y lograr que la pueda poner en ti, no podrás ayudarlo. En este caso, en la comunicación entre dos pensantes no se cumple uno de los requisitos fundamentales, atención.
   Pero vamos a examinar la atención, con el propósito que sirva esta comprensión en la auto-ayuda.
     Para reconocer cuanto control tienes de ti mismo, observa cuanto control tiene de la atención. Tres preguntas básicas. ¿La puedes mantener a voluntad sobre algo que te interese el tiempo que quieras? ¿La puedes quitar cuando sientes que la tienes fija en algo que no te interesa? ¿La atención se va sola de una cosa a otra sin que puedas evitarlo, sobre todo en pensamientos?
    Si con las respuestas se detectan deficiencias, ya sabes que como pensante no estás en las mejores condiciones. Tu “acto de pensar” no puede ser atendido con eficiencia ya que tu atención no responde a la voluntad y pasas mucho tiempo pensando en las mismas cosas sin ningún provecho.
    El pensante con acentuadas fallas en el control de la atención se invierte, es decir, pasa más tiempo con la atención en el mismo y en lo que está pensando, de manera compulsiva. Se puede decir que la mente lo tiene atrapado con sus recuerdos o hechos del pasado no resueltos.
   Sin control de la atención no hay concentración, no hay consciencia. Con la consciencia hay una contradicción, ya que si hay consciencia, pero sobre aquello donde tiene fija la atención. Es decir, si tiene la atención fija en la persona causante de su desgracia, o en el malestar físico, esa será toda la consciencia que tiene, al punto que la realidad de esos hechos deja de ser objetiva para convertirse en una realidad subjetiva casi en su totalidad.
   Explicando un poco más esto de realidad subjetiva. Ejemplo; La dolencia física duele en verdad diez grados y el pensante siente un dolor mil veces más fuerte. El dolor de la pérdida de la pareja duele diez y la persona siente que se muere del dolor.
   La atención no es un estado como por ejemplo; inteligencia, consciencia, felicidad, etc. La atención es acción, actividad del pensante, como lo es la actividad de pensar.
    Y les he dicho, si quiere auto-ayudarse, ejercite aquello que es una acción, (problemas a resolver implica acción). Es decir no se ejercita la inteligencia, no se ejercita la consciencia, tampoco la voluntad; usted ejercita la atención y mejora su consciencia, su concentración y la voluntad; ya que es un acto que usted ejecuta aquí y ahora.
    Al ejercitar control del acto de pensar como lo he explicado con “Pensando la Nada”, o “Haciendo Nada” se va a encontrar que también está ejercitando “control de la atención”. Insistir una y otra vez en mantener la atención en el objetivo del ejercicio, es trabajar para ganar control.
    Si está muy descontrolado con la atención, le conviene ejercitar su control con las cosas que están a su alrededor. Utilice actividades que le gusten para ejercitarse tratando de mantenerse el mayor tiempo posible con la atención es esa actividad.
    La falla común que puede ocurrir al ejercitar control de la atención, es no reincidir cada vez que se sorprenda que tiene la atención dentro de la mente y no en lo que está haciendo.
   Cada vez que se sorprenda pensando boberías, el mismo hecho que tanto le atormenta o cualquier otra cosa que parece importantísimo tener que pensar; deténgase, pare y comience de nuevo fijando su atención en lo que está haciendo.
    Para que no se de excusa, antes de comenzar fije el tiempo que va a permanecer en la actividad donde su propósito es mantenerse “concentrada” (atención voluntaria), consciente en lo que está haciendo. De esta manera ya sabe que cualquier excusa que se dé para ir hacer otra cosa, es parte del mismo problema de descontrol.
    Y en último caso, si tiene una persona que esté dispuesta, (así como usted también lo tiene que estar); a permanecer atendiendo que atienda lo que hace, para advertirle cada vez que la vea que se fue, o lo que hace está en automático, para que vuelva a poner su atención, mucho mejor.
    ¿Ahora entiende bien como los hechos de pasado no resueltos le están quitando poder al pensante? Espero que reflexione estos puntos de vistas y le sean de utilidad.
     Ha sido un grato placer compartir. Buen provecho con tu atención liberada.  Nos vemos pensante.