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martes, 26 de abril de 2016

LAS LOMBRICES LES COMEN EL CEREBRO

                           POEMA
A lo que ha llegado mi pueblo, corre
como manada persiguiendo la miseria,
y los señuelos del hambre. Horas de vida
perdidas en la angustiante espera para
morir sin remedio en los bolsillos del
especulador. Ya no hay sueños ni ilusiones
vivas, el hambre que tendrá mañana
mortifica hoy, no se puede pensar en otra
cosa. Las caras lánguidas de los niños ya
no lloran, por dentro sus lombrices se
encuentran en un estómago vacío y
les migran al cerebro para encontrar
que comer. En un futuro cercano los efectos
de la desnutrición nos convertirá en un país
de cuerpos subdesarrollados, mentes
silentes y espíritus negadores obstinados
de la vida, adictos a la anarquía y al desorden.
Poco a poco el derrame de petróleo va
contaminando el respeto, la honestidad,
la hermandad y la compasión de aquellos
que se mantenían firme. No hay otro tema
de conversación que no sea compararnos
con los bachacos, especie de hormiga que
hace fila para depredar las hojas de la matas
y en estado sumiso desperdiciamos el talento
para construir una mejor vida. La voluntad
la mueve la necesidad de conseguir alimento,
el descontento enrojece de furia y la violencia
no soporta una agitación morbosa de otras
mentes crueles que quieren filmar un
impactante vídeo para su página en Facebook.
Entre agitadores y agitados; entre corruptos
y ladrones, la nueva generación aprende que
el ser humano es una mierda, o por lo menos
el ser venezolano es una condición indigna
por el infortunio de nacer entre tanta bajeza
espiritual.

Autor: Emilio Fernández