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jueves, 28 de abril de 2016

MAL USO DE LA INTENCION, DECRETOS FALLIDOS


          AQUÍ TENGO ALGO IMPORTANTE QUE TE INTERESA SABER
     Hola amiga(o) pensante. Toda la comunicación que produces siempre tiene un propósito, puede ser contigo mismo, con los demás y el mundo que te rodea, pero para ser efectiva se necesita la comprensión de un elemento activo dentro de ese ciclo de acción. Hablamos de la intención.
    Para que se materialicen los decretos (objetivo pensado) debe haber un proceso, o una acción, y la intención es el enfoque mantenido de lo que se desea para que la energía usada no se desperdicie.
    El pensante que emite un decreto, lo piensa y hasta lo verbaliza y se sienta a esperar que se cumplan sus deseos, TIENE LA INTENCION, es solo un anhelo.
   Para causar que se materialice debes PONER INTENCION y mantenerla durante toda la acción. Si no pones la intención se pierde de vista el propósito, y la energía (voluntad) se puede dispersar, distraer, cambiar de rumbo, de propósito, etc.  
  Por ejemplo: Decreta tocarte la nariz con un dedo, y no lo hagas; aquí tienes intención, solo como un deseo. De esta intención tienes cualquier cantidad de decepciones contigo mismo. Tienes muchos “tuve la intención pero…bla,bla,bla.”
   Ahora, has el decreto y empieza a mover lentamente el dedo hacia la nariz, obsérvalo venir hacia tu cara, detente; ¿sabes para que vienes con el dedo apuntando tu nariz? Si te distrajiste en otra cosa o se te olvido para que movías la mano hacia tu cara, perdiste de vista el objetivo.
   Si perdiste de vista el objetivo, dejaste de poner intención, y la voluntad o energía que dispones para eso se “apaga”.
   Entre las causas que hacen que no se cumplan tus decretos o que se materialicen esas nuevas ideas en tu personalidad, o en tu salud física, está,  este descuido con la INTENCIÒN.
   Te explique y quizás estuvimos de acuerdo en que la atención es vital durante el desarrollo de un ciclo de acción, se tiene que estar pendiente de lo que se está haciendo en el momento.
   En cambio la intención no pierde de vista el objetivo, es la consciencia de lo que se quiere lograr; por lo tanto no solo se tiene hay que ponerla.
    Este recordatorio se basa en lo siguiente: Sucede que la palabra intención se usa por lo general como sinónimo de deseo.
    El diccionario define intención; como el deseo deliberado de hacer una cosa. Pero acota que no basta la intención para constituir delito. Luego pone como sinónimo voluntad.
   Es decir, usada como deseo, es solo para referirse a las ganas, anhelo, etc. de hacer algo o de que algo suceda. No hay acción por ninguna parte o un ciclo de acción en desarrollo. Por lo tanto no hay crimen, no hay delito, no hay decreto que se cumpla.
   Pero tú como pensante quieres que se cumplan tus “decretos”, que se materialicen tus ideas, esperas ver los cambios sucediendo en tu persona, y en tu comportamiento frente a la vida y logrando tus metas.
   Así que esta definición de intención como un deseo, no te sirve. En cambio si no basamos en la definición de voluntad.  Nos encontramos con una intención que existe con la energía enfocada para lograr un objetivo.
   La intención como deseo es solo la visualización del objetivo. (De lo que se quiere lograr). Así que a mí me importa un bledo las malas intenciones que otros tengan como deseos contra mí. (Pueden pensar lo que quieran, reconozco que son libres de hacerlo).
   Ahora, otra cosa es la intención puesta, en el sentido práctico, como sinónima de voluntad. Si me desea algo bueno, esa persona está haciendo algo para que eso suceda, de igual manera si me desea ver muerto, está llevando a cabo acciones para lograrlo.
   Se ve algo crudo, pero ese es el juego, la persona que se da mala vida por las malas intenciones como deseos que tienen los demás, se está amargando sin necesidad.
   Si a un pensante le preocupa mucho ser víctima, entonces examine los hechos. Si no hay crimen, no hay delito y si no hay delito no existió “intención”.
    Es un hábito muy arraigado ver los propósitos u objetivos pensados, como intención puesta en lo que se quiere, y el pensante se acostumbra a no iniciar un ciclo de acción para logar lo que desea, pero insiste que tuvo la intención o que todavía tiene la intención, por lo tanto va a suceder.
     Sin darse cuenta se programa usted y programa la mente a usar un método pasivo de lograr que se materialicen los decretos. Demasiadas oraciones y pocos hechos.
    Usted decreta pasar un día alegre, debe salir de casa causando su alegría, su actitud si no está acorde, haga que se levante. Si sale esperando que el día esté bonito y la gente amable, dudo mucho que pase un día feliz.
     Con esta intención como deseo se va la vida y nunca hace que sucedan las cosas, pero hay quienes juran que basta con lanzar el decreto al aire y se le cumplen los milagros.
    La práctica hace al incapaz un experto en incapacidad si está basando su práctica en un error. Pero también la práctica hace al pensante experto en materializar sus decretos si se apoya en la comprensión correcta.
     LA MALA INTENCIÓN
  Mala vida es la que se están dando unos cuantos pensantes, pre-ocupados por los deseos que puedan tener los demás y en verdad lo que se forman es un prejuicio equivocado en el 99% de los casos; que de hecho, proceden, o responden con acciones sin que las otras personas le hayan hecho algo.
   Esto evidencia el mal uso de la palabra intención. (Tengo entendido que la iglesia cristiana llegó a considerar pecado los malos pensamientos, y quienes los confesaban recibían penitencias por un crimen no cometido).
    Quizás de aquí viene una herencia cultural de tener miedo al “ACTO DE PENSAR”, todos sabemos por experiencia que se pueden pensar muchas cosas sin querer, o sin tener la intención de ejecutarlas.

     Ha sido un placer. Que tengas buen provecho con tus intenciones.   Nos vemos pensante.