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lunes, 16 de mayo de 2016

MEJORAMIENTO PERSONAL, INCONVENIENTES

SEGUNDA LECCIÓN: PROBLEMA CON LOS PROBLEMAS
     Hola amiga(o) pensante. Ya vimos que los efectos de los disgustos, la emoción negativa, el descontrol y la desconcentración resultante impiden el progreso y el rendimiento en la actividad que se está ejecutando en ese momento.
    Los problemas pendientes por resolver que superan el control del pensante, sin querer se los lleva a la actividad que vaya a ejecutar y producen el mismo efecto que los disgusto: atención deficiente y descontrol del acto de pensar.
     Los problemas en general son todas las acciones que a diario ejecutas para lograr un fin, un objetivo o un propósito. Todo lo que haces es para resolver, obtener o solucionar algo.
    Hay problemas que sabes y puedes hacer algo para resolverlo; con estos problemas no tendrás problemas.
    Hay otros problemas que no sabes que hacer, o sabes que hacer pero no puedes por alguna causa y se produce alteración del control y de la atención.
    Es decir, en estos problemas tienes un problema. Una condición que ocupa parte de tu actividad pensativa ante la necesidad de darle solución.
    Y estará interfiriendo en el ciclo de acción que ejecutas, que bien puede ser en el trabajo, mientras meditas, estudias, conduces por la autopista etc.
    El pensante con el problema presente, robándole concentración en lo que hace, siente que en lugar de estar ahí, debiera estar haciendo algo por resolver ese problema y de manera involuntaria no puede dejar de pensar en eso.
    Cuando el problema es extremo o muy importante, las personas conscientes saben que es preferible pedir permiso en el trabajo, o dejar las acciones de menor importancia a un lado para resolver el asunto que más interesa. De otra manera no va a poder hacer el trabajo.
    El rostro de una persona con una preocupación que le roba atención, muestra señales de su ensimismamiento y se sabe que está pensando en otra cosa distinta a lo que está haciendo.
    Se observa con claridad que no habrá rendimiento más allá de la rutina de hacer lo que hace casi en automático.
    En otras palabras, si estás en un programa de mejoramiento personal, o recibiendo entrenamiento o ayuda con algún tipo de proceso o terapia, “no tendrás progreso mientras mantenga parte de tu atención en el problema”.
    Por costumbre se llega a considerar que un problema es preocupante solo cuando produce de manera evidente y notable, el estado de angustia y un descontrol que no te deja hacer o pensar en otra cosa.
    Pero en la mayoría de los casos “puedes hacer tus actividades” o cumplir con tus compromisos con el problema dando vueltas en la cabeza.
   Se asume que no está impidiendo la actividad que se ejecuta, no la impide pero no tendrás progreso y te expones a un accidente.
   Al igual que con el estado negativo del disgusto, no hay progreso o buenos resultados en lo que haces para tu mejoramiento personal y quizás te decepciones del método o práctica en la que te ejercitas, al no ver los resultados que esperabas, o termines concluyendo que eres tú, quien es el incapaz.
   Las personas que trabajan con ideas, que en general es una necesidad en todas las profesiones o especialidades, como el artista, el escritor, etc. Culpan su baja productividad de nuevas ideas a la falta de INSPIRACIÓN.
    Entonces, se les ve buscando métodos y maneras para que les llegue la musa, y lo que no saben es que los problemas con los problemas, o los efectos de los disgustos le ocupa una gran parte del pensar, por lo que su creatividad es nula.
    Ya sabemos que el problema del pensante con los problemas es el problema que nos ocupa en este momento. Y que este problema de descontrol se produce de la siguiente manera:
a)     Ante un problema “no sabe qué hacer”
b)     Sabe que hacer, pero por alguna causa no puede o está impedido de estar haciendo lo que debe hacer para resolver el problema.
      Ejemplo del caso a) “No sabe qué hacer para conseguir comida. (Aquí en Venezuela); “No sabe qué hacer para que su hijo deje de estar en la calle hasta altas horas de la noche”: “No sabe qué hacer para dejar de ser tan infeliz”. Etc.
      Mientras no sepa que hacer, el tormento, la angustia, la intranquilidad, la preocupación, el pensar descontrolado y su estado emotivo, están alterados.
    Ejemplo de b) “Sabe que la solución es la separación, pero no puede proceder; hay otros problemas con ella misma que tiene que resolver”, “Sabe qué hacer, pero tiene que esperar hasta mañana, o antes tiene otros compromisos que atender”. Etc.
      En el problema con los problemas interviene otro factor que determinará el grado de descontrol del pensante ante el problema, y este es; La altitud del pensante ante el problema.
     La altitud es la capacidad y el poder de confrontación ante las dificultades a resolver.
     A medida que el problema es más alto que el pensante, el problema con el problema es mayor, y en ese grado le distrae el pensar y la atención cuando está en otra actividad.
    Y a la inversa, mientras más alto sea el pensante ante el problema, menos problema tiene con el problema.  
     Lo cual no significa que no esté consciente de la importancia que tiene para él; sin embargo, menos lo desconcentra de otra actividad que deba ejecutar.
    LA SOLUCION A ESTE IMPEDIMENTO ES TEMPORAL
      La solución definitiva es resolver el problema principal, en eso no te puedo asesorar, ni te puede asesorar nadie sin saber de qué se trata tú problema en particular.
      La solución temporal es desconectarte del problema mientras estas ocupado en otra cosa.
    ¿Qué hacer para desconectarte del problema y no desconcentrarte en lo que estés haciendo o vayas a hacer?
     Con los problemas que tienes problemas de descontrol, si lo tienes bien planteado, el mismo te dirá que necesitas, o debes hacer.
     Por ejemplo; en los problemas que no sabes que hacer, ya sabes lo que tienes que hacer para resolverlo; encontrar, buscar, indagar, asesórate hasta que sepas que puedes hacer. Algo vas a encontrar para comenzar en su solución.
     En los problemas que sabes que hacer, pero no puedes; necesitas saber la razón o el motivo ¿por qué no puedes?, y ese será el inconveniente a superar para resolver el problema.
     Con respecto a la altitud. Si frente a los problemas casi siempre estás por debajo de los problemas o los problema son más alto que tú, ya sabes que tienes que crecer, tienes que hacerte fuerte mejorando tu control del acto de pensar, para fortalecer tu manera de ser.
    Nuestro objetivo de hoy es; como despejar la mente, desconectarse del problema que sin querer distrae e impide la concentración e impiden el rendimiento en lo que se está haciendo.
    SOLUCIÓN.
     La solución es bastante sencilla, es esa necesidad que siente el pensante de hablar con alguien de su problema.
     Lo llaman desahogo, pero no son esas largas peroratas con el amigo, guía o maestro para vaciar el cerebro completo. Estas comunicaciones no tienen pie ni cabeza, no tienen un objetivo claro; por lo tanto, lo que llaman desahogar, es eso, vaciar todo lo que pueda, no importa cuánto tiempo lleve hacer eso.
    Aquí el único propósito, es quitar de la mente el asunto para que no estorbe mientras haces lo que tienes que hacer. Así que mientras más rápido lo hagas, es mucho mejor.
   Si tienes a alguien de confianza, pídele que te oiga por unos minutos, y explícale el objetivo. Entiende bien eso, el objetivo de la conversación y que te oiga con atención”. Oír, no hacer preguntas, comentarios o proponer soluciones.  
   Tú le indicas, cuando termines de contarle lo que te preocupa y cómo te sientes ahora que lo comunicaste, y esa persona lo único que va hacer es cerrar el ciclo de comunicación, con una sonrisa, con un “muy bien. Si es el instructor del curso, después de felicitarte debe ponerte hacer la tarea del día y no hablar más del asunto.
    Espera querida amiga(o). No todo el tiempo se tiene alguien de confianza a la mano. Y soy de los que desean reducir las dependencias lo más posible, favoreciendo la auto-ayuda.
    ¿Qué puedes hacer tú, sin ayuda?
    Respuesta; ya vienes conmigo solucionando esa distracción con los problemas. El solo entender el fenómeno y usar la información, no te permitirás estar haciendo algo y a la ves pensando en otra cosa. En este caso en un problema.
    Solo te aconsejo que antes de iniciar un ciclo importante de tu preparación o trabajo, revises a ver si anda flotando por allí una pendencia con algún problema o situación a resolver.
    Como te dije; el pensante tiene el hábito de usar una cuarta parte de la atención en lo que hace y para él eso es lo normal. La baja calidad o lo poco que produce o progresa, es lo normal en él.
     Excusas que se las cree; “los otros alumnos son más inteligente”, “ellos tienen mayor capacidad mental o espiritual”, “bla, bla, bla…etc.”
    Ya sabes qué hacer cuando estás arrastrando un problema, observa cual es el problema del problema, hazte consciente de lo que ocurre en tu mente.
    ¿Qué no sabes qué Hacer? Si quieres tomate unos minutos para ver que puedes hacer y ponte esa acción como un objetivo después que te desocupes de lo que haces.
    ¿Qué sabes que hacer pero primero tienes que hacer tu trabajo? Hazte consciente de la acción o solución que has considerado y ubica un tiempo para su ejecución en tu programa futuro.
    ¿Qué a pesar de saber que es a un problema qué se debe la distracción y la falta de concentración, y no hay manera de sacártelo de la cabeza o desconectarte por un breve tiempo?  Entonces, tu altura ante la mayoría de los problemas debe ser casi siempre menor.
    Esto quiere decir, que el control de la actividad pensativa es tan deficiente que las preocupaciones por problemas se acumulan unos sobre otros, y el grado de confusión debe ser tan elevado que necesitas ayuda profesional.
    Para estos últimos casos, en situaciones donde no se pueda por la razón que sea recibir ayuda, pero la persona puede leer y entender este escrito. Algo puede hacer y es dedicarse a controlar el acto de pensar pensando, o controlar la atención observando con atención.
    Hay otros detalles importantes para entender con respecto a los problemas que conversaremos en la próxima entrada.
    Un fuerte abrazo y que tengas buen provecho manteniendo tu concentración en lo que haces.   Nos vemos pensante.