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viernes, 20 de mayo de 2016

MEJORAMIENTO PERSONAL, INCONVENIENTES

CUANDO LOS DISGUSTOS SON TANTOS Y TAN SEGUIDO, NO HAY MEJORIA DE NINGUN TIPO.
   Hola amiga(o) pensante. Este artículo no es contigo, si tus disgustos son ocasionales y no vives o mantienes una relación diaria con una o varias personas que te motivan a cada momento a sufrir esos disgustos.
   Después de un disgusto se pasa un buen tiempo para lograr tranquilizarse, desaparecer las emociones negativas y dejar de pensar en el asunto.
   De eso tratamos en la penúltima entrada y comprendiste lo que debías hacer para desconectarte del mal rato, para poder concentrarte en la actividad que vas a ejecutar y que es importante para ti.
   De todas formas te interesa saber porque ciertas personas, en ningún programa de ayuda o de mejoramiento obtienen resultados. No funciona nada en absoluto, y las veras probando y descalificando los tratamientos porque ninguno sirve.
   Por lo general las personas que viven de disgusto en disgusto, sobresaturadas de disgustos, no solo, no tienen progreso en ningún programa de ayuda, son personas que andan con un fuerte descontrol del acto de pensar. (Popular es decir, con un gran descontrol mental).
    Los nervios, como se acostumbra a decir también, “los tiene destrozados”. Su salud física, si no está enferma no demora en caer y no sale de los estados emocionales negativos.
    La causa o el motivo de sus permanentes disgustos, no es alguien que se tropieza en la calle, o el chofer del taxi que no va a volver a ver quizás por meses.
    Ese alguien convive con ella, debe verlo a diario en el trabajo o en alguna otra relación permanente.
    Entendemos que la persona permite que se le victimice, pero esa persona que la está abusando mental o físicamente, yo opino que debieran encerrarlo en un manicomio, con una camisa de fuerza y un bomba de drogas antipsicóticas.
    Bueno, estas son exageradas opiniones, lo que si es cierto es que actúan con premeditación y logran convencer a todo el entorno familiar, hasta a la propia víctima, de que está loca, o es una enferma mental.
    En serio amiga(o), el mismo victimario anda pregonando que necesita tratamiento psicológico, y si se da la necesidad o el interés de él, y logra llevarla al psicólogo o psiquiatra, él se encarga de explicarle al especialista todas las locuras que hace su esposa.
    El experto toma nota para hacer el diagnóstico y al ver el cuadro de nervios de la paciente, no duda en darle la razón a quien puede ser el abusador.
    Vamos a suponer que es la mujer la víctima, ya que es más frecuente, y seguimos suponiendo que la mujer se defiende, busca ayuda y trata de sobreponerse, sabe quien la induce a disgustarse a cada rato y a sentirse mal, y decide separarse.
    Busca apoyo en sus amistades o familiares de confianza para tomar fuerzas y romper la relación, pero comete el error que en la siguiente discusión le grita que lo va a dejar, que tiene decidido irse.
    ¿Qué piensas tú? Yo he visto de cerca lo que sucede, (ya te voy a contar mi experiencia) el inteligente hijo de su mamá, sabe si ella puede o no puede dejarlo, pero por si acaso, hace una campaña muy inteligente entre las personas que puedan tener influencia en la vida de la víctima para conseguir su respaldo.
    Y por supuesto que puede mostrar pruebas del mal estado mental en que se encuentra, y esos familiares o amigos no necesitan muchas evidencias, ya lo han pensado y hasta le han sugerido a ella que busque ayuda.
    El victimario puede lograr parecer frente a la vista de los demás que la ama tanto que quiere ayudarla “y va hacer todo lo posible para que la encierren en un manicomio, pero no le va a permitir que lo deje”. Esto es lo que no dice”.
    Esta parte es mi experiencia. (El error de la víctima es ocultarlo, yo no lo haré, mi hija menor y nietas ya les he mostrado con este caso lo que no se debe hacer).
    Resulta que mi hija mayor para ese entonces tenía alrededor de 32 años, en este momento tiene 45. Yo sabía la mala vida que le daba su última pareja, pero ella “lo amaba”, y ocultaba las agresiones físicas que eran más evidentes.
   Tanto maltrato que al fin ella decidió separase, y me llamó para apoyarla, tenía miedo al hombre.
    Viaje hasta ese estado donde vivían, hablé con el tipo, y este se marchó sin problemas. Permanecí varios días en su casa (propiedad de ella), y me regresé dando por concluida la separación. De él quedó con una niña de tres años.
     ¿A que tú no sabes que pasó al poco tiempo?  Adivinaste, ella se rejuntó otra vez con su amado victimario.
    Te voy hacer el cuento corto. Pasaron unos años más y se vinieron al pueblo donde vivo. Podía visitarla cuando quisiera y me enteraba más fácil del infierno que vivía, pero ella no me decía nada.
    Ella volvió a tomar acciones para dejarlo y el inteligente hombre vino hablar conmigo antes de que ella lo hiciera.
   Con mucha calma le oí todo lo que me expuso, en conclusión, me quería convencer que mi hija estaba muy mal. Se le ocurrían unas cosas de loca y él quería que yo lo ayudara, para que ella se comportara bien con él. Y me echó todos los cuentos que pudo.
    Al final yo lo felicite por su tremenda actuación y le di la respuesta concreta, “hablaré con mi hija, si ha decidido dejarte y quiere que la apoye, ya tu problema no es con ella, es conmigo”.
    Se separaron, pero yo dudaba, pensaba que todo era cuestión de tiempo para que ella volviera con él. Pero el hombre se buscó otra mujer, bastante cerca de donde vivían. Por su agresividad se metió en problemas, y me enteré que lo mataron, le dieron unos tiros.
    ¡Uf! Ahora si estoy seguro que no volverá con él.
     Eso sucede, la víctima deteriora todos sus valores fundamentales como pensante y se crea una unión aberrada, simbiótica, parasita, donde intercambian necesidades, pero uno de ellos termina causándole graves daños al otro.
    El victimario encuentra lo que necesita de la pareja, pero por ser el dominante actúa como los parásitos, sacia su necesidad sin miramiento. Y la víctima también encuentra lo que necesita y no le importa el dolor. Ambos enfermos.
    Solución; Existen organismos nacionales e internacionales para asesorar y darle protección a las personas que sufren maltratos. Si ella hace lo denuncia, y si es un familiar ella puede negarlo.
     Pero si la persona todavía tiene fuerza, y sobre todo apoyo, no pierda tiempo, planifique con quien le asesore o apoye para resolver la separación del trabajo, de la pareja, del instructor, de quien sea. Pero eso sí, antes identifiquen BIEN, al verdadero victimario, se puede cometer un error.
    Para quien está afuera, no le es tan fácil identificar el opresor, este logra infundirle tanto miedo que si le ves el moretón en el ojo, ella dice que se resbaló y se golpeó con la pared.
    Los casos de este tipo lo hay con todas las variantes y en distintos grados de efectos sobre la víctima.
    En conclusión, cuando los disgustos son tan frecuentes que superan el nivel de tolerancia del pensante, no va a poder concentrarse en nada de lo que haga; por lo tanto, hasta no desconectarse de ese causante para ella de sus disgustos, no tendrá progreso en nada de lo que haga para ayudarse.
    Este es un tema de muchas aristas, lo mencionó, porque debe ser considerado en los programas de mejoramientos físico, mental o espiritual, como la gran barrera que es para el pensante.

    Ha sido un placer compartir. Buen provecho en tus relaciones si este no es tu caso. Nos vemos pensante.