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miércoles, 22 de junio de 2016

EL PASADO DE ESTA VIDA

     ACTUALIZA TU PERSONALIDAD AHORA

   Hola amiga(o) pensante. El objetivo de examinar el registro de la vida pasada, es hacerse consciente de los pensamientos o decretos que siguen activos impidiendo o causando efectos no deseados.
    Estos efectos negativos o positivos son los llamados efectos psíquicos. Es la realidad subjetiva que cada pensante ha formulado de acuerdo a su percepción de los hechos que ha vivido.
  Desde el prenatal hasta el día de hoy se tiene un registro en la mente de todas las conclusiones y decisiones a las que se ha llegado, pero no se tiene acceso a ellos sin revivir las circunstancias en que se produjeron.
   Los primeros años de vida son una cantera de pensamientos hechos con algún grado de descontrol del acto de pensar, y algún grado de desconocimiento o falta de información.
   Los pensantes por lo general entran a un nuevo ciclo de vida, a entender las reglas y aprender cómo se está jugando el juego en esta nueva realidad.
    Esta nueva vida es desconocida y la va a desarrollar en un campo de juego desconocido, con jugadores y condiciones que hace doscientos años no existían, con un cuerpo desarrollándose y en un estado espiritual muy particular.
    En esta etapa inicial de esta vida casi todos los pensamientos son primordiales; las primeras conclusiones a la que se llega de niño, se convierten en las bases de sucesivas consideraciones fundamentales para la personalidad.
    El hecho de que el pensante haya vivido muchas vidas pasadas, no le da el conocimiento de cómo es ahora la realidad. Así como no sabe cómo será la realidad dentro de 300 años.
    Comprensión y conocimiento del ambiente en la que el pensante se desenvuelve son fundamentales, esa es la prisa que tienen los niños por comprender, por saber, para poder ser con garantía de éxito.
    El entendimiento le va a permitir al pensante construir su personalidad. Así comienza en esta vida a edificarse, pero tiene que hacerlo sobre la marcha.
   Casi no hay tiempo para hacer revisiones en los cimientos, por lo general se recurre al método de “probar”, los errores se reconocen más por el dolor que se recibe, que por el examen y comprensión del procedimiento decretado.
   Observa, muchos envejecen y es poco el tiempo que dedican a la reflexión profunda de su pasado reciente para actualizar o adecuar su personalidad a la realidad presente, y sin embargo no están satisfechos o quieren ser mejores.
   La excusa de “no tener tiempo” o no poder, es la indolencia ganando terreno para luego lamentarse a última hora, o cuando rectificar es una vertical imposible de subir. 
   Lo único que necesita un pensante en sus inicios de esta vida, que sus conclusiones y decisiones le permita lograr un objetivo. Si amanece vivo o sobrevive con su “manera de pensar” que le dicta como proceder, es suficiente para aceptar su aplicación.
    Ejemplos: El niño; “me pegaron pero… logre el objetivo” por lo tanto sus consideraciones acerca de esa manera de ser funcionan y “no importa que mamá me pegue, no me va a matar”.
    El niño armó un espectáculo de rabia y llanto, y le funcionó; manera de pensar aprobada.  
   Dijo mentiras, se salvó de un castigo; después de unas cuantas veces de uso lo deja instalado en el funcionamiento automático de la mente, ahora es un mentiroso compulsivo.  
   Durante el camino hay quienes hacen reflexiones, y reconsideran los pensamientos fundamentales para mejorar la personalidad y el despertar como pensante, pero no todos los pensamientos básicos están al alcance o bajo el control del pensante.  
    El peso que vas a sentir de los hechos de esta vida, depende del estado en que te hayan dejado los hechos del pasado.
     Los hechos de esta vida te están diciendo en que condición te encontrabas cuando llegaste a esta vida.
     Tu condición como pensante es la que está siendo objeto de observación, y eso sucede aquí y ahora. No importa cuán valiente fuiste en una vida pasada, el valor que muestras en este momento es el que hay que considerar.
    No vas a una vida pasada a recuperar tu valentía, si vas, es para entender o hacer consciencia de las conclusiones y decretos que mantienes todavía como base de apoyo a tu personalidad y manera de ser presente.
   La rehabilitación del pensante como pensador es el objetivo que se debe buscar, el entrenamiento, ejercicios o prácticas dirigidas al acto de pensar, le va a permitir ser eficiente para deshacer viejos patrones de comportamiento y actualizar su personalidad.
    Recuerda el acto de pensar se ejercita pensando, mediante un acto de pensar planificado, con objetivos claros.
    Estas pensando desde que naciste, de seguro tienes hábitos que no son los mejores y no los ves debido a que has estado pensando y no le has prestado mucha atención a COMO LO HACES.
    Revisa para ver si no has ido llegando sin darte cuenta a la conclusión de que no eres un buen pensador, o que no tienes poder con tus pensamientos, o pierdes con facilidad el control del acto de pensar.
     Si quieres sanar tu cuerpo, si quieres cambiar tu vida a mejor, si deseas hacer fluir tu poder espiritual, vuélvete un pensante consciente del acto de pensar y recupera el control perdido.
    Ya he compartido en entradas anteriores el método usado por mí para lograrlo.

    Ha sido un grato placer compartir. Que tengas buen provecho con tus reflexiones de esta vida.   Nos vemos pensante.