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viernes, 24 de junio de 2016

UN TRUCO QUE AL FINAL TERMINA MAL

    DARLE USO “POSITIVO” A LAS ENFERMEDADES O SITUACIONES NEGATIVAS.

  Hola amiga(o) pensante. No me vas a creer, pero ocurre, los padecimientos, dolores, malestares o situaciones difíciles, a veces se usan como solución o una buena excusa.
    No se trata de aprender lecciones de las situaciones difíciles vividas o de los errores cometidos, en los casos que me voy a referir, es el uso que se le da “positivo” a la situación mientras se está padeciendo.
   Desde muy niño se tiene la oportunidad de ver con beneplácito como la mala situación que se padece sirve para lograr un objetivo, a no hacer algo o recibir algún beneficio que no se obtendría de otra manera.  
   Gracias a estar enfermo, no se va al colegió, los padres le prestan mucha atención, se le complace en sus caprichos, no lo mandan hacer tareas domésticas, etc.
    No se trata de comenzar a fingir un malestar y luego una vez que funcione, se sigue “pensando” y usando hasta que se crea una conducta o estado real.
   En el caso al cual me refiero, “se tiene la buena suerte” de tener la “mala suerte” de estar enfermo, de padecer o pasar por una situación difícil.
   No te rías amiga(o), pero trata de recordar si esa mala condición te ha servido de una muy buena excusa para no hacer algo. Tú piensas, “pero si es la verdad, no miento”.
    Claro que es la verdad, pero por allá muy adentro de ti, hay un gustico de haber estado enfermo ya que eso no dejó dudas y sobre todo nadie se enteró que no tenías ganas o no querías “asistir a esa reunión”, “acompañar al pesado ese”, o “ir ese viernes al trabajo”, etc.
    Cuantos reposos (vacaciones), y hasta lograr que la empresa o el estado los incapacite para cobrar sin trabajar. Yo lo he visto, ¿y tú?
    Si en este momento tienes una limitación, condición, padeces de algo físico o tienes una mala situación, reflexiona el asunto. Trata de ver si le has dado un uso “positivo” y si lo hay, revisa todas las veces que lo has hecho.
   ¿Para qué vas hacer eso? Te explico: te has creado un problema de intenciones, no quieres estar enfermo o estar pasando por esa situación, pero le encontraste algo bueno o positivo al hecho.
    Inadvertidamente estás programando la mente para que mantenga la mala condición, y recuerda; ella está para resolver problemas y si tú le dices que el dolor sirve para resolver asuntos, o que por estar sin trabajo tu pareja te hace el cariño que no te muestra de otra manera, ella se encargará de mantener vivo el dolor o a que nunca consigas trabajo.
  La fuerza de adhesión más fuerte de un pensante con las cosas, la crea cuando le sirve para algo “beneficioso”.
   Los casos de adicción (ya te lo he mencionado) como el alcohol, las drogas, o vicios en general, sucede que los pensantes que de corazón se quieren retirar, su mayor impedimento es el uso “positivo” que le encontró al asunto.
   Llámese placer o lograr que su personalidad se comporte de una manera que no lo puede hacer estando sobrio o sin efecto de la droga; eso es un uso “positivo” y la mente se encargará de que siempre esté drogado como solución.
   Si el pensante ahora quiere poner retroceso, la mente lo obliga a sufrir intensas ansiedades o malestares para obligarlo a que solucione con el método ya establecido, estando drogado que es lo que ya tiene programado como solución al problema.
   Pero no vamos a enfocarnos en esos casos crónicos, hablemos de gente “normales” que de vez en cuando se enferma o le suceden cosas malas. Gente como tú y yo que estamos empeñados en ser mejores de lo que somos.
   Este mal uso “positivo” de lo malo, a veces causa que se viva o se retarde la solución del problema, y no estamos para perder el tiempo, “haciéndonos trampas”.
   Con este método te estás volviendo un experto en materializar tus decretos, pero de manera no racional, no consciente del efecto negativo de este proceder.
   Para entenderlo tienes que examinar todo lo que has hecho con tu malestar o padecimiento hasta que lo entiendes y ¡AH! Qué alivio saber lo tonto que soy.
   Eso puede estar pasando en estos momentos, no esperes que se arraigue el problema, mira que a veces desaparece por un tiempo y vuelve a repetirse. Soluciónalo de una vez, quizás a eso se debe que cueste tanto solucionar la dolencia.
    Cuando la mente se hace cargo completamente del asunto, a veces logras con esfuerzo tener mejoras, alivios y parece que te has curado, pero pasado un tiempo por algún motivo que la mente identifique, reactiva la dolencia o condición.
    Esto lo hace la mente en las narices del pensante, y no “Ve” lo que sucede, de hacerlo no permitiría la extraña lógica de la mente, que al identificar como igual distintas situaciones, usa el mismo método ya acordado y decretado por el pensante para que proceda.
   Es el pensante que le da el visto bueno a los decretos que se incorporan a la mente como método seguro para resolver ciertos asuntos.
   Las llamadas “maneras de ser”, por lo general ya son hábitos, costumbres, arraigadas y funcionando en automático en la mente.
   Y tú lo sabes, para cambiar una “manera de ser”, tienes que cambiar la “manera de pensar”.
   Pero ojo mi amiga(o), antes de que el pensante cambie la “manera de pensar”, debe cambiar los pensamientos que ya están instalados en la mente y de los cuales no se ha ocupado en mucho tiempo.
    Son dos cosas completamente distintas; una es desprogramar la mente tomando consciencia de los decretos hechos, y la otra hacer los nuevos decretos y mantenerlos hasta que la mente los incorpore a sus programas operativos.
   No cometas el error de intentar imponerte nuevas maneras de pensar, o pensamientos llamados positivos sin verificar si llega a la mente como una contraorden dada por el mismo general al mando que dice; “Ataquen… no ataquen”; “ataquen… no ataquen”; “miedo…valor”.
   Si quieres ver una mente completamente fuera de control, haz la prueba de imponerte (con esfuerzo, autoridad) para no hacer, o hacer algo, que ya has considerado y comprobado mil veces que no puedes hacer. (Obliga a un claustrofóbico a entrar en un ascensor)  
   Toda dificultad tiene su gradiente para hacer el abordaje y no crearse problemas, a veces se ignora este principio y otras veces se falla en encontrar el gradiente adecuado para escalar el monte Everest, la montaña más alta del planeta.
   En todo lo que hacemos hay arte, incluyendo “el acto de pensar”.

Ha sido un placer, que tengas buen provecho con tu arte de pensar.  Nos vemos pensante.