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lunes, 20 de junio de 2016

VIDAS PASADAS; PARTE 3

      NO TODO ES COLOR DE ROSA

    Hola amiga(o) pensante. Se puede ir bajando de esa nube aquella persona que cree que evocar vidas pasadas es pasar un rato placentero, disfrutando las maravillas de quien se fue en esa vida.
   En el viaje a vidas pasadas el pensante tiene que tener un grado elevado de certeza acerca de su esencia, esto se traduce a control y consciencia de sí mismo.
   Si aún está en la etapa de comprobar si es verdad que es o no un espíritu, no está en condiciones de aprender las lecciones que tiene que aprender de sus experiencias pasadas.
   Toma en cuenta esto; para ir a una vida pasada hay que pasar por la muerte del cuerpo, y este hecho inevitable, muy pocas veces ocurre estando en una placida espera para dejar el cuerpo físico.
   Y si en este momento presente el solo hecho de pensar en la muerte, ya es traumático para el pensante, evadirá la realidad pasada con tal de no pasar otra vez por el mismo sufrimiento.
   Ocurre con cualquier enfermedad, el pensante de inmediato ve la muerte como una amenaza y dependiendo de su estado espiritual o control, generará pensamientos que le ayudaran o le complicaran la situación por la que está pasando.
    Si se tiene un temor descontrolado a la muerte, al dolor, o al sufrimiento, te advierto que eso es lo primero que te vas a encontrar al evocar una vida pasada.
    La mente a donde te va a llevar primero es a donde tuviste problemas, a hechos no resueltos, los momentos de felicidad, de paz y armonía no te están creando problemas presentes.
   Si yo te pido que recuerdes una momento de felicidad, vas a tardar más en encontrarlo que si te pido que recuerdes un mal momento vivido. Haz la prueba.
   Cuando estás pasando por un mal rato el tiempo se ralentiza, se percibe lento. En cambio los momentos felices vuelan.
    Es solo un fenómeno de percepción subjetiva, y tiene importancia para las cosas “reales” que persisten para el pensante. Es decir, los hechos de vida pasadas que resaltarán más y que son los primeros que te encontrarás, son aquellos donde el tiempo parece que no pasaba nunca, y de hecho aún no ha concluido el incidente.
    No se ha cerrado el ciclo de forma subjetiva. Es decir, el hecho real concluyó, pero el pensante tiene que interiormente cerrar su ciclo.
    Tus condiciones de control presente como pensante son determinantes para lo que puedas hacer en tu beneficio con la información del pasado.
   El hecho de que un pensante ni cuenta se dé, cuando piensa él, o es la mente la que lo está poniendo a ver lo que ella quiere, no podrá diferenciar si lo que recuerda lo está imaginando o es un hecho real que vivió.
    Aquel que lo esté ayudando o guiando, debe conocerse muy bien a sí mismo y haber solucionado los problemas que ahora está tratando de ayudar a resolver a otro. Alguien que no sabe escribir no puede enseñar a otro a que escriba.
    La altura o el descontrol que tuvo el pensante para encarar sus problemas en vidas pasadas forma parte del contenido del recuerdo, y si en el presente el pensante se encuentra igual o en peores condiciones al  revivir un hecho de una vida pasada, lo que puede ganar es que después de la sesión pase unos días sintiéndose mal o aumente el efecto negativo que recibe.
    Así como se puede “olvidar” un hecho doloroso de esta vida, y pensar que ya no está afectando porque se “olvidó” o se le niega la importancia, también se ha hecho en vidas pasadas, y con las mismas vidas pasadas.
    Y en parte, esta es una de las razones para no recordar las vidas pasadas. Se olvidó con intención, y con esa consideración creemos que “nos deshacemos de todo lo malo que en ella hubo”.
   No hay una vida donde no haya habido momentos de dolor o sufrimiento, la solución que está a la mano es buscar las maneras de no recordarse más de todo el asunto y empezar de nuevo.
   Te pongo un ejemplo que ocurre: duras 15 años casada(o) y llega el divorcio, es muy difícil recordar los momentos felices sin recordar los malos. Así que la solución más práctica es olvidarse por completo de esa persona y de toda la relación “para empezar de nuevo”
   Claro, de vez en cuando se recuerdan cosas, pero ya el pensante tiene una barrera de protección para que no le toque el hecho.
    Entonces, un pensante que solo quiere ver una vida pasada para matar la curiosidad, sin ningún plan enfocado en su despertar espiritual, lo que puede es activar con más fuerza los efectos que pudiese estar recibiendo de esos viejos decretos.
    Surgen las interrogantes; ¿Cuál es la mejor manera de hacerlo?
    En primer lugar tus condiciones actuales como pensante, esto determinará cuanto poder tienes sobre tu mente, es allí donde están almacenadas la información.
   Y las condiciones del pensante son el resultado del control que tenga del acto de pensar. Con mal control, produce pensamientos de baja calidad que le hacen ser débil.
  Los mismos recuerdos de vidas pasadas te van a mostrar el estado en que te encontrabas cuando ocurrieron, eso es parte de lo que vas a experimentar, así que tendrás que volver a pasar por momentos difíciles.
   Revives le muerte del ser querido, y revivirás el dolor y el estado de descontrol o de inconsciencia en que te encontrabas. Y si lo revives (si es que puedes) estando en peores condiciones, tu caso empeora y no resuelves nada.
   El experimentar un alivio al recordar un hecho pasado no es suficiente para concluir que está resuelta la situación. Y a una vida pasada no se va a buscar alivios, mientras queden las raíces, la causa está viva y volverá a crecer.
   Si quieres empezar a quitarte peso, comienza con esta vida, es posible que tengas una pésima relación de pareja que te genera descontrol. Cada discusión, cada molestia, son momentos en que el control del acto de pensar está siendo sometido a prueba.
  Revisa con quien, con qué y en que situaciones tiendes a perder el control y resuelve.
   El control de las emociones y el comportamiento o modo de proceder no se corrige sin cambiar los pensamientos (“manera de pensar”) y estos pensamientos no se cambian sin el control del acto de producirlos, y tú eres el único que puedes hacerlo.
   La rehabilitación como pensante, o como operador del acto de pensar, es garantía de éxito para reflexionar, analizar y remover viejos recuerdos.
   Y si quieres comenzar con el pasado, empieza a desenredar la madeja desde la punta del hilo que tienes en la mano, (esta vida), de un nudo pasarás al siguiente y luego al otro, y así llegarás al primer nudo en la línea de tiempo.
   El pensante tiene muchos enredos cuyos nudos empezaron en esta vida y los puede recordar sin dudar de que haya sido él, el que vivió esa situación.
   Además puede trabajar con poca ayuda de otro, o ninguna. El tema del pasado sigue.

   Por ahora ha sido un placer, que tengas buen provecho con tu rehabilitación.  Nos vemos pensante.