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viernes, 15 de julio de 2016

ERES UN GENIO CREATIVO Y NO LO SABES

    ¿DE DONDE SALEN LAS GRANDES IDEAS?
   Hola amiga(o) pensante. Es frecuente oír esta explicación de gente creativa; “la idea me vino de la nada”.
   Sin querer, o no estando muy consciente de lo que dice, el pensante habla con la verdad. Por un lado no sabe de dónde vino la idea y por otro lado no entiende un fenómeno que le ocurre con cierta frecuencia.
    Cuando el pensante dice “me vino una idea de la nada”, olvida que ha estado buscando ideas. Si no ha pensado en ese mismo momento, lo ha hecho tiempo atrás, pero es su solicitud lo que provocó que le viniera la idea.
     Aquellos pensantes que poco viven esta agradable experiencia creativa, de ver aparecer nuevas ideas, son aquellos que no las buscan. Y por lo general no la buscan, porque no creen en ellos como pensadores, el proceso educativo los convenció, que sin estudio no pueden pensar, y solo puedes pensar en aquello que has estudiado.
     Y para rematar la poca confianza, se le remacha con teorías, como que la genialidad o el poder creativo es un don resultado de una combinación fortuita de genes, y se es afortunado si le toca tener una buena cantidad de masa gris cerebral.
     Las novedosas ideas que sorprenden al mismo pensante son aquellas que le llegan cuando aparentemente no está pensando en el asunto, pero igual sucede durante plena actividad pensativa, por lo general llamada reflexiva.
     En ambos casos, si son grandes o ingeniosas ideas, la fuente es desconocida para el mismo pensante, y le parece que le vino la idea de la nada.
    Y las pobres, comunes, vulgares, o negativas ideas, esas si provienen de él como pensante, por tal motivo se flagela o se quiere suicidar.
    Esa Nada que mencionan como explicación por no saber cómo creo “tan espectacular idea”, existe. Es una condición producida por el pensante, por lo general no hace consciencia de esta creación.
    Para que haya Algo, previo hay Nada. Una condición indispensable para materializar pensamientos.
    La nada se puede explicar cómo una “condición”, cuya particularidad, es nada. No tiene persistencia, por lo tanto no tiene espacio-tiempo.
    Es nada de lo que se pueda decir o describir de un algo; sin embargo, de ella se sustenta cualquier cosa que persista.
     Esta es la gran dificultad para explicar LA NADA. De ahí la impresión de que no existe ni como condición; sin embargo, en los hechos se demuestra, que si no se considera la condición de Nada, no se es, no se tiene y no se hace.
      Esa es la razón, que la forma correcta de volver a tu esencia, es mediante procesos que te permitan experimentar La Nada. (Neutralidad, quietud, silencio, no-hacer, no-ser, no tener, etc.) Debes deshacerte de todos estos estados que alteran tu naturaleza, para volver a ti.
    En esencia eres, pero este estado natural de ser, no te sirve para desenvolverte en este plano físico. Necesitas localizarte y para localizarte necesitas “ser”, de adoptar una identidad.
     Para “ser” o adoptar una identidad debes considerar “no ser” (condición de nada).
     Este método de materializarse y experimentar en este plano físico mediante pensamientos, sigue estando tan vigente como el primer momento.
    “La condición de nada” es ley para que un pensante se materialice y se desenvuelva en este universo físico.
    En las enseñanzas de Lao Set, dice: “aprender consiste en acumular conocimiento día a día, la práctica del Tao consiste en reducirlo día a día hasta alcanzar el estado de No-Hacer.” (Mi libro lo titulé “Haciendo Nada”
    La Nada se sabe, no se puede demostrar, pero el que no la está usando a consciencia dentro de su actividad pensativa, tiene serios problemas con los pensamientos que produce.
    Ya hemos hablado del concepto del cero; apagado-encendido; ningún valor-valor.
    Si no se hubiera puesto en uso el concepto de “ningún valor” en los procesos de cómputos del acto de pensar, por lo menos enfocados en el campo de las matemáticas, todavía estuviéramos sobreviviendo como hace tres mil años atrás.
     Algunos teóricos no le dan crédito como fuente al pensante que da a conocer ideas relevantes, sostienen que estos son conocimientos ya pensados por pensantes de otras civilizaciones y se las hacen llegar de alguna manera, o se conecta con una consciencia superior que no es la de él y le pasa la información.
     En cierto modo, se considera que por el estado evolutivo o de consciencia del pensante en este planeta, no es capaz de crear ideas revolucionarias o de tal novedad que cambie radicalmente una realidad o verdad conocida.
    Al pensante (espíritu) se le aplica la evolución de Darwin, le falta mucha evolución, muchos siglos de mutación para ser acto para pensar súper-ideas.
     Al hablar de seres superiores o considerar que hay un ser espiritualmente superior a otro, el mismo pensante está limitando su poder y poniéndole coto a su consciencia.
    El que un pensante no pueda ser un genio en este momento, no implica que no está en él, todo el potencial que caracteriza a cualquier ser de igual naturaleza.
   Siguiendo la corriente especulativa con los extraterrestres como seres superiores, la diferencia tecnológica o de conocimiento que tengan de ventaja con nosotros, no los hace tener una capacidad cognitiva que no tengamos o seamos capaz de manifestar.
    En este planeta hay ejemplos de esta comparación, se puede tomar un niño recién nacido de la tribu más atrasada o apegada a sus antiguas tradiciones y modo de vida, traerlo a la gran ciudad, y se puede educar tan bien, como cualquier otro descendiente de citadinos.
    Como pensante en su esencia no hay diferencia con otros, no importa de qué civilización provenga.
    El conocimiento puede marcar enormes diferencias, pero nunca en la esencia del ser. Los juegos pueden ser completamente diferentes, pero la maldad, la bondad, lo bello o lo feo, sigue siendo una consideración particular en la sociedad donde te encuentres.
     La fuente de ideas, eres tú como pensante, de pequeñas o grandes ideas.
    La personalidad o quien piensas que eres, y te has identificado, “no piensa”, ese es el problema, quieres que tus pensamientos produzcan pensamientos.
    Si no entendiste esto te explico de otra manera. Ese que eres tú, tu forma de ver la vida, de considerarte que eres y cómo eres, es el resultado de ideas que has producido. Este resultado es quien uno considera que es, y creyéndose esta identidad “PIENSA”.
    El pensante cree que piensa o produce idea como “Pedro Julio Gonzales que nació tal fecha, se graduó de maestro, etc. etc.”
    Resulta que esta personalidad es como un traje que se puede modificar o sufrir cambios sin quitártelo de encima, y sintiéndote él te exiges “pensar novedosas ideas” y tienes que pujar mucho para que salga algo que valga la pena y cuando aparece alguna idea, no sabes de donde salió.
    La fuente eres tú como pensante, te recuerdo, uso la palabra pensante porque dice exactamente lo que hacemos; “pensar” y experimentar lo que pensamos.
    Todo lo contrario a lo que se piensa del cerebro, este se convierte en barrera para fluir ideas desde el pensante como fuente. (La estructura limita a la fuente) 
     El cerebro está ocupado en interpretar a través de lo que percibe (externo e interno) para la supervivencia del cuerpo físico, y al mismo tiempo se presta para que el pensante canalice sus pensamientos.
    La realidad que la entidad física interpreta con lo que percibe de su entorno y desenvolvimiento a través del cerebro, condiciona la realidad objetiva del pensante.
     Los pensantes a duras penas, a veces reconocen su poder cognitivo de manera soslayada, o se reconocen como “fuente” todos timoratos, llamándola “INTUICIÓN” o “PRESENTIMIENTO”.
     Oyes cosas como estas; “mi intuición me dice…”, “me hubiera dejado llevar por mi intuición”, “yo lo presentí”, etc. El misterio envuelve al pensante, al no saber con exactitud cómo fue que supo o presintió los hechos.
     Con los pensamientos o ideas que ha estado produciendo con el condicionamiento físico, el pensante ha considerado severas limitaciones a su personalidad y se ha estado desenvolviendo de esta manera por muchos millones de años.
    Su mente la ha programado a la realidad física en la medida que se ha identificado con su cuerpo, y solo lo que el cerebro interpreta le da la consciencia que cree tener.
    Y desde esta consciencia quiere a veces alcanzar una consciencia superior que intuye que posee, pero no se quiere desprender de esa artificial consciencia.
     La mente programada para vivir como si fueras un cuerpo físico, mantiene esa regulación y condicionamiento de los pensamientos que fluye LA FUENTE, y este resultado es la personalidad actual.
    Entiendes porque se te dice que en ti hallaras las respuestas, que en ti hallaras la verdad, pues, es en ti, no es en tu personalidad, ella es el resultado de tus pensamientos, así como es la identificación que tienes con tu cuerpo físico.
     Eres la fuente, hay que limpiar el cauce o reacondicionarlo para un juego más divertido, ya este juego está demasiado aburrido, hay muchos jugadores que son repetitivos, les escasean las ideas nuevas.
    Sanar tu cuerpo de todos los daños que le has hecho o les estés causando con tus pensamientos, poner orden y reprogramar tu mente, proveerte de  renovadas virtudes, y producir novedosas ideas, solo es posible, si en primer lugar te reconoces como La Fuente.
     De mi parte, espero compartir muy pronto contigo un método sencillo, que te permitirá hacer eso que te he mencionado.

     Ha sido un grato placer. Que tengas buen provecho desde La Fuente.   Nos vemos pensante.