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lunes, 4 de julio de 2016

LAS EMOCIONES, LA ACTITUD Y LA “MANERA DE PENSAR”.

     APRENDE QUE HACER PARA CONTROLARTE
     Hola amiga(o) pensante. Las emociones son las experiencias más conocidas y fácil de identificar. Para diferenciar las diferentes formas en que se manifiestan, basta vivir un poco.
   Las emociones por lo general van asociadas a ciertos tipos de acontecimientos. De acuerdo a lo que esté sucediendo o haya sucedido, se ubica el tipo de emoción y viceversa.
   Es decir, tener rabia, miedo o tristeza, cada una se asocia a un tipo similar de acontecimiento, y de acuerdo a lo que suceda se espera un tipo de emoción.
   Se puede decir que son emociones normales aquellas acorde con lo que está sucediendo.
    Y emociones anormales son  aquellas que se experimentan fuera del contexto de la realidad presente.
    Pero no solo lo hechos presentes motivan una reacción emocional, mediante el recuerdo de los hechos se puede re-experimentar las emociones que se tuvieron en el pasado.
     Es decir, los registros de los hechos en la mente siguen siendo motivadores o incitadores para que el pensante produzca emociones fuera del contexto presente.
     De todos es conocido, que se pierde el control de las emociones, una creencia o idea inútil, que no sirve para solucionar el problema que se cree tener.
    Ya te voy a explicar porque es el fracaso para controlar las emociones usando este falso diagnóstico del problema. Antes permite que te diga como produces esas manifestaciones de energía llamada emociones.
    ¿Qué es una actitud? Según whikipedia: se refiere a un sentimiento a favor o en contra de un objeto social, el cual puede ser una persona, un hecho social, o cualquier producto de la actividad humana.
    En otras palabras el pensante ante un hecho puede estar a favor o en contra. ¿Qué tan a favor esté o que tan en contra esté? Va a determinar el tipo de energía que va a producir.
    Como puedes observar, estas tu como pensante frente a un hecho o un acontecimiento. Tú y algo, o algo y tú; en resumen, “algo contra algo”
    Al estar tú frente a algo, en el grado que intérpretes o consideres que es a favor no creas resistencia hacia el hecho. (Esta es la Actitud asumida, producto de esa consideración)
    En el grado que percibes el hecho contra ti, ofreces ese grado de resistencia, lo repeles o lo atacas. (Actitud asumida)
    Esta especifica actitud a favor o en contra de algo es la que determina el tipo de emoción.
    Emociones positivas son las que se producen ante hechos o situaciones que se consideran favorecen, por lo tanto deseables.
     Los rangos de emociones negativas, se producen ante hechos no deseados o considerados en contra de la supervivencia.
     En conclusión la emoción es el resultado de una actitud frente a un hecho o situación, y la actitud se basó en la consideración que el pensante tuvo al respecto.
    Así que es imposible controlar una emoción sin controlar la actitud que se asume.
    En otras palabras, fracasará todo aquel que se ponga a controlar sus emociones sin cambiar su actitud o manera de proceder ante esos hechos.
     ¿Cómo se crea la actitud? La actitud se crea con pensamientos. No puedes cambiar una actitud sin cambiar “la manera de pensar”, o el tipo de idea que te has formado, decretado e instalada en la mente para su funcionamiento en automático.
      Y para remate, para que veas lo alejado que se está de la verdad o del verdadero problema con las emociones; para cambiar los pensamientos que activan la actitud que hace producir esa emoción negativa o descontrolada, se tiene que recuperar el control “del acto de pensar”.
    Es posible que para poder recuperar tú control, debas ir a los registros de los hechos pasados guardados en la mente a deshacer el viejo programa, y tu eficiencia para lograrlo va a depender de las condiciones de operador del acto de pensar en que te encuentres ahora.
    Esto es lo que debe hacer un pensante cuando se le pide que controle sus emociones o cuando se le exige que se controle.
    No es nada fácil lograr ese control si no se entiende el verdadero problema o la causa fundamental.
     Existen los estados emocionales crónicos, y son crónicos porque crónica es la actitud o la manera de responder ante estos hechos.
    La manera de ser está bajo el control casi absoluto de la mente, ella está percibiendo y determinando su propio contexto de la realidad presente en base a los registros de hechos pasados.
     No necesitas ser un experto en psicología, lo que necesitas es ser un experto en “el acto de pensar” y entender las maravillas y fatalidades que puedes producir con pensamientos.
     Tú tienes ya el poder de materializar pensamientos o experimentar los pensamientos que produces.
     Si tienes duda de tu poder, obsérvate, observa tu personalidad, tu sentir, tus creencias, todo eso que piensas que eres, lo eres porque has materializado los pensamientos que te dan esa realidad que experimentas.
    Si el problema es de satisfacción, o no estás a gusto con los pensamientos que has producido, ya eso es otra cosa. No es por falta de poder, o porque no eres un buen pensador.
    Eres el resultado de lo pensado, y para cambiar ese resultado debes volver a la fábrica de hacer pensamientos con una actitud diferente, esa manera de atender tu acto de pensar no te beneficia todo lo que tú quieres.
     Este sistema, o puedes llamarlo cultura, ha puesto mucho empeño, para que los pensantes no se den cuenta de su poder. La mayor parte de los ingresos económicos y “poder” que reciben quienes manipulan el mundo, se lo facilitamos quienes nos ignoramos a nosotros mismos.
     En conclusión; si pierdes el control de las emociones al tocar un tema o asunto, hay una actitud o manera de ser que tampoco está bajo tu voluntad, y está actitud proviene de viejos decretos o pensamientos que se hicieron en hechos similares en el pasado, y ahora la mente los activa, poniéndote a bailar como un títere.
       Como ves, si quieres controlar o graduar el calor del fuego de la cocina, no pierden tontamente el tiempo y te vas directamente al botón donde tiene varios números y eliges el que necesitas para ese momento.
       Me disculpas amiga(o), pero siempre me he reído cuando he visto en películas que le dicen a alguien que se controle y si no lo hace le dan tremenda bofetada y el tipo se queda con la mirada perdida como un idiota. Ten cuidado si pierdes el control y necesitas que te den unos bofetones…
     Un chiste cruel, pero muestra el grave estado de un pensante cuando pierde el control.
    Ha sido un grato placer. Buen provecho con tus espontaneas emociones acorde a los acontecimientos del momento. Nos vemos pensante.