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viernes, 19 de agosto de 2016

BENEFICIOS DE “HACIENDO NADA”


CONTROLAS EL ACTO DE PENSAR Y CONTROLAS LA MENTE Y TU VIDA.

Hola amiga(o) pensante. No corras a atender al acto de pensar cuando estés en medio de una crisis sufriendo los efectos del descontrol.

Hay un refrán que dice: “solo te acuerdas de Santa Bárbara cuando truena”. Es decir, se acuerda de los remedios cuando está en dificultades.

Ejercitar control del acto de pensar un poco todos los días, te retribuye beneficios más allá de lo que estás esperando.

Las condiciones en que se encuentre un pensante en su rol de “pensador” es determinante para todo lo que piense hacer con su vida.

Tú decides si vives pensando con inseguridades, debilidades y una mente que se sale de control sin que puedas evitarlo.

El asunto no es solo que la mente se sale de control, lo grave del asunto es que ella te hace bailar como un títere, te hace sentir y comportarte de acuerdo a directrices que ya tú has dejado en su programación de manera inconsciente.

Tus propios decretos, consideraciones o pensamientos con los que has alimentado la mente, son los que están fueras de tu control. Por lo tanto, si quieres controlar la mente controla tu acto de pensar, para que controles los pensamientos que ya has producido para programar la mente.

Si quieres controlar la mente controla tu acto de pensar. Perdiste el control de ella, al perder el control de los pensamientos que produces mientras los produces.

Ser pesimista o negativo es un estado resultante del tipo de pensamiento que se piense, y no tienen otra causa que la pérdida del control del acto de pensar, ya que tú no quieres hacerte daño o pensar de esa manera.

El estrés es la suma diaria del descontrol que se ha tenido del acto de pensar. Los pensamientos producidos estando en descontrol son de mala calidad, y por supuesto, te causan indigestión anímica.

Debes haber observado a una persona que pierde el control del acto de pensar en alguna ocasión, ella tiende a ponerse las manos en las sienes para ver si ayuda a detener el pensar compulsivo.

No le cabe la menor duda, de que si pudiera parar ese acto de pensar sin control, se alivia, se tranquiliza, descansa y hasta puede dormir.

Hay pensantes que pierden el control por completo del “acto de pensar”, por tiempo indefinido. Pierden en forma notable la cordura, los estados anímicos y comportamientos que de ese descontrol se producen los dicta la mente.

La reacción es atacar la mente, la enemiga es la mente. Esa maldita mente lo tiene loco y hay que destruirla. (No hace mucho tiempo le rebanaban pedazos de cerebro, le dan descargas eléctricas, bombas de drogas, etc).

La mente no reflexiona o analiza el presente con objetividad, ella percibe y usa sus métodos o patrones ya preestablecidos. Así que todo ese pasado; registro hecho sin estar el pensante en control de los pensamientos que produjo, es de donde ella se fundamenta para proceder.

Depresiones y todo tipo de estados negativos o de conducta que el pensante no pueda quitarse de encima, puede estar seguro que su mente está al mando de esos aspectos de su personalidad o sentir.

Nadie quiere sentirse o estar mal, pero los deseos no son suficiente para detener un acto de pensar y una mente descontrolada.

Y lo lamentable, es que el pensante viene observando desde tiempo atrás, que tenía problemas con “su acto de pensar”. Muchos momentos donde su comportamiento le mostraba el descontrol en que caía.

Claro, estas personas fueron como esas que toda la culpa se la echan a la pareja, al trabajo, al gobierno, o a todo el que se le atraviesa. Las razones de su incontrolado mal humor o agónicas tristezas, es por lo que le hicieron.

Te doy la razón, si existen motivos fuertes para llorar y rabiar, pero el tiempo que pases con esa lava hirviente en el estómago y la cabeza, es tu asunto. El que sufre eres tú, y ya está comprobado que si no haces algo “con tu pensar”, nadie más puede.

La ATENCIÓN consciente del pensante en los detalles del acto que ejecuta, mientras lo ejecuta, desactiva el mecanismo automático mental ya instalado.

Para cambiar a mejor, o perfeccionar una actividad que ya se ejecuta en automático, el pensante debe observar con atención de nuevo, todos los detalles mientras ejecuta la acción.

Por ejemplo, los deportistas como en las grandes ligas del béisbol, los jugadores reclutados ya saben desempeñar las posiciones o los roles por los cuales los seleccionaron, pero para perfeccionar, deben verse mientras ejecutan la acción.

Pero esa es una actividad que se puede hacer un vídeo, y tener expertos observando para ayudarlo a rehacer de nuevo todo el programa de ejecución mental y físico.

En el acto de pensar toda la observación y corrección queda bajo la responsabilidad del mismo pensante.

Con Haciendo Nada vas a cumplir con ese propósito, vas a observar el acto de pensar con “atención” mientras piensa, y se cumple romper con el hábito de pensar de esa manera automática.

Estos son tiempos donde las reservas de actitudes deben ser máximas, ya hemos visto caer, o quebrarse la vida de muchas personas, como consecuencia de hechos imprevistos o de crisis interminables como la de nosotros aquí en Venezuela.

Comienza a buscar esos beneficios. Haz Nada, asegúrate que estás en control de tu pensar. Dedícate unos minutos diarios, sube tu estima viendo como tú mismo sin ayuda logras cambiar tu vida.

Ha sido un grato placer. Buen provecho con tu control. Nos vemos el lunes pensante.